La marcha de la bronca: músicos contra editoriales discográficas

Carlos Riedel6 junio, 2015

Por  Leandro Filozof  (Revista Veintitres)... Con Internet vino el escándalo: la discusión sobre los derechos de autor y la descarga “ilegal”. Sucedió en todas las industrias pero una de las más golpeadas fue la discográfica. No se vendían más discos, lo que suponía una merma en los ingresos. El cierre a principios de mes de Grooveshark –plataforma para escuchar música online– es una clara prueba de esta batalla que pareciera ser la principal de los últimos años. Pero hay otra pelea, una más antigua y más desigual: la que dan los músicos por defender sus creaciones y derechos. En este caso, contra las editoriales discográficas.

tecla_pirata

Uno de los principales exponentes del rock en español, Litto Nebbia, es también uno de los referentes de esta lucha: “Al igual que tantos músicos, firmé un contrato para que divulguen y hagan grabar mis canciones internacionalmente. A la firma de este contrato, te dan un adelanto de dinero, que se descuenta luego de tus derechos”, explicó el músico a esta revista.

El ex líder de Los Gatos tuvo su primera audiencia del litigio que entabló contra Warner Chappell (la división editorial de Warner) para que “liberen” ciento ochenta y tres de sus canciones, entre ellas, “La balsa” y “Sólo se trata de vivir”.

“Va pasando el tiempo y te das cuenta de que no hacen nada por tus obras. Sólo aguardan para cobrar periódicamente su porcentaje del 25 por ciento establecido en el contrato. Jamás hicieron que alguien me grabe una canción. Las grabaciones que otros artistas me hacen son porque me las piden o porque me conocen y las eligen. Ellos se enrostran que le hicieron grabar ‘Sólo se trata de vivir’ a Mercedes Sosa, pero ella vino a mi casa a pedirme la canción para que le hiciera un arreglo a su tonalidad. En el 2001, más o menos, fui a tocar a México y conocí a Nicho Hinojosa. También grabó ‘Sólo se trata de vivir’. En ese entonces, su disco llevaba vendidas un millón de copias, cuando fui a cobrar a SADAIC sólo tenía 70 pesos de México. Ahí comenzaron mis reclamos”.

Lito NEBBIA

–¿Cuál fue la respuesta?

–Te duermen diciendo que se atrasó el pago, que el dinero desapareció en el camino, y lógicamente, te ofrecen más dinero de anticipo. Porque esa es la “zanahoria para el músico”. Al darte un anticipo quedan como apoderados de tus obras ante el mundo.

–¿Hubo algún avance después de la primera audiencia por este conflicto?

–Ninguno, son conscientes de que si recupero las obras se les viene un pueblo encima, porque esto lo hacen con todos los músicos.

–¿Qué te motivó a comenzar el litigio? 

–Un día no aguanté más y pedí una rendición de cuentas. ¡Para qué…! Me querían liquidar… es muy complicado que te muestren los papeles de lo que cobraron por tus canciones. Pasamos años discutiendo y tratando de llegar a lo que se llama un “arreglo”. Hace poco más de un año me di cuenta de que no hay arreglo, a los cinco minutos comienzan a estafarte nuevamente. 

Desde Warner Chappell prefirieron no hacer declaraciones. En diálogo con Veintitrés, aclararon que están en juicio y con un abogado y que no iban a decir nada al respecto.

Entre los testigos que presentó Nebbia en su demanda figuran varios músicos: Nito Mestre, Ricardo Soulé, Emilio del Guercio, León Gieco, Teresa Parodi, entre otros. También Miguel Cantilo, quien está embarcado en un juicio similar:

“La demanda fue por el saqueo al que fue sometido mi derecho de autor desde 1970 por parte de la editorial musical E.M.I. Melograf, en virtud de un contrato que me obligaron a firmar como condición para grabar y cuya principal ilegalidad es que no reconoce vencimiento. La contraprestación por ese latrocinio estriba en que lo único que me dieron a cambio fueron unas ediciones en papel mal escritas que se difundieron por algunas casas de música especializadas. La función que cumplen en los países organizados las editoriales musicales es conseguir para el autor versiones de otros intérpretes que les generen derechos tanto a ellos como al autor. Jamás consiguieron una sola versión de mis canciones”.

El juicio del músico que formó parte del dúo Pedro y Pablo ya tiene una sentencia “favorable en primera instancia que fue apelada por los defensores de la editorial. El juez considera legítimo mi reclamo y ordena dejar sin efecto los contratos leoninos, uno de nuestros objetivos. Mi defensa apeló ante la negativa del juez de acordar las indemnizaciones por daños y perjuicios económicos causados durante más de cuarenta años”.

Miguel-Cantilo

–¿Qué rol está cumpliendo SADAIC en este conflicto?

–Definitivamente se pone de parte de las editoriales. En otros países las sociedades de autores están directamente manejadas por las editoriales, tienen mucho más poder ahí adentro que el autor.

–Junto a otros músicos, sos testigo en la demanda de Nebbia, ¿por qué?

–Porque es, al igual que yo y unos cuantos cantautores más, víctima de una modalidad caníbal que tenían las empresas grabadoras, que se están cayendo a pedazos o se comen unas a otras, de expoliar al músico pagándole una regalía miserable. Pedro y Pablo cobraba el dos por ciento de la venta de cada disco. Encima apoderándose, a través de su editorial asociada, de la cuarta parte de su derecho de autor. Además, Litto es un capo.

Una afirmación que no comparte el abogado de Warner Chappell. En la respuesta a la demanda de Nebbia, cuenta el músico, expuso: “Nos defrauda el señor Litto Nebbia desconfiando de nosotros, con todo lo que lo hemos ayudado para que pudiera componer sus canciones (…) Le hemos dado dinero para que pudiera escribir canciones y no escribió nada”, y finaliza: “Lo hemos ayudado para que escriba sus canciones, a pesar de que no estamos de acuerdo con sus ideas políticas”. Como se ve, los argumentos brillan por ausencia.

“No se puede entender la negligencia del abogado de Warner –sostiene Nebbia–. Es gente que odia la música y que no está acostumbrada a que nadie los contradiga en su manera oscura de operar. Yo debo ser como un ‘terrorista’ para ellos (risas). Y la perla que faltaba descubrir es que el contrato que te hacen firmar no aclara la duración estipulada. En la letra chica de la parte de atrás dice que el contrato se rige por las cláusulas del copyright del país en que se firma… Si me traés ahora mismo alguien del ambiente musical que esté enterado de que eso quiere decir legalmente que tus derechos le pertenecen a la editorial hasta 70 años después de tu fallecimiento, te doy un premio. A mí, además, me hicieron firmar engañándome, porque yo había acordado con ellos un contrato por 20 años de explotación de las obras. Ellos pusieron la cláusula anexa de los 20 años sólo en el primer contrato que firmé; todos los siguientes, donde está el resto de las 183 obras, no tienen esa cláusula. Claro que no me di cuenta, entre que te sacan fotos y festejan y hay sándwiches y bebidas, porque se lo celebra como que estás firmando algo muy importante para tu vida. Son unos miserables tramposos”.

En 1970, Miguel Cantilo grababa una canción que ya forma parte de la historia del rock nacional. La letra anticipaba lo que está sucediendo: “Bronca porque ríen satisfechos, al haber comprado sus derechos. Bronca cuando se hacen moralistas y entran a correr a los artistas”.