
Opino de lo que vi ayer 20 de junio y expreso mí parecer.
En el Centro Cultural Kirchner, el Presidente de la Nación tomó promesa a la bandera a un grupo de niños de cuarto año de escuela primaria.
Sus edades oscilan, probable y aproximadamente, entre los ocho, nueve y diez años.
Tal vez, sea protocolo.
La promesa a la bandera a esa altura de la escolaridad constituye una tradición y ocurre en todas las escuelas del país.
Observé a un señor adulto, Presidente, hablando de cuestiones que no creo que los niños entendieran.
Observé niños, en una fría mañana, aplaudiendo momentos de la intervención presidencial guiados no podría decir muy bien por qué o por quiénes.
Observé niños saltando con una bandera en la mano y coreando "¡Presidente, Presidente!".
Luego, la formal promesa.
La convocatoria al amor a la Bandera y a la Patria.
Esta Patria necesita niños, adolescentes, jóvenes y adultos creativos.
No repitiendo formalidades, consignas, desconocimientos.
Esta Patria cuenta con una muy importante cantidad de jóvenes intentando maneras de ir a vivir a otros países en busca de mejores condiciones de desarrollo.
Y de muchos adolescentes y niños soñando con eso mismo.
Si no se modifican rápida y profundamente muchas cosas, posiblemente muchos de los niños de todo el país que juraron lealtad a la bandera y también algunos de los que ayer se movían al grito de "Presidente", dentro de diez o quince años, estén intentando lo mismo que tantos jóvenes de hoy.
Hay problemas muy serios de los que hacerse cargo en todos los niveles en general y en Educación en particular que poco tienen que ver con las "ees", las "equises" y los "arrobas" en las escuelas.
Alimentación, calefacción, aulas para todos, programas de estudio renovados y actualizados.
Niños que no se aburran en la escuela.
Escuela que sea fuente de crecimiento, de equidad, de inclusión.
Escuela que se aventure a la crítica y a la autocrítica.
Gobernantes que no "ahorren" en educación.
La educación no es un gasto. La educación no es una inversión. La educación es un derecho.
Un Derecho Humano fundamental.
La repetición de lo que no se sabe qué es, el disolver la propia persona en un grito de varios (que no es lo mismo que articular la propia persona en un proyecto consciente y colectivo) no constituyen "no educación". Representan "una forma de educar". No para igualar en el sentido de justicia social sino de uniformar mentes.
Ya hemos tenido mucho de eso. Los resultados están a la vista.
Dejemos de depositar en los "niños" y en los "jóvenes" la responsabilidad por el "mañana".
Hagámonos cargo de que no estamos desempeñando cabalmente con la nuestra y que los "males" que visualizamos, y frecuentemente juzgamos de modo acusatorio y condenatorio en ellos, son en gran medida consecuencia de lo que no hemos hecho o hemos hecho mal.
Tratemos de ofrecerles otra cosa. De proponerles otros sueños. Pero sueños tangibles y no palabras que pueden hacer emocionar circunstancialmente, pero que, en definitiva, son vacías.
Ojalá muchos o algunos de los niños que estuvieron ayer no hayan entendido.
O hayan entendido más de lo que se supone.
Ambas cosas serían altamente promisorias.
