PortadaEl delta del Paraná se está volviendo ingobernable

Carlos Riedel1 junio, 2013

Desde Villa Paranacito exclusivo para Enlace Crítico. Los murallones y canales, creados para urbanizaciones y la siembra de soja, son un laberinto infranqueable cuando el río crece.

Delta

El delta del Paraná se está convirtiendo en un laberinto infranqueable que crea una suerte de tapón fluvial, inundando a las islas y costas desprotegidas a causa de los "endicamientos", albardones y canales artificiales. en un total de 1,7 millones de hectáreas.

Preocupa la falta de regulaciones, controles y de un plan integral del manejo del agua. Así, las islas pierden esa suerte de efecto "esponja", de su capacidad regulatoria, a costa de esos verdaderos murallones levantados para emprendimientos inmobiliarios o agrarios: antes hubiese sido impensado sembrar soja en medio de un humedal.

Se estima que la soja ya cubre casi unas 50.000 hectáreas de esas tierras, con un 25 por ciento de canales artificiales. Las aguas corren río abajo y las crecientes suben.

Que el agua corra por la pendiente es natural, pero que el flujo se vuelva indomable pasa por otro lugar. De Santa Fe a Rosario, de allí al delta entrerriano. Más abajo a otras islas de la cuenca del Paraná y por toda la ribera costera de Zárate, Escobar, Tigre y hasta la misma Capital.

Las inundaciones de esa cuenca del Plata suelen llegar en otoño, después que el fluido arranque con furia, a más de 20 metros de la cota media de Misiones, lo que suele suceder unos tres meses atrás. Y eso es lo que es un delta, un humedal de pastos, de agua que se "baña y escurre" cuando tiene que pasar. Pero, esos desarrollos y los polders para hacer agricultura ya cubrirían un 30 por ciento del delta entrerriano.

El doctor Rubén Quintana, presidente de la Fundación Humedales, explica que "este sistema está formado por un mosaico de humedales fluvial-costeros, de diversidad biológica y ambiental cuyos procesos biogeoquímicos depende de los procesos o pulsos de inundación-sequía".

Quintana resume los servicios ecológicos del humedal: "Tiene la capacidad de regular los excedentes hídricos amortiguando inundaciones de grandes ciudades e industrias a la vera del Paraná ante la fuerza de semejante volumen de agua. Es que cerca del 96 por ciento de la superficie del Delta tiene una cobertura vegetal herbácea, alta, densa y continua (juncales, pajonales, pastizales y praderas de hierbas hidrófilas), con tallos y hojas flexibles que minimizan la presión del agua sobre las plantas y reducen el flujo dentro del humedal. Así se retarda la descarga de agua dulce al mar y disminuye su impacto sobre las costas".

"El Delta -agrega Quintana- se encuentra en una posición más baja que las regiones circundantes y las sudestadas del Río de la Plata han formado una suerte de tapón deltaico, dejando una zona deprimida central. A su vez, las islas, en forma de cuenco y sus centros deprimidos, facilitan el almacenamiento de agua." Por eso todas las obras de infraestructura que modifiquen esta dinámica afectan la amortiguación de las inundaciones.

Coincide con Quintana, Pedro del Piero, presidente de la Fundación Metropolitana. "Nuestra mayor preocupación es que se convierta al Delta en continente y por eso insistimos en que no se debe violentar su condición de territorio insular. Se debe permitir que el agua fluya, suba y baje con mareas, crecientes y bajantes. Si se impidiera esta vida, si se rellenan los corazones de islas y se levantan los bordes (albardones) para que el agua no entre se mata el humedal y toda la biodiversidad."

El mejor antecedente es el que se tomó en el Tigre: "Se debe dotar a ese territorio de un adecuado plan de manejo como hizo Tigre, que disponga cómo debe comportarse el hombre para convivir en el humedal. Cómo se usa el suelo, cómo se construye, se navega, se draga, se respeta la flora y la fauna y, se disfruta la naturaleza. Las cíclicas crecientes que tiene el Paraná deben respetarse y no pretender frenarlas. Para convivir con ellas hay que construir sobre palafitos, no hay otra. Desde la Fundación Metropolitana no sólo creemos que es posible generar un debate sino además acción y compromiso, tanto con los isleños como con los visitantes y los operadores económicos que bregan por el desarrollo sustentable del Delta."

Si hay alguien que convive junto a esas islas, es la gente de Ibicuy, al sur de Entre Ríos. El presidente de la Sociedad Rural de esa localidad, licenciado Armando Cadoppi, recuerda que el Delta del Paraná "es un humedal que aporta bienes y servicios ambientales imprescindibles para las comunidades ubicadas a lo largo de los ríos. Es un ecosistema sumamente frágil con una red hídrica sensible a las interacciones que están sucediéndose."

Para Cadoppi, se trata de implementar un desarrollo ordenado y consensuado: "Desde hace varios lustros se está viviendo un desarrollo importante, y ahora nos encontramos en el umbral de lo que puede ser una transformación irreversible. En el intento de desarrollar la infraestructura de caminos, hacer crecer los centros habitacionales y los sistemas productivos, tanto el Estado como los privados están realizando obras de defensa de inundaciones que están afectando al Delta". Desde la Sociedad Rural de Islas del Ibicuy ven con optimismo los distintos proyectos de inversión y la posibilidad de generar nuevos puestos de trabajo y la retención de los pobladores isleños. Por este motivo, "la falta de un plan hídrico integral contrapone y superpone las obras realizadas por el Estado como por los privados, las que se afectan entre sí y producen una gasto ineficiente de ambos recursos", sostiene.

"Se trata de no seguir el camino de convertir a todo el país en una gran pampa seca sembrada sólo de soja y comunidades cerradas", concluye.

Endicamientos Delta

EL RIESGO LLEGA A LA CAPITAL

La creciente de los dos ríos es toda una amenaza

Como diputada nacional de Pro (CABA), Cornelia Schmidt Liermann también mira hacia la ciudad de Buenos Aires: "Al disminuir la superficie de inundación en las islas por las construcciones de diques, sucederá que cuando ocurran crecientes extraordinarias del Río de la Plata se acelerará la llegada del agua a todas las poblaciones costeras. De coincidir con las últimas lluvias torrenciales una suba del Paraná se hubiera dado una situación devastadora en la Capital, por más que estuvieran hechas las obras locales".

FUENTES:

• Armando Cadoppi

Pte. de la Soc. Rural de Ibicuy

"Nos encontramos en el umbral de lo que puede serun transformación irreversible por la faltade un plan hídrico integral"

• Rubén Quintana

Pte. de la Fundación Humedales

"El humedal tiene la capacidad de regular los excedentes hídricos amortiguando las inundaciones de las grandes ciudades costeras"

• Pedro del Piero

Pte. de la Fund. Metropolitana

"Se debe permitir que el agua fluya, suba y baje con las mareas. Si no entra en las islas, se mata el humedal y toda la biodiversidad que contiene"

.Por Mariano Wullich | LA NACIÓN

One comment

  • pablo castelli

    2 junio, 2013 at 11:10 am

    A este problema, que se produce por la falta la regulación y el control de la Pcia. de Bs. As., deberíamos agregarle la inconveniente velocidad de los grandes buques extranjeros que navegan por el Paraná de las Palmas, Pasaje Talavera y Guazú, que parecería que nadie controla. El fuerte oleaje que producen esta rompiendo muelles de madera o de cemento y socavando las orillas, produciendo grandes derrumbes en clubes de pesca, campings, etc..

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