La banda tocará en un estadio abierto ante más de 10 mil personas. Los muertos que matan los críticos de rock gozan de excelente salud.
Por Rodrigo Lugones (Agencia La Paco Urondo)
Están a poco menos de un mes de concretar el show más importante de la historia de su carrera. Un show que marca un nuevo hito en la historia del rocanrol de barrio, sólo alcanzado por Callejeros el 18 de Diciembre de 2004, cuando los de Celina consiguieron sumar 15 mil almas en el Estadio de Excursionistas. Luego de más de diez años, una banda de rocanrol de barrio, llega a un estadio abierto.
La prensa de rock hegemónica intentó instalar, desde el grado cero de la tragedia de Cromañón, la idea de que el rock de los barrios correspondía a un fenómeno del pasado. Un género que ya no tenía nada para aportarle a la música nacional. Superado ya el efímero éxito de bandas “elementales y mediocres” llegaba la época de los sintetizadores y la sofisticación; afuera las banderas, los barrios y la fiesta. Los críticos históricos del rock “barrial” celebraban el acta de defunción del género.
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Sin embargo, La Beriso, junto con bandas como Salta la Banca y Un segundo es demasiado, forman parte de un tridente que parece picar en punta, refutando, en la práctica, todos los deseos del discurso que domina la escena musical local.
La banda de Rolo Sartorio supo hablarles directamente a los jóvenes de los barrios. Entendió su dolor y lo pudo hacer canción. Cromañón no deja de estar presente en las letras de La Beriso, aparece así como una época es descripta por un artista aunque él mismo no lo sepa.
Con un rock and roll un poco más potente de lo que puede esperarse de una clásica banda de barrio, la producción de guitarras del Tano Marciello de Almafuerte, apuntala un estilo casi heavy metal que aparece, y se luce, en los solos de viola de Emiliano Mansilla.
Hoy La Beriso trae un puñado de nuevas "Historias", en formato canción, que muestran su costado más logrado. El avance es notorio. Con la producción ganaron las canciones y los arreglos. El giro, sin perder la esencia, llegó y posibilitó nuevos sonidos, nuevos ritmos y una nueva manera de entender el rock and roll.
El rock and roll que no señaló y se hizo cargo del dolor parece tener su revancha, y tal como lo dice Rolo, no es el periodismo dominante el que le da esa oportunidad, sino esos nuevos desangelados de los que hablaba el Indio Solari, allá por los años 90, que se conmueven con canciones que los interpelan, más allá de lo que dicte el consabido “buen paladar” de la crítica bien pensante.
El nuevo Patricio Santos Fontanet de la escena emergente de los barrios tendrá la oportunidad de sellar un posible futuro de estadios el próximo 16 de mayo. El desafío está abierto, el futuro no está escrito, sin embargo, lo conseguido hasta ahora marca el decisivo paso de una banda que construye en el hacer una propuesta que logra conmover a miles de chicos que solo pueden sentirse cerca de quienes han experimentado lo mismo que ellos viven, día a día.
Los muertos que mata el periodismo dominante gozan de excelente salud.


