Día Mundial de Lucha contra el Trabajo Infantil

Carlos Riedel12 junio, 2015

trabajoinfantil

¿Por qué se conmemora el Día Mundial?

Desde el año 2002, por iniciativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se conmemora el “Día Mundial
Contra el Trabajo Infantil” a fin de lograr la reflexión de las personas acerca del serio problema que representa el trabajo de millones de niños, niñas y adolescentes en el mundo. En nuestro país, a través de la Ley 26.064, desde el año 2005 se instituyó 12 de junio como “Día Nacional contra el Trabajo Infantil”. Aprovechamos entonces la ocasión, para profundizar la difusión de la problemática a través de distintos medios, instalarla en las agendas locales y sumar voluntades a favor de su erradicación.

¿Qué es el trabajo infantil? ¿Por qué se considera un problema social complejo?

De acuerdo a la definición de la Comisión Provincial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil (COPRETI) de
la provincia de Buenos Aires, se considera trabajo infantil tanto a las “estrategias de supervivencia (…)” como el
cartoneo, cuidacoches, limpiavidrios, mendicidad, etc., a las “actividades productivas de comercialización o prestación de servicios (…) como el trabajo en comercios (verdulerías, supermercados, etc.) en talleres, en el campo, en la pesca, en el trabajo doméstico, etc.- , “remuneradas o no , realizadas por niñas y/o niños, por debajo de la edad
mínima de admisión al empleo o trabajo establecida en nuestro país (…)”, actualmente de 16 años , “que
atentan contra su integridad física, mental, espiritual, moral o social y que interrumpan o disminuyan sus
posibilidades de desarrollo y ejercicio integral de sus derechos”.

El trabajo infantil constituye un problema social complejo, dado que confluyen y se interrelacionan diferentes dimensiones que intervienen en su constitución y en las causas que lo generan. Para comprenderlo se requiere una mirada que tome en cuenta estos factores.

¿Qué vínculos existen entre trabajo infantil y educación?

El trabajo infantil implica la vulneración de los derechos fundamentales de la infancia. El mismo impacta en la salud
psicofísica de niños y niñas (ocasionándoles enfermedades, accidentes, amputaciones, retraso en el crecimiento, alteraciones en el desarrollo, los/as obliga a asumir responsabilidades adultas), los y las somete a peligros, afecta el ejercicio del juego y el disfrute del tiempo libre, reproduce el círculo de la pobreza (quienes trabajan desde pequeños tienen menores posibilidades de conseguir empleos calificados de adultos) e impacta las trayectorias educativas - produce problemas de aprendizaje, de socialización, ausentismo, repitencia y abandono escolar- (COPRETI y UNICEF, 2010).

Este año la OIT propone como lema “No al Trabajo Infantil: Sí a una educación de calidad”. En este sentido, hablar
de calidad educativa no implica sólo el mero mejoramiento del rendimiento escolar -en el sentido del planteo neoliberal de medición de resultados-, sino mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje, garantizando el acceso tanto a las instituciones como al conocimiento.

Recientemente, se ha logrado prolongar la obligatoriedad escolar desde los 4 años de edad (Ley Nacional N° 27045) hasta la finalización del secundario (Ley Provincial N° 13688). Por su parte, la Asignación Universal por Hijo (AUH), por tener como uno de sus requisitos la asistencia al sistema educativo formal (además de la atención de la salud), ha logrado aumentar la matrícula escolar, sobre todo en el nivel secundario.

En el mismo sentido, programas como el ENVIÓN de la provincia de Buenos Aires, contribuyen a sostener las trayectorias escolares de los niños, niñas y adolescentes. Pero a pesar de los esfuerzos de inclusión aún queda mucho por hacer. Es por ello que resulta imprescindible generar conciencia y compromiso en todos los actores sociales en la erradicación del trabajo infantil.

¿Cómo lograrlo?: Hablando del tema, problematizando y desnaturalizándolo, comunicando y articulando con otros las acciones necesarias para la restitución de derechos de los niños, niñas y adolescentes y sus familias.
Para sentar las bases de un futuro mejor: luchemos contra el trabajo infantil y defendamos los derechos de la infancia.