La Justicia Federal de Campana investiga como un presunto narco crimen el homicidio de Vittorio Piva, el empresario italiano de 46 años que apareció asesinado a balazos y calcinado en un campo de Escalada el pasado 18 de octubre.

El crimen de Piva, que había nacido en Milán y era ingeniero mecánico, tiene todos los ribetes de una venganza mafiosa: su cuerpo apareció con cuatro balazos en la espalda y lo habían prendido fuego para tratar de demorar lo más posible su identificación.
La última noticia que tuvo la esposa de Piva sobre su marido fue el 12 de octubre. Ese día, el empresario habría partido a Zárate a reunirse con dos hombres, uno de ellos identificado con el apodo de “Loco Loco”.

Aunque Piva usaba como pantalla el comercio de soja, su negocio estaría vinculado a la venta de cocaína y según fuentes del caso, su muerte estaría relacionada con el pago de unos 25 kilos de esa droga que le habría entregado a una banda.
Ante este panorama, la jueza de Garantías N°1 de Zárate-Campana, Graciela Cione, decidió este martes declinar la competencia, después que el juez federal de Campana, Dr. Adrián González Charvay, le solicitara a ella y al fiscal que estaba a cargo de la investigación, Dr.Alberto Gutiérres, que le remitan el expediente.
Según las mismas fuentes, el juez González Charvay menciona en su pedido un llamado “anónimo” recibido el viernes pasado en la “sede de Operaciones Federales de la Policía Federal Argentina”, que refería que “Piva tenía relación con una organización narcocriminal” de la que podría ser “cómplice”.

Otras fuentes judiciales indicaron que el mismo juez federal también pidió copias del expediente que en paralelo tramitaba en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional 35 de Osvaldo Rappa, y la fiscalía de instrucción 9, subrogada por la fiscal Mónica Cuñarro, por la denuncia por el paradero de Piva.
La fiscal Cuñarro aseguró a la agencia de noticias Télam que, más allá del pedido de la justicia federal, ella continuará investigando “las circunstancias que rodearon la desaparición de Piva”.

El cadáver apareció carbonizado casi por completo, boca arriba, aún humeante entre el trigo y rodeado de restos de pallets de madera que usaron para acelerar la combustión.
Recién el miércoles pasado, peritos lograron regenerar las huellas de los únicos tres dedos del cadáver que no quedaron deteriorados por las llamas e identificaron al NN como Piva.

En la autopsia, los forenses establecieron que fue asesinado de cuatro tiros por la espalda entre 24 y 36 horas antes del hallazgo del cadáver, además recuperaron tres proyectiles que aparentan ser de calibre .9 milímetros y, además, establecieron que fue calcinado postmortem, por lo que se cree que lo asesinaron en otro sitio y que el sembradío es una escena del crimen secundaria.

