Por Lic. Cristobal Maro... Estos son días difíciles para todos los docentes a lo largo y a lo ancho de nuestro país. Por reclamar un salario digno somos demonizados. Somos los malos de la película. Sin embargo, y pese que nos quieren obligar a vivir con limosnas, hay algo que estos gobernantes nunca sabrán.

Nunca sabrán pagarnos el orgullo de ver crecer, en sus trayectorias de vida, a nuestras alumnas y nuestros alumnos. Y no lo saben porque eso no tiene precio.
Nunca sabrán lo maravilloso que es ver como muchos de ellas y ellos, con un esfuerzo titánico, aprendieron y comprendieron que el conocimiento es el único camino que conduce a la libertad. Esto tampoco tiene precio.
Nunca sabrán el dolor que significa ver como algunas y algunos de estos estudiantes quedan a mitad de camino. Algunas veces por culpa nuestra pero, la mayoría de las veces, por cuestiones que nos superan.
¿Cómo enseñar a alguien que tiene frío, hambre, sufre violencias y encima no tiene un centavo en el bolsillo? Sin embargo seguimos adelante, con muchos errores y algunos aciertos, pero esto tampoco tiene precio.
Nunca sabrán ponerle precio a la alegría que desde un lugar chiquito de esta inmensa tierra sentimos, los muchos docentes del 15, cuando en medio de muchos tropezones uno de las tantas y los tantos alumnos supo levantar el lazo y construir su propio camino.
Hoy, y desde hace cinco años, nos estas enlazando a muchos desde tu Enlace Crítico. Un loco proyecto que sigue vivo.
Por eso digo que, tampoco, nunca sabrán ponerle precio al orgullo de haber compartido las aulas. Y mucho menos sabrán ponerle precio a la alegría que es no ser más tu profesor y, ahora, saber que sos un amigo del alma.
Felicidades por estos sacrificados y hermosos 5 años de lucha.
