Pasajeros que se aprestaban a tomar un servicio de la empresa Chevallier con destino Once, en la tarde de este domingo en el Centro de Transferencia de Zárate, se encontraron con otra "perlita" de la compañía. ¡Ah!, no había que pagar nada adicional.

"Una de las ventanillas estaba con los vidrios rotos y todos sueltos en los asientos", dice uno de los viajeros y manifiesta que de todos modos y en esas condiciones la unidad partió igual.

"Nos hicieron subir de todas maneras hasta que se completó el pasaje, dejando libres esos dos lugares", afirma y se pregunta, "¿hasta cuando habrá que soportar estas barbaridades?".
Servicio acotado, sin horarios firmes, gente parada en los pasillos, choferes malhumorados y ahora "ventilación natural" a base de vidrios rotos. El pasajero se ve que es lo que menos importa.
