Crónicas de Historia RecienteA 48 años del asesinato del Padre Mugica

Carlos Riedel11 mayo, 2022

El 11 de mayo de 1974, el sacerdote Carlos Mugica se convertía, a sus 43 años, en un símbolo del compromiso de la Iglesia Católica con los sectores populares al caer asesinado por integrantes de la organización parapolicial Triple A, según determinaron varios fallos judiciales.

El Padre Mugica pasó a la historia un sábado a la noche, a las 20.15, cuando salía de dar la misa en la iglesia San Francisco Solano del barrio porteño de Villa Luro. Lo ametralló con 14 balazos una banda dirigida por Rodolfo Eduardo Almirón, un sicario que formaba parte del grupo armado de ultra derecha.

El sacerdote estaba bajo la mira por su intensa actividad política. En el marco de un período de fuego y de alta conflictividad social, colaboró con la resistencia y militancia peronista "en favor de los humildes" e integró el movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo, una derivación directa en América latina del Concilio Vaticano II.

En 1966, Mugica se puso al frente de los grupos misioneros estudiantiles en el norte de Santa Fe, que evangelizaban a familias campesinas en el monte. Uno de esos grupos estaba integrado por tres jóvenes que estudiaban en el Nacional Buenos Aires: Gustavo Ramus, Fernando Abal Medina y Mario Eduardo Firmenich, quienes luego integrarían el grupo que fundaría Montoneros.

El 7 de septiembre de 1970, en un hecho confuso murieron Abal Medina y Ramus en una emboscada en el oeste del Conurbano bonaerense, y sus funerales se convirtieron en un acto de oposición al régimen dictatorial que conducía el general Roberto M. Levingston.

El cura de la Villa de Retiro pronuncia un discurso en homenaje a los jóvenes caídos que las autoridades no toleran y ordenan de inmediato su encarcelamiento. "Señor, perdóname por haberme acostumbrado a la violencia de ver chicos hambrientos; de soportar el dolor de los pobres; por decirles que no sólo de pan vive el hombre. Quiero vivir para ellos y morir por ellos", afirmó en una oración el Padre Mugica.

Sin embargo, ese vínculo cercano con la dirigencia de la guerrilla entró en crisis por su creciente militarismo, siendo un punto de no retorno el asesinato que perpetró la organización armada contra el jefe de la CGT, José Ignacio Rucci.

Admirado por su labor territorial en los barrios carenciados y su apoyo a las causas sociales, se convirtió en el cura "villero" más reconocido de la historia argentina. Por ese compromiso, cosechó enemigos en la derecha peronista y al interior de la Iglesia Católica. Según los relatos de sus personas más cercanas, el cura recibía amenazas de muerte desde 1972. Un día atentaron con una bomba a su casa de la calle Gelly y Obes.

La autoría del asesinato

Tras la dictadura militar de 1976, Juan Carlos Juncos- un hombre vinculado a la Triple A- confesó en 1984 frente al juez Eduardo Hernández Agramonte que el ministro de Bienestar Social, José López Rega le había pagado una suma cercana a los USD 10 mil para matar "a ese curita que lo perjudicaba políticamente". Después se arrepintió de esa declaración.

En el año 2012, el juez Norberto Oyarbide se inclinó por la hipótesis de que Mugica fue asesinado por Rodolfo Almirón, el jefe de seguridad de López Rega. Así lo declaró en una de sus resoluciones.

En 2016, la jueza María Servini condenó a cuatro años de prisión a cinco integrantes de la Triple A por "asociación ilícita". Se trató Jorge Conti, Carlos Villone, Julio José Yessi, Norberto Cozzani y Rubén Pascuzzi.

"Los pasos seguidos por la banda criminal consistían en: difundir sus amenazas, lo cual instalaba el terror y provocaba el aislamiento de sus víctimas; luego ejecutar la brutal condena y finalmente exhibir los cuerpos torturados, destrozados, como una inconfundible marca registrada", afirmó el titular de la Fiscalía Nº3 en lo Criminal y Correccional Federal, Eduardo Taiano.

Esos procesos judiciales lograron reconstruir la mecánica de la banda paramilitar. Uno de los relatos centrales fue el del ex militar Salvador Horacio Paino, quien trabajó con López Rega y exhibió en la causa que tramitaba Oyarbide una nómina del Ministerio de Bienestar Social de personas a ejecutar por la Triple A, entre ellas el Padre Mugica y el diputado Rodolfo Ortega Peña. El otro testimonio fue el del edecán de Presidencia Tomás Eduardo Medina, quien dijo que había escuchado a Miguel Angel Rovira y a Almirón decir sobre el cura "lo vamos a hacer boleta" días antes de que lo asesinaran.

Otros investigadores, en cambio, sugieren que detrás del homicidio está el accionar de Montoneros, si bien esa controversial teoría fue rechazada desde un primer momento por los cabecillas de la organización.

x
error: