El libro de Clarín para adoctrinar a los usuarios

Carlos Riedel16 julio, 2012

 La firma Cablevisión se lo entregó al conjunto de asociaciones que asistieron a la última reunión convocada  por la empresa. El contenido apunta a ensalzar las bondades del multimedio y a criticar a la competencia.

Durante las reuniones que Cablevisión convocó para acercar posiciones con las asociaciones de consumidores en medio de la disputa por los precios del abono, la firma distribuyó un pequeño libro de tapa roja, en el que establece un esquema de justificación de su práctica tarifaria.

El trabajo, titulado "El cable en Argentina como actor y dinamizador del mercado de las telecomunicaciones", incluye 40 páginas y no menciona ni autor ni editorial.
Allí se explica que, por ejemplo, la empresa de Internet del Grupo (Fibertel), ha tenido siempre una política de precio nacional igual para todos, en tantos que las empresas de telefonía ("Telcos") han tenido una política nacional de activa competencia en las localidades donde opera Fibertel y de precio superior (con calidad inferior) en plazas donde sólo competía con un operador local y/o con la cooperativa local.
En uno de los apartados del libro, denominado "Competencia desleal: el caso argentino", se aborda el combate entre Cablevisión y las compañías de telecomunicaciones.
"Apalancadas en ingreso y rentabilidades globales, las grandes compañías telefónicas irrumpen de manera cuasi monopólica en varios de los países latinoamericanos, donde Argentina no es la excepción". Y cita los mayores ingresos por facturación de esas firmas en relación al cable.
"Estas asimetrías de tamaño y de caja (de las telcos) se profundizarán con la aplicación de ciertos artículos de la Ley de Medios –actualmente suspendida por resoluciones judiciales– que en un abierto desconocimiento de la importancia de los cableoperadores, los obligaría entre otras medidas, a subdividir y desinvertir  en sus empresas, sin ninguna razón lógica en términos de competencia, precio o calidad de servicio, sino más bien todo lo contrario", explica el libro.
Y sigue: "la normativa ha puesto límites irrazonables a la cantidad de licencias y al porcentaje de mercado que puede cubrir un operador de la TV por cable, pero no estableció ningún límite al mercado de los operadores telefónicos dominantes".
La idea fue que los consumidores entendieran que se trata de una contienda entre fuerzas con distinto peso, en la que pierde la cablera. Y a los fines de reforzar la victimización, se critica directamente a la Ley de Medios Audiovisuales.