Estado de bienestar vs. Estado de contención

Carlos Riedel25 diciembre, 2012

En estos días hemos sido golpeados por algunos fenómenos sociales de características difíciles de interpretar. Si bien los saqueos y la gente movilizada nos recuerda a fenómenos espontáneos de una multitud, que cansada de la miseria y del hambre, ganó las calles en el año 2001 y por ende nos dispara viejas imagos inconscientes; hoy a este fenómeno cuesta leerlo.

En primer lugar, y de esto no cabe dudas, hubo una manipulación; es decir, no fue un fenómeno espontáneo. La mafias que todos conocemos en Zárate, me refiero a las que mueven los “aparatos”, se encargó de armar el caldo de cultivo para las bandadas.

No hay muchos “aparatos” funcionando en esta localidad. Las personas detenidas en su mayoría provienen de dos barrios: “La Ilusión” y “Juana María”, donde “la droga” tiene sus asentamientos que son protegidos por “la bonaerense” y responde a una mafia que tiene su base en un par de cooperativas bien conocidas.

En el barrio “La Ponderosa”, por ejemplo, se le ofreció a la gente doscientos pesos para salir a saquear. Si vemos lo que pasó en Campana y que está involucrado algún miembro de la barra brava de Villa Dálmine, y además se sabe que ese sujeto tiene sus parientes en el barrio “La Ilusión”, entonces es bastante fácil sacar algunas conclusiones.

Si además pensamos que esos aparatos reconocen como único amo al dinero, lo único que nos resta saber es quién les pagó a estos muchachos. Entonces las respuestas saldrán más fácilmente aún, con solo mirar el espectro sedicioso, encontraremos las respuestas. Quienes están buscando un rédito político y tienen menos escrúpulos, serán los responsables.

Pero sí hubo un caldo de cultivo, alguna semilla que anida en la marginalidad o en temas aun no resueltos por el poder político, germinó con mucha facilidad y es menester poder pensar por qué ocurrió.

Las bandas más organizadas, estaban conformadas en su mayoría por  adolescentes, algunos por familias enteras. Hubo oportunistas que paraban sus autos y también robaron, pero esos nunca faltan. ¿Robaron comida? No. O digamos para ser precisos: no solo, o también  robaron comida, pero fundamentalmente atacaron a los negocios de electrodomésticos y de ropa. Y teniendo un buen menú para servirse, elegían plasmas y zapatillas de marcas.

El famoso plasma vendría a ser la puerta de entrada a la felicidad, a una felicidad que no se puede comprar y que, si fuera posible se la  roba. Una felicidad que viene enlatada en esa caja boba que es la “tinelización” de la cultura.

Si no se puede atravesar el portal de la felicidad, hay que conformarse con estar en la puerta y tratar de ver lo mejor posible, ahí frente al portal de la felicidad se ven las tetas y los culos más bellos, los goles maravillosos de los ídolos y todos esos fantásticos objetos de deseo y a los cuales no se puede acceder, si no es en forma prestada o, por qué no, robada. Como aquel hambriento que calma su deseo pero no su hambre, mirando en el espiedo de la vidriera de la rotisería el pollito rostizado.

Un día se atreve y de una pedrada rompe el cristal y corre con el pollito como quien se apodera de un bello cuerpo deseado y el sujeto lleno de excitación,  va a gozar en esa oportunidad como goza el ídolo que todo lo tiene.

El capitalismo desbarranca y en esa caída arrastra en su mal todo lo que pueda. Las clases sumergidas ahogadas por una cultura basura son arrastradas por el torbellino de los estertores del ocaso del sistema.

Un sistema que muestra las aristas más crueles de esta cultura y que la política tolera, los negociados y sus negociantes que constituyen la corrupción del sistema capitalista. Muchos son los que hablan de la corrupción en el sistema político, esa lectura es una falacia, la verdad es que vivimos en una sociedad corrupta que tiene como único amo al dinero.

Con el peronismo de la década ´45 - ´55 la argentina se acercó al empate social, es decir a la equidad entre las clases sociales, no por medio de una política de lucha de clases, sino a través del pacto social.

El estado de bienestar estaba al alcance de la mano de las clases sumergidas, pero el capitalismo de la mano de la revolución libertadora arrasó al pueblo que fue sumergido con la fortaleza del neoliberalismo que llegó a su máxima expresión de la mano del menemato.

El 2001 fue la bisagra de esta historia y desde el 2003 se fueron dando algunos cambios en el camino del empate social. Pero lejos estamos aún del estado de bienestar, el estado de bienestar está más cerca cuando más cerca estemos de una equidad social.

Lamentablemente en esta sociedad culturizada por la banalidad de la inmediatez, el que consiguió un buen laburo, que aún sigue viviendo en el barrio, cree haber trascendido su clase y deja de pensarse como proletario o habitante del barrio, se cree perteneciente a una clase distinta, accede a bienes y servicios a los que su vecino que vive de la asignación universal no puede acceder.

Ahí se ve la más cruda de las luchas dialécticas, uno accedió al estado de bienestar, tiene un plan de salud prepago, construyó su casa, compró su auto y sus electrodomésticos, se va de vacaciones, compra comida y regalos para las fiestas y su vecino carece de esas posibilidades.

Uno se queja por la inseguridad que le generan esos “negros”  que viven en la otra cuadra y lo miran con ojos de inquina envidiosa cuando pasa con su Toyota que compró a bajo precio por trabajar en la fábrica que las produce.

El sumergido no piensa demasiado en los fenómenos políticos, le importa un carajo el gobierno o la democracia, solo sabe de su deseo insatisfecho, no tiene herramientas para poder concretar ese deseo pero sueña con el pollito rostizado y espera agazapado por una oportunidad.

Algunos levantaron las barreras de la ley y por un día, solo por un día, como en el viejo carnaval pagano, se ponen la careta o la capucha que viene a ser la misma cosa y tratan de salir a conseguir aquello que desean en la oscuridad misma de ese deseo y en la noche de saqueo.

El estado de bienestar es un logro social casi ideal, pero en la realidad política, el gobierno actual, en la búsqueda de ese camino, solo le ha permitido a la sociedad acceder al estado de contención. El estado de contención es representado por la asignación universal por hijo, la salud pública, la educación pública, etc. al cual aún un sector de la sociedad esta benditamente condenada, ya que hace algunos años no tenía los mínimos alimentos y servicios necesarios.

Otro sector de la sociedad ha accedido al trabajo especializado y bien remunerado, logros que no hubieran sido posibles sin los cambios en la macroeconómica que propuso este gobierno, además del famoso viento de cola que algunos le achacan. Lo cierto es que con viento de cola o sin él, la Argentina se puso de pie con este modelo de gobierno y empezó a caminar hacia un futuro venturoso, arrastrando sus lastres que aun pesan. Pero entiendo, quisiera entender, que cuando hablamos de profundización del modelo y de sintonía fina a lo que nos referimos es a una profundización que nos lleve al empate social.

Algo más: ¿por qué estos aparatos encuentran en Zárate caldo de cultivo para encender la mecha que lleve a las bandadas al saqueo un par de noches previas a la navidad?

Porque en Zárate tenemos las diferencias conviviendo en los mismos barrios, además tenemos enormes déficit en los servicios del estado de contención, ya que no basta con la contención del estado nacional, se necesita mucho más cuidado para los barrios postergados.

Con el solo hecho de pensar que se invierte en infraestructura para embellecer la ciudad mientras que en los barrios no hay cloacas o lo mínimo que se puede pretender que es agua potable, entonces el gobierno municipal contrariamente al nacional no trabaja para el empate social, lo peor es que dice estar dentro del modelo, pero esto último es una falacia. Si se pretende estar dentro del proyecto que representa al gobierno, es necesario ser consecuente con él y destinar los fondos públicos a obras de infraestructura que por lo menos sean de contención social y no gobernar de espaldas a los barrios.

3 comments

  • Rubén De Lazari

    27 diciembre, 2012 at 7:13 pm

    No hay que temerle al Capitalismo sino a los pseudos revolucionarios de izquierda que hacen Capitalismo de amigos y cómo fiel exponente de esto lo tenemos a Chavez en Venezuela que mientras se cansa de despotricar en contra del imperio y de los Estados Unidos su pais es el principal vendedor de petróleo hacia esa nación.

  • Susana

    26 diciembre, 2012 at 6:58 pm

    Los que sin duda llegaron a un Estado de Bienestar escalofriante son los que nos gobiernan, La Señora "exitosa" y todo su séquito, ¿Como se puede defender tanta corrupción?, por otro lado el Peronismo siempre fue capitalista al igual que este "modelo" que reparte las riquezas entre familiares y amigos y deja las migajas para el clientelismo

  • luisgonzales

    26 diciembre, 2012 at 11:04 am

    collado que facil es chuparle el culo a la vieja,ahora resulta que el tuerto y la vieja inventaron el trabajo en argentina,otra si uno se rompio el culo estudiando,o,tubo la fortuna de nacer en familia bien,que,problema hay.hay que educar a la gente,hay 2 millones de tipos entre 15 y 25 que no estudian ni trabajan, quien tiene la culpa de esto magneto,la rural? "no" la vieja presidenta,es su deber educacion para todos, y menos futbol para todos...

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