Francia... aquí La Legión

Carlos Riedel15 marzo, 2015

Desde París, Francia, exclusivo para Enlace Crítico.

Legion extranjera

Luego de recorrer la ciudad durante dos días, me decido a iniciar la marcha rumbo a las afueras de París.

Un sol tímido, arrancando las nubes como si fueran un vendaje, exhibe su reflejo sobre las extrañas y marrones aguas del Sena.

Paris

Saliendo de Les Halles, viajo en metro 4 estaciones hasta Fontenay Sous Bois, pequeño pueblito de aspecto tranquilo y residencias familiares.

La gente del lugar comienza a sacudirse la modorra de un frío sábado a la mañana. Las panaderías desprenden desde sus chimeneas, sabrosos aromas de croissant, baguette y café. Una señora pasea un perrito ridículo con aspecto afeminado.

Legión extranjera Paris

En la estación subo al colectivo de la línea 124 hasta Noguent sur marne. Veo un cartel.

Camino unas pocas cuadras por el Boulevard Strasbourg y giro a la izquierda. Estoy temblando.

Paris nocturno_658x400

Veo un nuevo cartel de reclutamiento. Un hombre en una ventana con su taza de café en la mano me sigue fijamente con la mirada.

Un edificio de monobloques se levanta como un gran elefante color crema. Mi tiempo se detiene.

Veo la guardia y la reja con barrotes de color negro, y en una mañana gris llego al fuerte medieval. Se llama Fort de Noguent y es el cuartel de la Legión Extranjera Francesa en París.

Un legionario parado en la penumbra monta guardia con su FAMAS terciado al pecho. Me hiela con la mirada. El impecable uniforme de camuflaje y el lustre de las botas, relucen bajo su quepi blanco.

Es el comienzo y el final de un largo camino de sueños, alegrías, penalidades, euforias, rechazos, ilusiones, pasiones, distancias e idealismo por la vida militar.

He cruzado medio mundo para llegar hasta aquí, a este el último bastión del soldado internacional. Aquí estoy, frente a frente con una vieja realidad por mucho tiempo soñada, pero a la vez despreciada.

La Legión Extranjera es una unidad de élite del Ejército francés, creada en 1831 para proteger y extender el imperio colonial durante el siglo XIX, pero por sobre todo es el sinónimo de una alocada aventura de virilidad y fortaleza, aunque también de soledad y lejanía en pos de escuchar el llamado del guerrero. Ha sido cantada, filmada, pintada y escrita, y ahora recuerdo como un susurro doloroso la voz de Edith Piaf.

Aquí estoy, parado frente a la puerta donde miles de hombres de todo el mundo han escrito sus historias, a veces fantásticas y gloriosas, otras veces oscuras y sombrías, pero todas ellas persiguiendo una causa: sentirse parte de este selecto club, admirados donde van y los primeros en partir en caso de un conflicto.

Luchan por ellos mismos y no por una bandera, y su lema es “Legio, patria, nostra”, la Legión es nuestro hogar.

Hoy he visto la puerta de este mundo extraño, desconocido todavía para mí a pesar de mi probada experiencia de soldado.

Esto es distinto y la inquietud me invita a cruzar la reja, a experimentar la sensación de ser anónimo, al menos por un tiempo, a desentrañar la realidad de estos héroes románticos o simples mercenarios. Todavía no lo sé.

Siento nuevamente el antiguo y fuerte deseo que creí haber superado: el de unirme a estos hombres, patriotas nacionalistas, aristócratas, criminales curtidos, antifascistas, anarquistas, fascistas y aventureros, todos buscando el refugio o la acción bajo el quepi blanco.

Leyendo me entero que hoy se alistan en la legión extranjera, principalmente ciudadanos que provienen de países de la Europa Oriental.

Es muy difícil encontrar datos oficiales, debido a la poca información que se puede obtener y a la posibilidad del completo anonimato que se le otorga al legionario, y por eso no creo encontrar muchos otros que hablen español.

La Legión

Terminaré muy pronto con esta duda, y mientras me preparo para experimentar la gran aventura, de los quepis blancos y las charreteras escarlatas…