
"Con esas manos de enjugar sudores. Con esas manos de parir ternuras. Con esas manos pintaba en las paredes Luche y Vuelve. Con esas manos que pintaban. La historia de celeste y blanco. Con esas manos de quererte tanto”. Joan Manuel Serrat.
Un día como hoy, tan frío como hoy, a las 3:20 de la madrugada un pequeño grupo de amigos subimos al tren en la estación del Ferrocarril General Mitre de Zárate, no éramos 10 pero estábamos seguros que seriamos muchos con el pasar de las horas, hacía frío pero la alegría era inmensa, íbamos a ver por primera vez a Perón.
A espaldas de nuestras mamás, aquella noche de junio del 73, me escape con mis 15 años, me junte con Víctor y Raúl y nos fuimos para Ezeiza, porque venía Perón y había que ir a verlo. “Luche y vuelve”, habíamos nacido escuchando “Luche y Vuelve”, en la escuela, en el club, en el boliche, en el café la gente ahora hablaba abiertamente de Perón, ahora se podía hablar del Pocho, del Pochito, del Coronel, del General, de Juan, de Juan Domingo, de la esperanza del pueblo, de la lucha de 18 años en la clandestinidad.
Los grandes hablaban ahora abiertamente del General Valle, de los fusilamientos de José León Suarez, del bombardeo de la Plaza de Mayo, del la quema de iglesias, del secuestro del cadáver de Evita, de las torturas de los compañeros, de la Fuerzas Armadas Peronistas, de la tendencia, de Montoneros.
“¡¡Juventud presente!! Perón, Perón o Muerte”, eso gritábamos nosotros en sintonía con los viejos, “Luche y Vuelve” “Perón o Muerte”.
El pueblo oprimido por las dictaduras que habían obligado al exilio a Perón y tenido presos a sus férreos militantes y secuestrada la esperanza del pueblo, ya habían quedado atrás, ahora habíamos ganado las elecciones, nuestro presidente era un compañero y hoy vuelve el Líder, y somos la alegría contenida y nadie va a arruinar nuestro sueño y habrá trabajo para todos y habra universidades para todos, y habrá alegría en las calles y cultura por doquier, y salud pública e igualdad ante la ley, porque Perón vuelve.
En Campana subieron otros compañeros y arrancamos con los cantos y aparecieron las primeras banderas, una de Montoneros, la otra de la JP. “Con el fusil en la mano y Evita en el corazón”. “ Soy soldado de Perón”, “Que lindo que va a ser, el Hospital de Niños en el Sheraton Hotel”.
Y en Escobar subieron más y en Pacheco y en Benavídez y llegamos a José León Suárez y algún viejo empezó a hablar del General Valle, de los generales leales y alguien habló de Rodolfo Walsh y de Operación Masacre y de los fusilados que viven.
En Chilavert, en Ballester el tren estaba atestado de gente y banderas, “banderas en mi corazón, yo quiero verlas” y aun era de noche cuando bajamos en la Estación Migueletes, ganamos la General Paz y arrancamos a caminar rumbo a Ezeiza: “Juventud presente, Perón Perón o Muerte”, “Juventud presente, Perón Perón o muerte”. Unos cantaban “Ni yanquis, ni marxistas, peronistas”.
- Che, Raúl? No leemos a Marx nosotros? Qué dicen estos?
- Serán de otra tendencia. (Me dijo Raúl). No todo el mundo la tiene clara.
Se alargo el camino pero llegamos a la Richieri y ya sentíamos que éramos muchos, miles de miles con el mismo corazón y el mismo sueño. No podíamos estas más felices. “Luche y vuelve”.

“En la mañana del 20 de junio varias ambulancias salieron del Ministerio de Bienestar Social, cargadas con armas, la Juventud Sindical de la UOM, la UOCRA ocupó instalaciones vecinas al aeropuerto, los francotiradores prepararon su sitio entre las ramas de los árboles y los hombres de Osinde y la CNU ocuparon el palco y escondieron sus ametralladoras en los estuches de los instrumentos de los músicos de la banda sinfónica”.
- Che Víctor, ¿de qué juventud somos nosotros?
- De la JP, boludo, JP hay una sola.
- Pero aquella dice UOM.
- Negro, dejá de joder: ¡¡Nosotros somos Montoneros y listo!!
- ¿Nosotros somos Montoneros?
- Boludo, no cantamos “Montoneros patria o muerte” ¿Siempre cuestionando vos?
- Bueno, somos Montoneros. Eh!! Eh!! Montoneros Patria o muerte.
- Callate, pendejo (me gritó uno más grande y empecé a sentir el nerviosismo).
“Entre los grupos que iban al acto, la columna de Montoneros que venía del sur agrupaba gente de Bahía Blanca, Mar del Plata, La Plata, Berisso, Ensenada y partidos del sur del conurbano, y su conducción iba en un jeep, cuyos ocupantes tenían armas cortas y una ametralladora, la única arma larga que ese bando llevó a Ezeiza. En cuanto a las armas cortas, la mayoría eran de calibre 22 y 32, y algunos de 38, casi todos revólveres pues casi no había pistolas automáticas. Cuando columnas de FAR y Montoneros trataron de forzar las vallas de contención y ubicarse en la proximidad del palco oficial fueron atacados con armas de fuego desde el mismo palco para impedírselo. Algunos consideran que fue una masacre en lugar de un enfrentamiento porque los militantes armados de la CGT superaban en número a los de izquierda, atacados desde el palco”.
El ambiente se empezó a espesar y la gente se empezó a espesar, más gente, más tensión, más ansiedad, más nerviosismo.
- Loco, acá pasa algo (le dije a Víctor).
- Tranquilo (me dijo), tomá, fumate un pucho.
Y cuando estábamos no sé si lejos o cerca, si nos faltaba mucho o poco, empezamos a escuchar la balacera y la voz inconfundible de Edgardo Suárez y la de Leonardo Fabio. ¡¡No tiren hijos de puta!!...¡¡No tiren!!
- Víctor, ¿quién tira?
- Que se yo, los milicos serán.
Primer postgrado en Peronismo, no todo el que se dice peronista es un compañero.
Terminamos tirados cuerpo a tierra, sé que vi ambulancias y escuche balas y gritos desesperados, yo que con 15 años estaba convencido que había que dar la vida por la patria, la vida por Perón, que la patria era la igualdad y a eso le llamábamos “La Patria Socialista” y que Perón nos traía esa Patria Socialista. Donde todos éramos iguales, el hijo del doctor y el del ferroviario, el obrero y el empleado, el trabajador y el estudiante, el del barrio y el del centro.
Yo pensé en ese momento que eso era dar la vida por la patria, nos iban a matar como inocentes que éramos, por Perón y por la Patria Socialista, para que al final de un largo camino de luchas contra la desigualdad se lograra el paraíso fraterno como nos habían dicho. Además, nos habían dicho que la juventud era el arma transformadora en la cual Perón se apoyaba. Que éramos la fuerza del cambio.

Segundo postgrado peronista en un solo día: “La juventud es una cita”
“Juventud presente Perón Perón o Muerte!!”
Fue una peripecia llegar a casa, mi vieja me puteo de lo lindo.¿Dónde estabas? ¡¡A vos te van a matar y yo no voy a estar ahí para ayudarte, me dijo!!.
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“Y como quiere usted que no ande
De acá para allá
Luchando la primavera
Cayéndose y volviéndose a levantar
Que buen vasallo sería
Si buen señor tuviera”
Joan Manuel Serrat
