DestacadosEspectáculosContinúa el ciclo de cine debate 2021 en Asociación Amigos de la Música de Zárate

Carlos Riedel13 octubre, 2021

El sábado 16 de octubre a las 19 horas en Moreno 132 de Zárate, proseguirá el ciclo de cine debate del 2021 organizado por la Asociación Amigos de la Música. Esta vez se podrá ver La Habitación del hijo, una película dirigida por el italiano Nanni Moretti, quien también actúa como uno de los protagonistas principales del filme, que ganó La Palma de Oro en el festival de Cannes en el 2001. De este director se verá un segundo trabajo en noviembre con el que concluirá el ciclo 2021. La selección del material, la presentación y la coordinación del debate, estarán a cargo de Armando Borgeaud. La entrada consiste en un bono contribución para la entidad organizadora.

"La habitación del hijo" ("La stanza del figlio", Italia-Francia/2001, color). Presentada por Warner. Dirección: Nanni Moretti. Con Nanni Moretti, Laura Morante, Jasmine Trinca, Giuseppe Sanfelice, Silvio Orlando, Claudia Della Seta, Stefano Accorsi, Stefano Abbati. Guión: Linda Ferri, Nanni Moretti y Heldrun Schleef, sobre una idea de Moretti. Fotografía: Giuseppe Lanci. Música: Nicola Piovani. Edición: Esmeralda Calabria. Duración: 99 minutos.

Un Moretti de una inédita gravedad

Por Luciano Monteagudo
Página 12

Parece una paradoja que el gran realizador italiano Nanni Moretti haya obtenido el máximo reconocimiento del mundo del cine, la Palma de Oro del Festival de Cannes, con el que quizá sea su film menos original, La habitación del hijo. En Basta de sermones (1985) y luego en Palombella rosa (1989), Moretti había sorprendido con un cine único, fuera de norma, donde los límites entre persona y personaje se hacían indiscernibles.

Con Caro diario (1993) y su continuación, Aprile (1998), Moretti directamente adoptó la primera persona singular para hablar sobre el mundo contemporáneo, la política italiana, el cine y la paternidad, todo con una libertad, una fuerza polémica y un desprejuicio envidiables.

Ver cualquiera de estos films de Moretti significaba encontrarse con un humor feroz y una capacidad de reflexión siempre sorprendentes. No es el caso, necesariamente, de La habitación del hijo, donde Moretti sigue siendo el protagonista, pero abandona esa escritura en forma de diario para pasar a una clásica tercera persona, a un cine de prosa, sobrio, sólido, bien narrado, pero mucho más convencional, en la medida en que ya no pretende confrontar al espectador, sino en todo caso conmoverlo, con la historia de un matrimonio que no encuentra la manera de elaborar el duelo por la absurda muerte de su hijo.

Si hay algo que Moretti resuelve mucho mejor que su propia actuación, no siempre creíble o convincente, es el tono que le da a su película, una cierta sequedad con la que elude cualquier desborde o exageración melodramática. En este sentido, hay una suerte de minimalismo en La habitación del hijo que parece manifestarse en dos citas que no tienen una importancia dramática sino más bien de orden formal. Un lacónico poema de Raymond Carver que Giovanni le lee una noche a su esposa y un tema de Brian Eno que encuentra en un CD destinado a un amigo de su hijo (y que se escucha en dos momentos clave) son capaces de expresar sobriamente la melancolía de un mundo complejo y azaroso, que se resiste a ser resuelto en el diván de un psicoanalista.

Nanni Moretti, maduro y esencial

Fernando López

LA NACION

"La habitación del hijo" da cuenta, a primera vista, de abundantes novedades en la trayectoria fílmica de Nanni Moretti, que siempre ha concebido el cine como una suerte de práctica de vida, como el espacio confesional donde le resulta natural ir exteriorizando sus preocupaciones y planteando sus interrogantes. El guión es excepcional en cuanto disuelve en una aparente simplicidad su compleja, depurada elaboración. Ya dan cuenta de ello los primeros tramos dedicados a la descripción de la familia: los breves pantallazos del padre psicoanalista escuchando con inconmovible serenidad las fantasías y las obsesiones de sus pacientes; las escenas que hablan de la concordia matrimonial y de la armónica y abierta relación con los hijos poco más que adolescentes. Ningún detalle está puesto al azar: ni el episodio escolar en que se ve envuelto el muchacho, ni la sombra de desconfianza que intranquiliza al padre, ni las ligeras señales de inquietud previas al accidente que cambiará para siempre la vida de todos.

x
error: