TIZAZOS por Guillermo Rivelis

Redaccion General17 febrero, 2025

¿Quién no recuerda de la escuela primaria (o secundaria) una “guerra de tizazos?”.

La maestra salía por algunos minutos del aula.

Y empezaban a “volar” tizas en distintas direcciones.

Uno de los alumnos funcionaba de “campana” en la puerta del aula, del lado de adentro asomando la cabeza.

Cuando veía que la maestra volvía, gritaba “¡viene, viene!”.

Y todos los niños (o adolescentes) corrían a sentarse en los bancos y a cruzar los brazos sobre el pupitre, tal como la maestra los había dejado.

Diciéndoles que así quería verlos cuando volviera.

Y así los veía.

Si la maestra se enojaba mucho por la cantidad de tizas enteras, partidas o pisadas en el suelo, solía “agarrársela” con el o los que tenía/n la fama.

Dependía del “compañerismo” que hubiera entre los alumnos, que todos o la mayoría se declararan también responsables.

Lo que sigue es imaginación.

Cualquier parecido con la realidad es mera casualidad.

Ese día, cuando la maestra entró al aula, vio, sentada entre los chicos, a la Directora de la escuela.

Primero, se preocupó porque pensó que le iba a llamar la atención por haber salido del aula en horas de clase.

Pero luego, vio en la Señora Directora una sonrisa pícara mezclada con algunos gestos de miedo.

En la “Insoportable levedad del ser”, Milán Kundera plantea, en referencia a los dirigentes soviéticos que se decían inocentes porque “no sabían” lo que la URSS había hecho en la invasión a Checoslovaquia, que tratándose de dirigentes o funcionarios, son responsables por lo que sucede sea que “no sepan” o que “sí sepan” y apoyen lo que se hace.

En ambos casos, dirigentes y funcionarios avalan.

Y, por lo tanto, si lo que se hace produce daño, son culpables.

¿Sabía la Directora que “eso no se hace?”.

Ese día, la Sra Directora participó, accionó, jugó a, dirigió, coordinó, condujo (elija el lector la palabra) la “guerra de tizazos”.