La Dirección de Cultura, perteneciente a la Secretaría de Desarrollo Humano y Promoción Social de la Municipalidad de Zárate, llevará a cabo la presentación del estreno nacional del Teatro Nacional Cervantes de la obra “Argentinien”, el 13 y 14 de julio.
Las funciones se desarrollarán en el Forum Cultural (Pellegrini y Moreno) a las 21.00. Las entradas gratuitas se entregarán en la Dirección de Cultura, Mitre 1000, desde el martes 10 de julio, de 7.00 a 14.00. Las localidades son limitadas.
El Teatro Nacional Cervantes programa estrenar en julio este espectáculo en el marco de su Plan de Giras Nacionales para luego, en septiembre, presentarlo en la sala Orestes Caviglia en la que cumplirá una temporada de dos meses.
La obra “Argentinien” de Pedro Gundesen, con dirección de Luis Romero cuenta con un elenco de primer nivel, integrado por Mimí Ardú, Alejandro Awada, Juan Luppi y Claudio Rissi (citados en orden alfabético).
A una desolada estación de tren llega un nuevo jefe. El personal de la misma lo espera con una mezcla de esperanza y temor. Coincidentemente, el Estado Argentino nacionaliza los ferrocarriles. Argentinien propone un material de rica teatralidad. Hay en toda su escritura una notable intuición de graduación dramática. El paisaje es tan desolador como evocativo, y los tres personajes (Lidia, Fortunato y el Rusito) inseparables de éste, están absolutamente enquistados en un trasfondo de figuración contradictoria: Un cromatismo denso y gastado, pero categórico como un aguafuerte, y, a la vez, esfumado, luminosamente equívoco, como una pintura impresionista.
El cuarto personaje, el que llega, aquel cuya espera y cuya presencia provocan la unidad de acción, está hecho con los mismos materiales; tiene, más allá de su falta de raíces, de su autoritarismo, de su vacío espiritual, la marca de esos “desterrados” a lo Quiroga, una sensación de fracaso, de huída hacia los límites, de irremediable extranjería. Estas criaturas frágiles o furiosas están dibujadas con rasgos que exceden el grotesco: El esperpento es un espejo más adecuado para reflejar su desmesura y, en el otro extremo, también su patética inconsistencia.

