Esta semana el mundo del futbol lamentó la muerte de la estrella germana FRANZ BECKEMBAUER.
Miles de anécdotas deportivas del más alto nivel se escuchan. Aunque diste de la espectacularidad de otras, tengo la propia, mía al fin.
En el arcón de mis recuerdos, una golondrina, sí hizo verano.
No me acuerdo que año era, pero quizás ya entrados los dos mil. Se estaba promocionando el Mundial de Futbol Alemania 2006 y Beckembauer realizaba una gira por varios países.
Algunos memoriosos y crónicas periodísticas locales con mayor rigor, dicen que fue antes, cuando se estaba inaugurando la famosa planta cervecera alemana radicaba en Zárate en la decada del 90. El detalle temporal, nada cambia en ese caso.
Un día volvía a Zárate en micro desde Capital, de mi gira por Tribunales como novel abogado y bajé como siempre en la parada de Lavalle y Laprida enfrente del entonces Supermercado Norte.
Hacia mucho calor esa tarde; demasiado para que la playa de estacionamiento del mercado estuviera ocupada por carpas amarillas y transitada por esculpidas promotoras al tono, repartiendo cervezas de la marca alemana que se había instalado en nuestra comarca.
Algunas personas reunidas en el lugar -varios chicos del Club Once Corazones que está enfrente sobre calle Arribeños-, aunque pocas para lo que sería la ocasión, llamaron mi atención.
Desviando mi trayecto a la casa de mis padres, no hice más que cruzar la avenida para ver que pasaba.
Ya en la playa del mercado, esas pocas almas habían hecho un circulo para escuchar a un señor con anteojos de rulos disminuidos, que en ingles contaba lo que serian las anécdotas mas importantes del futbol contemporáneo.
¿¿¿ Quien será este tipo, que con semejante calor en plena primavera casi verano, se tomaba semejante molestia ante tan pocos espectadores????
Traductor mediante, un hombre del público, quien quizá había ido a hacer sus compras y tan curioso como yo, le preguntó SI HABIA SIDO PENAL EL QUE LE COBRARON EN CONTRA DE ARGENTINA A FAVOR DE ALEMANIA EN LA FINAL DEL MUNDIAL ITALIA 90 ???
No sé que contestó. Tampoco me importaba, porque como "buen hincha" de la Selección, a mi nadie me sacaría de la cabeza de que no había sido "foul" ese cobrado por el réferi mexicano Codesal, y que nos frustró la "tercera" que recién pudimos disfrutar el año pasado.
Ahí me cayó la ficha que ese hombre era FRANZ BECKEMBAUER. Terminó su charla, y como muchos de los que estábamos ahí, me acerqué a darle la mano, y me fui.
En ese momento no había dimensionado a quien había saludado. Era muy surrealista haber estado con él en el supermercado de mi ciudad a la cual le pasó inadvertida su presencia.
Cuando cuento esta historia, pocos me creen.
Imposible que BECKEMBAUER haya estado acá nomas, exclaman y se ríen. Los años, como al buen vino, le dieron más valor a mi cada vez mas lejana anécdota.
Hoy cobra una mayor dimensión y deseos de contarla. No soy el de la foto, aclaro, aunque a simple vista a color algún desprevenido podría imaginarlo!!! No había celulares con cámara y no tuve mi selfie. No importa, porque tengo la memoria de mi retina.
Si de elegir se tratara, hubiese preferido mil veces que haya sido "EL DIEGO", el barrilete cósmico de aquel gol redentor contra los ingleses en el 86.
Pero ese día, YO ESTUVE CON BECKEMBAUER, acá nomás, en el barrio y a cuadras de mi casa, al igual que algún otro sorprendido vecino al paso puede decir.
Pareciera una historia de EBER LUDUEÑA, pero diferente, porque la mía es real.

