Documento aprobado por el Congreso Nacional del Radicalismo Popular

Carlos Riedel18 abril, 2015

Texto completo del Documento aprobado por el Congreso Nacional del Radicalismo Popular. Recomendamos su atenta lectura, particularmente a radicales y a todos aquellos que sin tener pertenencia partidaria buscan ser representados por un nuevo sujeto político. Si se compara el contenido del Documento con el discurso de la militante política Cristina Fernández de Kirchner se entenderá el porque de nuestro derrotero político.

Leopoldo Moreau

Moreau

RADICALISMO POPULAR

Democracia para siempre. Patria para todos.

Fundamentos para una Argentina industrial,soberana y solidaria

El tránsito que los argentinos iniciamos en 1983 -con sus avances y retrocesos-dejó hasta aquí un saldo de ampliación de derechos civiles, sociales, y,particularmente, en materia de derechos humanos, que ha resultado significativo e inédito a lo largo de la historia de nuestro país

Perotal vez el balance más positivo de estos 31 años ininterrumpidos de democracia,es el aprendizaje que hicimos como sociedad. No hay duda que se elevó el nivelde conciencia y compromiso de nuestro pueblo.

No obstante, la defensa de lo ganado y, fundamentalmente, la agenda de cambios que el futuro nos demanda para consolidar  y profundizar los logros, requiere que todos los actores del campo popular agudicemos nuestras capacidades de anticipación y respuesta frente a los intentos de la derecha por lograr una restauración conservadora.

Una delas enseñanzas que nos deja la experiencia recogida, es la necesidad de tomar permanentemente la iniciativa política para mantener a raya a aquellos sectores que, por efecto de su formación ideológica o por los intereses que expresan,asedian a los gobiernos populares en términos económicos, políticos y culturales de forma constante y desde los más diversos canales y medios. De allí, la necesidad de contar con un nuevo y definitivo sujeto político que se transforme en un instrumento de síntesis de históricas culturas políticas,agregación de demandas latentes y articulación de sectores afines al proyecto nacional, popular y democrático.

Durantemás de medio siglo la antinomia “peronismo-antiperonismo” operó como factor dedivisión del campo popular, posibilitándole a la oligarquía vernácula obtenerbeneficios y privilegios absolutamente desproporcionados con los aportes que efectivamenterealizaron para el desarrollo equitativo de la sociedad. Así es como, durantedécadas,  se construyó una patria parapocos y una democracia restringida destinada a no avanzar en transformacionesestructurales.

 La peculiaridad de contar con dos partidos consimilares tensiones, conflictos y disputas internas en torno al eje detransformar sociedad o preservar el status quo, complejizo el cuadro desituación, ya que estos clivajes intestinos debilitaron notoriamente a lossectores enfrentados con las corporaciones dentro de ambas formaciones.

Laimplantación de la matriz de desigualdad productiva y distributiva, elalineamiento con los intereses antinacionales del establishment local y eldesmantelamiento del Estado de Bienestar son algunas de las consecuencias deeste divorcio. Parte de la complicidad civil en los golpes de estado de 1955, 1966 y 1976 también dan cuenta de ello.

Naturalmente,el hecho de que la derecha argentina no haya contado con una expresión política electoralmente competitiva conspiró históricamente con la posibilidad de materializar una concertación entre las culturas políticas nacionales y populares, debido a que en más de una oportunidad esa misma derecha presionó hacia el interior de las fuerzas populares para subordinarlas alternativamente como instrumento electoral y medio de expresión de sus intereses.

Con una cabal comprensión de esa historia y motivados por ambiciosos proyectos decambio y transformación social, Raúl Alfonsín y Néstor Kirchner identificaroncon suma lucidez el obstáculo que implica la división del campo popular-anidada en el antagonismo radicalismo vs. peronismo- y trataron de suturarla,apelando en reiteradas convocatorias a una articulación común de los espaciosequivalentes en términos ideológicos en cada uno de los partidos populares

Los proyectos truncos del “Tercer Movimiento Histórico” y de la  “Concertación” expresan la vocación de ambos liderazgos de crear un instrumento político-electoral que les permitiera  tonificar el poder de la democracia, para enfrentar las tensiones  provocadas por los mercados concentrados y los intentos de desestabilización de los grupos corporativos.

Lasurgencias propias de los ritmos vertiginosos de sus respectivos gobiernos, laspresiones de los conglomerados económico-mediáticos y, por qué no decirlo, lamezquindad política de algunos dirigentes, esterilizaron esos intentos desíntesis y superación.

Desdeentonces queda una asignatura pendiente en el movimiento nacional: la necesidadde encontrar un punto de contacto orgánico y sostenible en el tiempo quepermita –por su conformación deliberadamente plural- incorporar los interesesde aquellos argentinos que incluso no se sienten interpelados por ninguna deestas tradiciones políticas pero que a partir de una convocatoria con este tipode formato podrían llegar a encontrar su espacio de adscripción o militancia.

Laaparición de una derecha renovada y con fuerte respaldo de los poderes fácticoscon chances de disputar el poder en el 2015 aporta un desafío adicional parapromover a este nuevo sujeto político, de modo de alejar cualquier posibilidadde afrontar una triple derrota electoral pero tambien política y cultural.

Paradecirlo claramente, seria un error estratégico resignarse a perder el apoyo delos sectores medios, que se beneficiaron con esa ampliación de derechos logradaen los dos mejores momentos de la democracia recuperada y –particularmente- enesta última década con la expansión del consumo y el bienestar,  pero seria igualmente insensato seríaregalarle a la derecha valores propios de nuestras culturas políticas.

Desde nuestra mirada, el verdadero desafío consiste en volver a reunir el reconocimiento de los sectores populares a lo obtenido en estos años de inclusión, con la esperanza de cambio y progreso que históricamente avivan el espíritu de las capas medias con sentido nacional, en el marco de un proyecto de poder que, como hasta ahora, se proponga garantizar en la próxima década la continuidad de una movilidad social ascendente, la disminución de la brecha delas desigualdades aún existentes y alcanzar el desarrollo definitivamente sustentable del país.

Ensíntesis, es la hora de concretar un gran Frente Nacional y Social, que sea capaz de congregar las expresiones históricas del yrigoyenismo y del peronismo y las más contemporáneas del alfonsinismo y del kirchnerismo.

El conflicto planteado por los ataques especulativos de los fondos buitres, las políticas de redistribución del ingreso y la decisión de fortalecer la autonomía nacional en el marco de la patria grande latinoamericana, han contribuido claramente a dividir aguas entre aquellos que defienden el interés nacional y popular respecto de aquellos otros que se alinean con los intereses antinacionales y antipopulares. Es un escenario sobre el cual se puede y se debe trabajar ymilitar para generar un proceso de acumulación político, social y electoral.

Es elmomento histórico para que la Democracia para Siempre –consolidada  por el alfonsinismo- y la Patria para Todos-inspirada por el kirchnerismo- se articulen en ese nuevo sujeto político capazde llevarnos hacia una Argentina industrial, soberana y solidaria.

Apoyadosen nuestras convicciones, rescatando la identidad nacional, popular ydemocrática de nuestro origen y leyendo las claves de cuál es el camino aseguir -no sólo para impedir una restauración conservadora, sino para  extender aun mas  los beneficios de la riqueza nacional a latotalidad de nuestro pueblo- es que asumimos el compromiso de bregar para queel movimiento popular argentino encuentre, por fin, una expresión mayoritaria yúnica donde expresarse.

RaúlAlfonsín terminó con el tabú de que era imposible consolidar la democracia ennuestra patria y así fue como dejamos atrás definitivamente el autoritarismo.Néstor y Cristina Kirchner pusieron en debate las políticas de redistribucióndel ingreso y terminaron con el fatalismo del condicionamiento y lasrestricciones que al  bienestar  de nuestro pueblo y al desarrollo nacionalimponía la deuda externa, contribuyendo a dejar atrás la pesadilla delneoliberalismo.

Estas son las razones y fundamentos que animan a este Congreso Nacional del Radicalismo Popular a declarar su decisión de promover un acuerdo estratégico con el Frente para la Victoria, que abra un nuevo ciclo histórico que, en el marco democrático, permita a las mayorías populares seguir gobernando su propio destino y el de la patria.