El proyecto de ley busca que se tipifique como delito la promoción del turismo sexual infantil en el código penal. Con penas de hasta 12 años de prisión esta incorporación apunta a combatir la tercera actividad criminal del mundo que genera por año veintidós mil ochocientos millones de dólares.
El pasado 3 de septiembre ingresó el expediente D-6912 : Incorpórese al Título III "Delitos contra la Integridad Sexual" del Capítulo III Libro Segundo del Código Penal el artículo 125 ter, el que quedará redactado del siguiente modo:
Artículo 125 ter. El que dirija, organice o promueva actividades turísticas que incluyan la utilización sexual de menores de edad incurrirá en prisión de cuatro (4) a ocho (8) años. La pena se aumentará en la mitad cuando la conducta se realizare con menor de doce (12) años.
Al respecto la diputada socialista Gabriela Troiano, autora del proyecto manifestó que el proyecto sirve “para evitar esta nueva práctica no contemplada en el código penal”. Y haciendo referencia a los dichos de funcionarios y dirigentes sobre la reforma del código penal dijo:
“Los socialistas estamos convencidos que se debe evitar y perseguir al delito organizado más allá de la nacionalidad de quien los cometa. Para no volver a la discriminación que nos hacía distinguir entre judíos y católicos, blancos y negros, hombres y mujeres, normales y discapacitados”.
Según OIT, una de las peores formas de explotación es la que tiene como fin, la explotación comercial de niños, niñas y adolescentes en actos sexuales.
Y una de las aristas más preocupantes de estas prácticas, es el crecimiento alarmante a escala mundial, y sobre todo en los países subdesarrollados, de la modalidad que se propicia y genera en el ámbito del turismo. Una práctica que UNICEF define como “la explotación sexual comercial de un niño, niña o adolescente por una persona o personas que viajan dentro de su propio país o al extranjero, y emprenden actividades sexuales con niños, niñas o adolescentes, con la complicidad, por omisión o acción de los sectores y servicios del turismo.”
Según la Organización Internacional de Migraciones y Turismo, cada año unos 600 millones de personas, viajan a distintos destinos del mundo para tener sexo con menores de edad.
Una modalidad de explotación que echa raíces y logra instalarse principalmente en aquellas sociedades que no protegen adecuadamente a sus miembros más vulnerables de prácticas aberrantes, ya sea por motivos socio-económicos (de exclusión y pobreza), como también, por fracaso o insuficiencia de marcos culturales y jurídicos, capaces de ponerle freno a la situación.
UNICEF informa que cada año son prostituidos un millón de niños, representando el 22% del negocio de trata de personas a nivel mundial. Gran parte de los países elegidos para esta actividad pedófila, se encuentran en América Latina, África y Asia.
Para finalizar Troiano dijo que “este delito constituye una parte más del delito organizado que esperamos sea reglamentado en forma inmediata y que no pase como la ley de trata que tuvieron que transcurrir 100 años para su aprobación y aún no está reglamentada”.

