“Estamos ciegos de ver/ cansados de tanto andar/estamos hartos de huir en la ciudad/Nunca tendremos raíz/ nunca tendremos hogar / y sin embargo, ya ves/ somos de acá…. "(Los Sobrevivientes. Charly García.1979).
Producción y textos: Gregorio Galli / Carlos A. Riedel
(Fotografías Gentileza Pacha Mamaespacio)
Y pasó el primer año de la dictadura sin que el panorama cambiara.
Los grupos represivos continuaron trabajando con la impunidad que legalizaban los mandatos de arriba y el mutismo temeroso de abajo. Avalado, por otra parte, por la ya incólume exaltación del sector social que seguía marcando opinión.
..….ante todo somos argentinos y a pesar de haber sido víctimas de una subversión ya exterminada por los guardianes de la Patria, somos un pueblo de paz que espera y cree fervientemente en el proceso que ha encarado el actual gobierno….(Fragmento de la publicación en la página 3 del diario La Defensa Popular del 14 de diciembre de 1977 con motivo de la inauguración del Complejo Ferrovial Zárate-Brazo Largo y la asistencia del Teniente General Jorge Rafael Videla, el rey de espadas).
En la factoría la fiebre verde tampoco había disminuido su actividad.
El 5 de mayo, el mecánico y estudiante de 28 años, Enrique Roberto Ingenieros, fue secuestrado y todos los indicios establecen que se lo llevaron desde adentro de la planta.
Soy testigo en la causa promovida por su hija y la sospecha es muy fuerte que se lo detuvo en los vestuarios y sacado sin que en portería lo advirtieran o miraran para otro lado, señala Carlos Elorriaga. No existen testimonios del pasaje de Ingenieros por ningún centro de detención, jamás apareció.
La mañana del 18 de junio sería quizás la última o por lo menos la última en este lado del mundo para Oscar Orlando Bordisso **.
A la salida del turno nocturno y camino a su domicilio se convirtió en otra víctima de la desaparición forzada.
Es un caso emblemático pues su viuda, le gana un juicio civil a la empresa que debe indemnizarla, no por el secuestro sino porque ocurrió en el trayecto entre la fábrica y su casa, explica Di Fino.
La directiva del Grupo negó desde un principio, que el operario hubiese prestado servicio ese día.
Nunca supimos el real motivo de su desaparición pero produjo un enorme impacto en nuestra sección de la que era delegado, recuerda Carlos Theis. Por lo general nos cruzábamos a las cinco de la mañana en el cambio de turno. Cuando se supo, al otro día, lo que había ocurrido hablé con mis compañeros para intentar hacer algo, continúa, pero reconoce que como respuesta obtuvo: vamos a esperar, no sabemos en que andaba, viste como está la cosa.
Bordisso había sido un militante del sindicalismo con una larga trayectoria en el gremio, que incluía haber participado en la toma de la UOM en 1975, como integrante de la lista opositora a la oficial.
No era parte de la izquierda peronista, no pertenecía a ninguna área dura política.
Su cuerpo nunca fue recuperado.
De los portones de la siderúrgica hacia afuera, la fábula urbana contaba que Agostino Rocca visitaba su feudo tres veces por semana a bordo de un Ford Fairlane de un estridente color amarillo como una suerte de provocación a los enemigos del sistema.
Mientras tanto, nuevos militantes sociales pasaron a engrosar la nómina de los ajusticiados.
La tarea barrial de jóvenes que más allá de sus convicciones políticas, tenían afanes progresistas hizo que algunos profesionales se agruparan para acompañarlos.
Tal el caso del médico Julio Kalejman, secuestrado el 11 de agosto, anteriormente, el 6 de junio, el mismo destino había corrido Héctor Gigena en La Plata, hacia donde lo había llevado su paso a la clandestinidad luego de ser perseguido implacablemente en Campana.
Fue un símbolo de trabajo y militancia en las áreas suburbanas.
Un año antes, el 25 de agosto de 1976, Luis Lorenzo Garello, Licenciado en Ciencias Política de la Universidad de Cuyo, Supervisor de Control en la petroquímica Petrosur SAIC. (después Petrobras) y Ayudante de Cátedra en la Universidad Tecnológica Nacional, sede local, dejaría otra huella en el camino hacia las sombras.
Fue un hecho terrible para su familia. Había elegido Campana desde su Mendoza natal como el sitio de radicación definitiva y estaba muy contento por las posibilidades que se le abrían, señala Miguel Di Fino.
Esa noche del 25 un grupo de tareas irrumpió en su domicilio de la calle Balcarce entre Ameghino y Coletta.
Un uniformado me apuntó a la cabeza mientras mi madre, embarazada, trataba de protegerme a mí y a mis hermanos, relató Paola, su hija mayor que por aquel entonces tenía 4 años al periodista Gustavo Veiga para el diario Página 12.
Garello junto a su compañero Silvio Toniolli, secuestrado el mismo día y a la misma hora en Zárate, estaban organizando un sindicato de supervisores petroquímicos independientes del gremio químico de Campana-Zárate.
Los secretarios generales en los distintos períodos, Pedro Valiente y Nelson Palacios, ya fallecidos, no fueron ajenos a este y otros hechos, comprobado el intercambio de información que mantenían con el Área Conjunta 400.
“Los que están por el paro por acá y los que no por allá….”
Hacia 1979 dos situaciones producen diferentes impactos dentro de un mismo ámbito: el laboral.
La petrolera ESSO SAIC., implementa el sistema multioficio, que avanza sobre los convenios laborales celebrados, destruyéndolos y no tardaría en convertirse en una modalidad.
Era el deterioro final del salario y la incrementación de jornadas de trabajo infernales, describe Carlos Elorriaga.
En Siderca el camino a favor de la nueva metodología tendría la oposición de los obreros, que marcaría un quiebre; el primer gran esbozo de una resistencia silenciosa que se había movido entre penumbras durante cuatro años.
La clara puja de poderes en la relación opresor-oprimido cuando estos los últimos llegan al límite, define Andrés García, militante del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, estudiante del Profesorado de Historia y que trabaja en una tesis sobre la relación Siderca/Dictadura.
Una anécdota que cuentan los contemporáneos del conflicto,da una clara evidencia de lo observado por García.
En plena efervescencia un trabajador acercándose a un militar le gritó en la cara: ¡aquí mandamos los de azul no los de verde!
Laminación Continúa 1 era un punto neurálgico en el complejo, tanto por lo avanzado de su tecnología - única en el mundo - como por el personal que allí trabajaba.
Gente joven, combativa y muy comprometida, narra Elorriaga, que después de varios años en mantenimiento, fue trasladado a ese sector.
Los reclamos por mejores sueldos y premios empezaron a tornárseles ingobernables a la empresa y a sus acólitos: jefes, infiltrados militares, comisión administradora de la UOM y los mismos militares.
A mediados de año estalla el conflicto bajo la forma de una huelga general.
Se realizó una gran asamblea en la playa frente a la Oficina de Personal donde se juntaron los turnos mañana y tarde, sumando más de mil personas, evoca Carlos Elorriaga y en esa reunión se decidió la medida.
Desde un improvisado escenario la Comisión Interna había intentado convencer a la gente de aceptar las directivas que bajaban del Grupo, pero la intervención de varios compañeros logró establecer el real motivo de la discusión, rememora.
Convocar al paro activo ósea en el lugar de trabajo, hasta obtener lo solicitado.
Pero en pleno mitin apareció el Coronel Zapata con carros de asalto y camiones intentando dividir la reunión.
La situación fue muy tensa -relata Elorriaga-, subió a la tarima y quiso tomar las riendas ordenando intimidante: los que están por el paro por acá y los que no por allá, poniendo en claro que se trataba de una franca maniobra para exponer a aquellos que estaban a favor de la lucha.
La inmediata postura fue declarar que la asamblea ya se había expedido y por lo tanto la huelga estaba declarada.
Si van al paro tienen que irse porque van a romper todo, ordenó Zapata.
Nos vamos a quedar, no se va a romper nada y es lo mejor, afirmó el movimiento en un contrapunto que el ex-operario fundamenta en que esa estrategia había sido utilizada en otros lugares, donde desalojada la gente se enviaban los telegramas de despido y convocándose a aquellos que lo único que les interesaba era trabajar sin tener en cuenta las condiciones.
Comenzaron tres días muy duros, reflexiona.
Las reuniones se realizaban en los vestuarios de la Acería donde concurrían no más de treinta personas(dos por cada sección),cuando se atrevían, en una coreografía de ametralladoras, fusiles y un subteniente que pedía los nombres, documentos y los interrogaba cuidadosamente antes de dejarlos ingresar.
Al concluir la segunda jornada, Juan José Torrente salió de la planta y como todos los días cruzó avenida Mitre para ir hacia su casa en el barrio Siderca. Nunca más se lo volvió a ver.
Formaba parte de una comisión que se había creado para entrevistarse con el Obispo Expósito, añade Carlos Theis, sin entender las causas de la desaparición, aunque había sido uno de los más apasionados defensores de la medida.
Con la total adhesión y la fábrica inactiva, la directiva al tercer día, tuvo que claudicar frente la presión obrera.
Se obtuvieron grandes logros además del económico y la patronal, tal como se había planteado, no tomó medidas disciplinarias, resume Elorriaga, remarcando que lo conseguido alcanzó los temas de seguridad e insalubridad.
LACO 1 era y es un sector altamente insalubre, entonces se redujo de 8 a 6 las horas de trabajo, destaca.
Pero la mano invisible prosiguió haciendo su trabajo.
Pascual Gordillo, otro de los activos protagonistas del debate inicial, siguió el mismo camino de su compañero Torrente.
A los pocos días también fue secuestrado.
Yo nunca supe porque no me sucedió lo mismo, a lo mejor no era mi hora, se sorprende aún Elorriaga que fuera detenido por el Área Conjunta 400, una semana más tarde de haber sido despedido de Siderca. ¿Aviso o confusión?.
Fue todo muy rápido, terminó el conflicto y no pasó mucho para que me llegara el telegrama, que tenía como causa: agresión de hecho a uno de los jefes de sección, recuerda.
Lo fue a ver a Cierri - jefe directo del área -para pedirle una explicación y obtuvo una sorpresiva respuesta, narra.
Cierri le confesó que no tuvo alternativas, el mandamiento había sido terminante: o se va él o se va usted, le ordenaron.
Con las cartas echadas en lo laboral, un nuevo golpe de escena lo pondría en alerta.
Vivíamos en la casa de un ex-obrero de Dálmine de apellido Pardo, que se había tenido que ir de Campana cuando empezó la represión, cuenta, añadiendo que Pardo tuvo una destacada actuación dentro del gremio que lo catapultó a candidatearse para la Secretaría General, y justamente al grito de ¿dónde está Pardo?, irrumpió el ejército una tarde, continúa.
Tras requisarle toda la casa se le encontró bibliografía comunista lo que se tradujo en detención.
En el Tolueno Sintético fui a parar al despacho de Zapata quién no me dejó ni hablar, recuerda.
Con su habitual tono autoritario le dijo: déjate de joder con lo que estás haciendo, para despedirlo con un amenazante, esta vez te mandé a buscar de día, cuídate, porque la próxima te van a traer de noche.
……nunca tendremos raíz /nunca tendremos hogar/y sin embargo, ya vés,/somos de acá.(Los Sobrevivientes. Charly García.1980.)
**Se hizo justicia, pero… ¿fue justicia?
El 30 de abril de 2007, la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires confirmó la sentencia del Tribunal de Trabajo de Campana que condenaba a Siderca S.A.I.C. a indemnizar a Ana María Cebrynsky por la desaparición forzada de su marido, Oscar Orlando Bordisso, el 18 de junio de 1977.
Terminaba así un largo litigio iniciado en noviembre de 1995, cuando Cebrynsky presentara una demanda amparada en la Ley 9688 de Accidentes de Trabajo, derogada parcialmente con posterioridad, contra la firma y el Tribunal diera lugar al reclamo.
Un fallo sin antecedentes en la justicia bonaerense y de algún modo reparador para la familia, solo de algún modo, porque la verdad sobre el destino final del trabajador metalúrgico todavía está en la perversa nebulosa que dejó la represión.
Bordisso había salido la mañana del 18 de junio a las 5, hora del cambio de turno, junto a sus compañeros Fazzolari, Sanabria, Erregarena y Villalba.
De los tres primeros se despediría en el bicicletero de la portería para iniciar junto al último, el recorrido de regreso de todos los días.
Avenida Mitre hasta San Martín y de allí hacia Ameghino donde tenía su domicilio.
A la altura de la calle Berutti se separó de Villalba para continuar el derrotero en soledad; la intersección de Mitre y San Martín, detrás del Palacio Municipal y a metros de la plaza Eduardo Costa, es el punto donde se perdió todo rastro.
Cuando no regresó creí que enloquecía, hice denuncias en todos lados, pregunté, golpee puertas y nadie nunca supo decirme algo sobre él, declaraba suviuda.
Tenía 40 años y tres hijos pequeños entonces.
Delegado gremial del sector Playa, había sido militante de toda la vida pero no pertenecía a ningún grupo de los denominados duros, emparentados con la lucha armada, asegura Carlos Theis, compañero de sección y adversario político.
Recién el 28 de agosto de 1995, su esposa lograría obtener una declaración de ausencia por desaparición forzada, aunque empezaría otro calvario, enfrentar a la empresa.
El Grupo en un principio negó que el trabajador hubiera cumplido funciones en la fecha del hecho.
Los testimonios posteriorres derrumbaron rápidamente la postura.
La nueva argucia buscó fundamentarse en la prescripción, habían pasado 18 años, y por lo tanto alegaba la nulidad e inaplicabilidad de la ley invocada.
La Doctora Hilda Kogan, presidente del máximo organismo, adonde llegó la causa tras la apelación empresarial, fue enfática al puntualizar que los tiempos comenzaron a correr a partir de la sentencia civil que declaraba el fallecimiento presunto del operario, víctima de desaparición forzada, figura reglada por la Ley 24321 y por lo tanto, imprescriptible y por lo cual su promoción no se halla sujeta, como es lógico, a plazo alguno.
De esta manera quedó ratifida la carátula de Accidente in itinere (accidente que se produce en el trayecto entre el lugar de trabajo y el domicilio del trabajador y aún cuando responda a factores externos al empleador, no lo exime de responsabilidad pues sucedió yendo o viniendo de la actividad).
Siderca contratacó tomando a la calificación de forzosa como una causa extraña al trabajo, deslindando de esta manera su responsabilidad.
La posición quedó definitivamente rechazada por la Corte en el dictamen firmado por todos sus integrantes que expresaba
…la declaración de desaparición forzada del trabajador, lejos de acarrear las implicancias que pretende el recurrente (Siderca), pone de resalto la inexistencia del hecho voluntario del trabajador en la interrupción del recorrido, para cuestionar después, la permanente reticencia de la empleadora a colaborar en la reconstrucción de los acontecimientos.
La pretensión de la demandada, en fuga de la realidad, el contexto en que se situaron los hechos, configurada por una sociedad sumergida por los delitos más aberrantes, no es aceptable y tanto menos cuando, ante la confrontación axiológica, instala dogmáticamente la opción por la tutela de un interés patrimonial cuya entidad menor, en ese cuadro, se exhibe algo más que evidente, enunció Kogan en su voto.
Oscar Orlando Bordisso, hoy tendría 74 años y seis nietos, su viuda logró sentar el precedente en la sociedad campanense que era posible derrotar a los molinos de viento, aunque el sabor amargo de seguir sin saber donde está o estuvo siga perpetuado en una pregunta sin respuesta.
Entonces la justicia fue justicia a medias, porque la sombra de Bordisso pedaleando en su bicicleta sigue sin encontrar su casa.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=x1_wBPGVt9M[/youtube]



