Una violencia que disciplina y da réditos económicos

Carlos Riedel8 agosto, 2012

El capitalismo parece haber dejado atrás las versiones de agotamiento y declive para imponer una reorganización de la hegemonía mundial que, según explica la ensayista Pilar Calveiro en su obra "Violencias de Estado".

Por Julieta Grosso (Telam)

En su libro, la autora apuesta a dos modalidades simultáneas como método de disciplinamiento y control de las sociedades: la guerra antiterrorista y la lucha contra el crimen.

Calveiro, radicada en México desde hace más de tres décadas luego de permanecer secuestrada durante la última dictadura cívico-militar, se ocupa en su libro de los dilemas normativos que plantean estas nuevas formas de confrontación -los "destinatarios" de la penas y las formas que asume el castigo- y plantea que tanto las políticas represivas desplegadas a nivel nacional como la llamada lucha antiterrorista internacional encubren la búsqueda de rédito económico y el control de los ciudadanos.

"Violencias de Estado", recién editado por Siglo XXI Editores, establece una línea de lectura que se vincula con dos obras anteriores de Calveiro, "Poder y desaparición" y "Política y/o violencia", en tanto retoma cuestiones ligadas a las formas de organización del castigo y la represión del terrorismo de Estado, a la vez que alerta sobre la amenaza a las democracias que suponen los nuevos escenarios bélicos.

De visita en la Argentina para presentar su obra, la ensayista dialogó sobre lo que define como "violencias ejercidas por el Estado en articulación perfecta con las grandes corporaciones que persiguen intereses privados y alientan la existencia de redes delictivas que están articuladas con la economía legal y formal".

-  ¿En qué medida su obra se constituye como una resignificación de las formulaciones de Foucault, específicamente de la idea de prisión continua en la que todo lo que acontece en la sociedad está conectado por dispositivos de vigilancia?

-  Siempre parto de la idea de Foucault de que los sistemas penales son una forma posible de abordaje de la anatomía política. Y tal como sostenía Foucault, la cárcel además crea al criminal, porque lo que hace es sostener y alimentar las redes delictivas, que son, como toda la economía ilegal, extraordinariamente importantes en esta instancia.

El ejercicio de memoria que propongo tiene una doble función: por un lado la iluminación del pasado, pero también la iluminación del presente a partir de la comprensión del pasado. Lo que me interesó en este caso es ver cómo se actualizan y modifican las formas de violencia del Estado en un momento como el actual, donde ha habido una transformación radical de la organización del poder mundial.

- Marca en el libro que la violencia estatal configurada como guerra terrorista se presenta como una nueva fase del capitalismo, ¿Piensa en una etapa superadora del sistema o en una transición hacia un cambio de paradigma?

- Se está viviendo una transformación muy fuerte a nivel mundial, pero no creo que esté ocurriendo una nueva fase del capitalismo sino una reorganización en donde alguno de sus rasgos se profundizan y otros se modifican. La idea es visualizar estas transformaciones hegemónicas que no han concluido sino que están en curso y que implican nuevas formas de organización de los discursos y de las subjetividades.

-  ¿Cómo operan y qué consecuencias tienen las dos formas de guerra que trabaja en su libro?

- Cuando se produce una transformación hegemónica, por delante va un ejercicio de violencia muy importante que propicia las condiciones en actos de fuerza. Me parece que tanto lo que se plantea en términos de guerra antiterrorista como lo que se llama `guerra contra el crimen` -que aparece como preocupación en torno a la seguridad- son dos formas de habilitar violencias de Estado que han facilitado esta transformación.

 Por un lado la guerra antiterorrista habilita la intervención militar en cualquier lugar del planeta. Por otro lado, la peligrosidad del crimen y la preocupación por la seguridad "justifican" el establecimiento de una legislación de excepción. Esto permite una reorganización desde el Derecho acerca de lo que se castiga, lo que se prohíbe y en qué consiste el castigo.

 Por otro lado, lo que se hace sobre los sujetos en reclusión es lo que se está haciendo de una manera más indirecta, pero no menos intensa, sobre el conjunto de la sociedad. En otras palabras, lo que allá ocurre está sucediendo, al mismo tiempo, entre nosotros.

- ¿Estas dos modalidades han reemplazado a las tradicionales formas de acumulación del capitalismo?

La idea es que estos procesos bélicos permiten la ocupación de territorios y la imposición de un modelo económico que consiste en la penetración corporativa y en la apropiación de recursos naturales y de todo orden por parte de las grandes corporaciones transnacionales. Estas guerras están alentadas por corporaciones directamente vinculadas con esta reorganización hegemónica, que tiene una dimensión económica, política, tecnológica e ideológica.

 Son prácticas que permiten la apertura de mercados. Lo mismo ocurre con el fenómeno de la seguridad, que se convierte en un negocio en el que el encierro de personas es uno de sus resortes fundamentales. Tenemos que hablar de distintas utilidades: desde económicas hasta políticas, que permiten la represión de distintos sectores, entre ellos los disidentes políticos.

- En el marco de la política de disciplinamiento de la población ¿los Estados propician el escenario de conflicto y crean las bases para alentarlo o lo que hacen es aprovechar escenarios de conflictividad emergente en cuyo caso la acción se orienta a disparar un conflicto inevitable de antemano?

- La guerra terrorista ocurre sobre Afganistán o sobre Irán, por citar dos ejemplos, pero en realidad sus efectos están sucediendo en el mundo entero, porque lo que se intenta decir con esas operaciones es algo así como "aquel que salga del juego será objeto de políticas y acciones como ésta". Lo mismo pasa dentro de los Estados Nacionales con los sectores que quedan dentro de este espectro que se denomina como "crimen organizado".

 Creo que inicialmente esto no aparece de una manera planificada por alguien. Sin embargo, en el marco en que aparece y justamente a partir de la evidencia de que cuando irrumpe no se genera un escándalo mundial en el que los Estados exijan una reparación o un pedido de explicación, termina funcionando como una autorización y como una forma de amedrentamiento.

 En algún sentido, estas prácticas nos colocan en posición de cómplices porque todos hemos visto las imágenes de esas guerras, convivimos con ellas y somos parte de ese mundo. Es, de alguna manera, colocarnos en el lugar de los vecinos de Auschwitz que veían y olían el humo y sin embargo asumieron que no pasaba nada... esa posición impávida nos equipara a todos.