"La felicidad" por Guillermo Rivelis

Carlos Riedel31 octubre, 2023

Escribí en el libro "Psicoterapia. Encuentro y diálogo inteligente":

"El 9 de julio de 2007, una intensa nevada cayó sorprendentemente en zonas de la República Argentina ajenas a tal fenómeno climático.

Los habitantes de la ciudad de Buenos Aires, de los alrededores de la misma y de muchos otros lugares del país presenciaron maravillados un espectáculo inusual.

Una persona expresó lo siguiente:

'Estaba con mi esposa y dos de mis hijos mirando nevar desde la terraza de mí casa.

De a ratos entrábamos y mirábamos por una ventana grande.

Hablaba por teléfono con mí otra hija que estaba en casa de una amiga.

Era maravilloso.

La nieve, la comunicación, la familia, el hogar.

Perfecto.

En ese momento y sin que lo buscara, se me presentó un pensamiento, una pregunta:

¿Cómo será esto en una casa de chapa, en una vivienda agujereada y sin calefacción, con chicos mal alimentados?

No lo pude evitar.

Habitualmente, no lo puedo evitar.

Sentí que les estaba sacando un poco de papá a mis hijos, que una parte mía no estaba ahí.

Pero también pensé que la felicidad a costa de la la indiferencia es inmoral'. "

Planteé, entonces, la noción de "felicidad ética".

Felicidad ética es la felicidad que requiere de la felicidad del otro como condición y como principio.

Considero, como consideré entonces, que buena parte de la felicidad consiste en saber y sentir que estoy haciendo lo que me corresponde hacer, que estoy ocupando un lugar correcto.

Recuerdo una entrevista que en un diario matutino se le realizó a una monja.

Una mujer comprometida con su misión.

Apasionada.

Sobre el final de la entrevista, el periodista le preguntó:

"¿Hermana, qué haría usted hoy si supiera que mañana se va a acabar el mundo?"

Contestó: "Nadie puede saber cuándo se va a acabar el mundo, pero si yo pensara que mañana se va a acabar el mundo, hoy haría lo que tengo que hacer hoy".

Hacer lo que tengo que hacer hoy.

A contramano de la actual tendencia hedonista y, al mismo tiempo, resignada.

La felicidad no asociada exclusivamente a lo que tengo ganas, sino al despliegue de la máxima capacidad personal, a la entrega, a la convicción respecto de una misión.

No se trata de enfrentar placer y disfrute con responsabilidad y deber.

Se trata de articular las mejores posibilidades humanas para que todos o la inmensa mayoría de los seres humanos puedan acceder a la felicidad.

Y en términos éticos.