“TOMAR EL CIELO POR ASALTO” por Guillermo Rivelis

Redaccion General 223 febrero, 2026

La expresión “tomar el cielo por asalto” significa intentar conseguir algo muy grande, ambicioso o casi imposible, con decisión, audacia y energía revolucionaria.

Cuando hablo de “energía revolucionaria” de ninguna manera me refiero a luchas o acciones violentas.

Todo lo que se conquista como cambio por medio de la violencia, pronto adquiere características similares a aquello que se pretendía cambiar.

Con “energía revolucionaria” quiero significar capacidad transformadora para producir cambios verdaderos.

Cambios que instalen una realidad cualitativamente superior a la que se quiere cambiar, sin repetir los errores y horrores anteriores.

La expresión “tomar el cielo por asalto” conduce a pensar en tratar de conseguir algo grande, importante.

Algo que logre modificar profundamente un estado de cosas indeseable, injusto, doloroso.

Con el objeto de instituir un estado de cosas claramente diferente que resulte beneficioso para la gran mayoría de personas que habitan contemporáneamente un espacio.

Ninguna acción humana, ya sea individual o colectiva, es perfecta.

Por lo tanto, tampoco lo es un cambio logrado por un conjunto numeroso de personas.

Pero lo que importa es que la nueva situación no repita lo más cuestionable de aquello que con trabajo, decisión y cooperación se logró superar.

Considero (y me hago cargo de esta opinión personal) que el gobierno nacional actual de la República Argentina es, básicamente, un gobierno antipopular.

Un gobierno que:

da la espalda a la gran mayoría de la población, que padece situaciones económica, social, habitacional y sanitariamente muy graves.

no atiende en tiempo y forma a poblaciones en riesgo, por ejemplo, asediadas por inundaciones o incendios.

promueve una reforma laboral (ya prácticamente avalada por las Cámaras de Senadores y Diputados) que retrotrae los derechos de los trabajadores a fines del siglo XIX o principios del XX.

impulsa una política migratoria francamente agresiva, particularmente con nuestros vecinos latinoamericanos.

no mira a las personas que viven en la calle.

se muestra insensible al sufrimiento de los habitantes de esta nación.

Esto requiere una respuesta.

Pero no una respuesta transitoria y mucho menos violenta.

Requiere una respuesta colectiva que pueda organizarse políticamente, bajo la consigna de la unidad de las fuerzas populares.

Un respuesta que, en el marco indiscutible de la democracia, dispute por el gobierno en el año 2027.

Una respuesta amplia y humanista que posibilite una mejor vida para los habitantes que pueblan el suelo argentino.

Una respuesta, en definitiva, que racional y pacíficamente, “tome el cielo por asalto”.