El recuerdo y el compromiso

Carlos Riedel23 marzo, 2013

El domingo 24 de marzo serán 37 años de aquella última irrupción de los militares en la vida política argentina. Suena lejos. Casi perdido en el tiempo, una fecha más, en la suma de desventuras que ha sufrido la sociedad argentina. Se recuerda ese día, se hacen actos en todo el país y hay discursos, entrevistas y columnas periodísticas de ocasión.

Por Alejandro Fabbri

( Gentileza La Dominguera de Campana - campanadominguera.blogspot.com.ar)

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Sin embargo, el 24 de marzo siempre es otra cosa. Se diferencia de otras conmemoraciones porque recuerda la oscuridad, el terror, lo peor que nos pudo pasar y por esa razón es que la convocatoria para marchar con la familia, junto a tantos amigos y a tanta gente por las calles resulta ineludible.

No hay expresión más pura, momento más intenso que esa reunión del pueblo para recorrer la Avenida de Mayo y llegar hasta la Plaza.

El gobierno kirchnerista ha hecho cosas que quienes pasamos los 50 años habíamos soñado muchas veces. Iniciar y sobre todo, continuar hasta el final todos los procesos judiciales para condenar efectivamente a los genocidas, revelar a todos los argentinos la maquinaria de destrucción masiva que se mantuvo entre 1976 y 1983, ha sido un paso formidable para remover conciencias, señalar omisiones y establecer justicia.

Esa tarea extensa y que a veces parece interminable, ya ha dado frutos. Muchos represores han sido condenados y otros tienen los días de libertad contados. Cada día, aunque con tropiezos, se avanza hacia la reparación histórica y el cierre de un tiempo nefasto y terrible que jamás se olvidará.

Somos los periodistas quienes siempre podemos ubicarnos entre el público y los protagonistas. Tratando de dejar de lado el panfleto, evitando el sensacionalismo y contando lo que pasó sin anestesia, es nuestro deber transmitirlo a las nuevas generaciones que ven aquello como algo ajeno a sus cortas historias. Incluirlos, hacerlos partícipes del sufrimiento que se vivió y también, ¿por qué no?, de las complicidades que hubo, implica ayudarlos a definir quienes merecen ser mirados hoy con mucho más respeto que aquellos que hicieron otra cosa, desde la ignorancia o la mala entraña.

El recuerdo está. La Justicia actúa. La sociedad argentina ya está madura y hay cosas que no pueden repetirse. Aunque todavía existan voluntades antidemocráticas, personajes que extrañan otros tiempos, el espacio para generar propuestas antipopulares se ha achicado a límites menores. Por fin. Hoy, la enorme mayoría de los argentinos entiende que una aventura militar, que un intento de quebrar el espacio ganado en libertad, seria un enorme salto al vacío.

Un error que la Argentina no se puede permitir.

Ése es otro de los logros. Unir pasado y futuro en un mismo grito. Unir a aquellos que dejaron su vida y a los que serán quienes conduzcan al país a destinos todavía mejores.

Por eso, el 24 todos tenemos deberes y tareas. Hay que cumplirlos, como siempre, con entusiasmo, recogimiento y confianza plena en el futuro.