El aumento del dólar golpeó a todos los productos de la canasta básica, pero sobre todo a los de primera necesidad. La harina es uno de los que más aumentó, lo que provocó subas en el pan, las facturas y los fideos, que ya habían elevado sus precios por los tarifazos. Si se compara un sueldo mínimo, vital y móvil de 2015 con un actualizado a septiembre de este año, el resultado da que los argentinos registran una pérdida del poder de 100 kilos de pan por mes.
En 2015, el kilo de pan oscilaba los 25 pesos, mientras que el salario mínimo era de 5.588 pesos. Esto significa que el poder de compras de un salario era 223,52 kilos de pan al mes. En septiembre de este año, el haber mínimo que recibe un argentino llegó a los 10.700 pesos, mientras que el kilo de pan alcanzó los 90 pesos, es decir que con un mes de trabajo se puede comprar 118,88 kilos de pan.
La constante devaluación del dólar, que se traslada a precios, y que ha sido constante el gobierno del presidente Mauricio Macri, provocó que con el SMVM se puedan comprar 104,63 kilos de pan menos por mes.
La campaña de trigo 2014/2015 cosechó 13,9 millones de tonelada, mientras que en el ciclo 2017/2018 la producción llegó a 18 millones. Argentina necesita para abastecer su mercado interno 7 millones toneladas. La lógica económica indicaría que a mayor oferta, el precio debería bajar.
Un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo (FADA) destruye el argumento de los panaderos, quienes atribuyen las subas al mayor costo de la harina. Según FADA, el trigo representa sólo el 8,3% del precio final del pan, los impuestos implican un 25% y el 63% está compuesto por el costo de alquiler, salarios, suba de tarifa y el precio de la harina. El costo de la harina está encadenado.
Fuente: infocielo

