En época de campaña: ¿denuncia al poder?

Carlos Riedel4 mayo, 2015

Radiografía de La Alameda, una organización mediática por sus resonantes acusaciones que lucha contra los delitos mafiosos y busca consolidar su plataforma en las próximas elecciones.

La Alameda

Conocida por sus mediáticas denuncias con relación al trabajo esclavo, la trata de personas, la explotación sexual y el narcotráfico, La Alameda, o la Asamblea Popular Avellaneda, es una organización no gubernamental que despliega un juego político particular, polémico y ruidoso, que está anclado en la Ciudad de Buenos Aires, con acciones más allá de la avenida General Paz y al resguardo del Vaticano.

Muchas de las causas impulsadas por esta organización apuntan a personas vinculadas con el ámbito político, empresarial o judicial. Gran notoriedad adquirió La Alameda en la opinión pública por denunciar y escrachar a famosos diseñadores de la alta moda y empresarios textiles por contratar trabajo esclavo y trata de personas.

Juliana Awada, esposa del líder del PRO, Mauricio Macri, fue una de las personas denunciadas. En los últimos días, la edil kirchnerista de San Antonio de Areco Angelina Zapico fue denunciada de ser propietaria de bares donde se ejerce la prostitución en la Ciudad de Buenos Aires.

Ante esta situación, si bien la funcionaria admitió que es dueña de los locales, aclaró que “nada de lo que se hace allí constituye delito alguno; son bares con ventanas abiertas, libres a la calle, no se ejerce la prostitución”. La edil añadió: “Estamos en un año electoral y esto es un ataque directo al Frente para la Victoria”.

Otra causa polémica motorizada por La Alameda hace unos años implicó al ex juez de la Corte Suprema de la Nación Eugenio Zaffaroni, acusado de ser propietario, en este caso, de seis departamentos donde se ejercía la prostitución.El magistrado, al igual que Zapico, alegó desconocer lo que ocurría en sus inmubles.

El narcotráfico es otro de los ejes donde La Alameda despliega su accionar. La masacre narco de la villa 1 11 14, ocurrida el 13 de abril y donde fueron asesinados cuatro jóvenes, también tuvo a esta organización -denuncia en mano- explicando la manera de proceder del narco peruano Marco Antonio Estrada González y el funcionamiento de diez cocinas de clorohidrato de cocaína en el Bajo Flores. En este caso fue Jorge Rodríguez, ex asesor del Ministerio de Seguridad de Nilda Garré y actual miembro de La Alameda, quien también involucró al ministro de Seguridad bonaerense, Alejandro Granados, por vivir en el mismo barrio privado que Estrada González.

Pero ¿cómo se conforma esta organización capaz de tocar tan altos intereses? La historia se remonta a la crisis de 2001. Al calor de las protestas sociales surge esta asamblea barrial, en un local usurpado -hoy regularizada su posesión por la Justicia-, donde actualmente funciona un comedor comunitario y se realizan distintas actividades culturales. Además se desempeña en diversas áreas. Desde lo productivo tiene la cooperativa textil La Alameda, los recicladores El Alamo y un Centro de Economía Solidaria en Palermo.

En este sentido, el administrador de La Salada, Jorge Castillo, afirma: “Mi gente me ha dicho que tiene miedo, que hay gente de La Alameda que pasa día a día a cobrar una cuota a cambio de no denunciarlos por los talleres; que no quieren ir a la fiscalía porque después no pueden entrar más, porque ellos andan con la Policía”.

Otra figura mediática que apuntó duro contra esta organización fue la vedette Marixa Balli, quien sostiene que “se quedan con la maquinaria que incautan”.

Tal vez el punto de inflexión más importante en la historia de La Alameda fue en 2008, cuando sus militantes, encabezados por Gustavo Vera, comenzaron a trabajar junto a quien era arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, el cardenal Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco.

Esa designación eclesiástica fue una suerte de camino divino para Vera, docente de Villa Lugano que ese mismo año encabezó la lista de legisladores porteños de UNEN, negociando con Lilita Carrió y Pino Solanas ese lugar, como referente de la lucha contra las mafias y la corrupción. De esta manera La Alameda llegó al Poder Legislativo, y des-de allí se dispuso a proseguir su trabajo.

“En UNEN nos relegaban y votaban cosas que no se habían acordado”, afirma Lucas Schaerer, miembro de La Alameda y precandidato a legislador porteño en estas elecciones.

“El espacio UNEN transó primero con el Frente Amplio Progresista, que nosotros veníamos denunciando por sus vínculos con el narcotráfico en Rosario, y después con el PRO; no lo íbamos a sostener”, añade.

De esta manera, en septiembre de 2014 crearon el Movimiento para el Bien Común, que integran el Partido de la Cultura, Educación y el Trabajo, liderado por Julio Piumato; la Democracia Cristiana y el Partido de la Seguridad Social.

Gustavo Vera, quien fue precandidato a jefe de Gobierno en las PASO porteñas, se queja de que “el periodismo sólo habla de sus denuncias y no pregunta por sus propuestas”. Asimismo, el 22 de abril, unos días antes de los comicios en Capital Federal, desde La Alameda denunciaron al PRO de convertir un centro de jubilados, propiedad del Estado porteño, en un local partidario de Diego Santilli. Es decir, más allá de sus acciones y proyectos que apuntan a la lucha contra los delitos mafiosos, parece que la denuncia es la estrategia que La Alameda utiliza en los juegos del poder.

FUENTE: La Tecla.com