La vida de A.G cambió para siempre en aquella mañana del 23 de marzo de 2014, cuando denunciaba en un puesto de vigilancia de Prefectura Naval del barrio Meteor de Zárate, que su marido R.S de 32 años, se había quitado la vida. Su historia tomó el rumbo de la duda y la incertidumbre de la cárcel. Testimonios acusadores y la noticia tomó cuerpo a nivel nacional. A.G. era acusada de asesinar a su esposo... Cuatro años después, la Justicia dictaminaría...

"Mientras aguardan más pericias, la mujer detenida se negó a declarar"... "La defensa de la mujer acusada de asesinar al marido asegura que es inocente"... "La acusada denunció que su esposo se había quitado la vida. Pero tras una investigación, fue apresada en Zárate, acusada de asesinarlo de un balazo después de haberlo dormido", rezaban los titulares nacionales de aquella época.
A.G., por aquel entonces estaba separada de hecho de su marido pero no materialmente osea desvinculados del ámbito familiar. Compartían la misma vivienda por imposición, según los testimonios , de R.S., y no hacía mucho que se habían mudado con sus hijos a la casa del barrio Meteor.
¿QUÉ PASÓ EN LA MAÑANA DEL 23 DE MARZO DE 2014?
En realidad todo había comenzado mucho antes de ese espacio de tiempo, que para la Justicia fue entre las 8:50 y las 9:45 de ese día. La relación de la pareja estaba en crisis desde mucho antes.
R.S. con problemas de alcohol que lo ponía violento y A.G. con la necesidad de salir del conflicto. Soluciones que no arribaron, situaciones que derivaron en drama. La acusada declararía que su marido la amenazaba con matarla a ella y a sus hijos.
La tragedia empezó 24 hs. antes, cuando su cuñado retiró a los hijos de la pareja y por la noche se reunieron para cenar todos juntos.
Entrada la madrugada, R.S. estaba muy borracho y regresaron al domicilio pero este decidió seguir bebiendo, por lo que salió a comprar vino. De acuerdo al expediente judicial al que tuvo acceso Enlace Crítico, R.S. regresó alrededor de las 8 de la mañana con su hermano y este lo acostó para marcharse después, aunque A.G. le pidiera que se quedara, porque tenía miedo.
En sus declaraciones manifestaría que su pareja hasta la había amenazado en su momento, apuntándole con una escopeta, cuando estaba embarazada, además de golpearla. Y que al encuentro no quería concurrir porque, "sabía lo que pasaría, todos tomarían y terminarían peleando y discutiendo".
Días antes, A.G. le había confesado a R.S., que había mantenido una relación con un tercero y tras esa declaración, él le habría dicho que "sos una puta y me voy a matar". (Obra en la causa)
¿QUIÉN APUNTÓ A QUIÉN Y QUIÉN DISPARÓ?
Aquí la historia se enturbia. R.S. muere de un disparo en la cabeza, con ingreso del proyectil a la altura de la región temporo - parietal derecho, producto de un arma calibre 25. Arma de propiedad de la víctima, que había señalado a su hermano, que no encontraba desde el momento de la mudanza a barrio Meteor.
A.G., declaraba que esa madrugada, su marido la apuntaba y se apuntaba a la cien, hasta que forcejearon...
LOS TESTIMONIOS
En un hecho privado no hay testigos, salvo las presunciones de quienes conjeturan porque estuvieron cerca del conflicto pero no del desenlace. Tal vez haya sido el caso de Ri.S., hermano de la víctima y M.F., su mujer.
R.S., agonizó dos días en el Hospital Virgen del Carmen, adonde fue llevado por su hermano, hasta su fallecimiento.
M.F. declararía que la acusada le había dicho que le suministraba pastillas mezcladas en el vino a su marido y que ella guardaba el arma que él no encontraba. Además aseguró que A.G. estaba muy nerviosa y alterada la noche previa a la tragedia.
Aseguró que habían intercambiado whatsapp y en uno manifestaba después de lo sucedido, que "si esto no salta no voy hablar". La pericia no pudo constatarlo. Y en otro anterior, cuando la víctima salió a comprar vino antes de la tragedia, habría dicho, "vos no sabés lo que pasé yo con este borracho, esto va a terminar mal no voy a permitir que me pegue o que me mate..."
A.G. declaró que era agredida permanentemente por su marido a nivel que un día, la obligó a salir en ropa interior a la calle y tuvo que ser auxiliada por la hija mayor de la pareja y que cuando más alcoholizado estaba, más violento se ponía.
Ri.S, dijo que su hermano estaba atravesando por una situación emocional complicada, dado la confesión de la infidelidad de su mujer pero que nunca le había confesado o él advertido que se quitaría la vida.
La causa, que inicialmente fue caratulada “Averiguación causales de muerte”, tuvo un giro inesperado cuando los investigadores se orientaron hacia la hipótesis del crimen pasional, basándose en las declaraciones y el hallazgo de un blister de medicamento, supuestamente utilizado para dormir a R.S..
Personal de Comisaría 1era. detuvo a A.G., que fue imputada por "Homicidio". Comenzaba un largo peregrinar ante la Justicia.
“MI CLIENTA SUFRÍA ANTECEDENTES DE VIOLENCIA Y MALTRATO PSICOLÓGICO..."
Así lo afirmaba al periodismo, el primer abogado defensor de la imputada, Dr. Gómez, agregando que, "no todas las mujeres se animan a denunciar a su pareja, no hay elementos probatorios que confirmen un homicidio. Mi clienta trasladó con vida al hospital a su marido y antes buscó ayuda Prefectura que custodia el barrio de lo sucedido".
De todas maneras, A.G. pasó de aprehendida a detenida y se le dictó la prisión preventiva, siendo destinada a la cárcel de mujeres de Sierra Chica, donde permaneció durante un año hasta que sus nuevos patrocinantes, los Dres. Horacio Henricot y Hugo Tomei, consiguieron una medida domiciliaria controlada por un elemento electrónico. Ya corría el 2015.
UN JUICIO Y CINCO PREGUNTAS CLAVES
Pasaron cuatro años para llegar al Juicio Oral y determinar la responsabilidad de A.G por la muerte de R.S.. Cuatro años y cinco preguntas claves para resolver un enigma que marcó a dos familias.
Primera cuestión: ¿se hallaba acreditada la materialidad ilícita del hecho incriminado? - Segunda: ¿está probada la participación de la imputada? - Tercera: ¿existía responsabilidad en el hecho? - Cuarta: ¿hubo atenuantes? - Quinta: ¿se verificaron agravantes?.
Cinco preguntas que tuvo que evaluar el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1 del Departamento Judicial Zárate - Campana, compuesto por los Dres. Facundo Puente, Guillermo Guehenneuf y Ángeles María Andreini.
Este medio habló con la representación de la defensa, que fue muy escueta en las respuestas, "cumplimos con la tarea para que se nos había contratado, no hay mucho más que agregar, habló la Justicia que era lo determinante e importante".
Fuentes tribunalicias consultadas dijeron, "fueron dos meses de debate muy intensos por lo complejo de la causa y lo difícil de establecer el marco en que sucedieron los hechos".
El 27 de junio pasado, los magistrados dictaron veredicto...

Los abogados defensores de acuerdo al expediente fueron categóricos en los alegatos, considerando que la etapa de instrucción fue deficiente y que no pudo mantener los elementos necesarios para concluir el modo en que ocurrió el hecho, dado que nunca fueron resguardados y no se tuvo en cuenta su importancia en el proceso.
"Un claro ejemplo es que los únicos exámenes periciales que se efectuaron en las sábanas en el líquido hemático encontrado solo determinó que era humano pero nunca si correspondía a la víctima o a la acusada", obra en acta.
Y consideraron que era imposible responder a las cinco preguntas claves porque no hay instrumentos probatorios certeros, que vinculen la participación directa de A.G. en lo sucedido.

De acuerdo al resultado del debate, el Tribunal determinó que nunca pudo acreditarse que N.G. tuvo en su poder el arma que provocó la muerte de R.S. y mucho menos que haya sido la autora del disparo.
Por otra parte, los testimonios recogidos fueron considerados endebles y contradictorios, además de no haber testigos directos de lo sucedido aquella mañana del 23 de marzo de 2014.
El veredicto fue absolutorio.
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Una relación conflictiva signada por la violencia y el alcohol; una muerte y una mujer que padeció una pesadilla de cuatro años de la que todavía, tal vez, todavía le cueste despertarse...
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