“SOS TU AMIGO” por Guillermo Rivelis

Redaccion General24 septiembre, 2025

Escribe Silo (seudónimo del escritor argentino Mario Rodríguez Cobos) en sus Obras Completas:

“Debes ser muy claro en esto:

tú no estás en guerra contigo mismo. Empezarás a tratarte como un amigo con el que hay que reconciliarse, porque la misma vida te alejó de él”.

Cuando leí este párrafo no pude (no quise) seguir leyendo.

Quise escribir.

Vivimos un mundo altamente competitivo.

Y esa competitividad está sumamente valorada.

Se piensa que es el gran factor de progreso.

O sea que el factor fundamental de progreso es la competencia, no la cooperación.

La cooperación supone personas distintas que articulan sus esfuerzos, comparten objetivos, integran sus diferencias.

La competencia requiere “competencia”, es decir, conocimiento acabado de la tarea a realizar.

La cooperación requiere del conocimiento de sí mismo.

De ese sí mismo que habrá de conformar una unidad con otros.

Unidad que no es uniformidad, sino relación entre diferentes.

Ese mundo competitivo, que exige altos rendimientos, nos va paulatina o bruscamente alejando de nosotros mismos.

Cuerpo y mente son instrumentos dedicados al logro de objetivos.

Son medios.

No son fines en sí mismos a los que cuidar, respetar, conocer, querer.

A la explotación que este mundo hace de cada uno de nosotros, absorbiendo hasta la última gota que puede resultarle útil, se suma la auto - explotación.

La auto - explotación, la explotación que cada uno hace de sí mismo para no quedar afuera del sistema y, si es posible, para destacarse y ocupar los primeros lugares.

Realmente, extenuante.

La desconsideración del sí mismo es interrumpida (afortunadamente) por irrupciones sintomáticas.

Lo desconsiderado (nada menos que uno mismo) se hace inevitablemente presente a través de una variedad, más o menos grave, de síntomas que toman las tres áreas en las que tiene lugar la vida humana: cuerpo, mente y mundo exterior (relaciones entre personas).

Mientras tanto, el uno mismo sigue siendo desconocido, sigue sin ser tenido en cuenta como algo importante en sí mismo.

La vida (tal como los seres humanos la hemos organizado) alejan a una persona de sí misma y la relación no es de amistad.

Por eso: “tú no estás en guerra contigo mismo. Empezarás a tratarte con un amigo con el que hay que reconciliarse…”.

Esto no es después.

Después puede ser tarde.

No hay tiempo para diferir, aplazar.

La toma de conciencia implica no sólo información, sino una acción congruente con lo que se ha comprendido.

Es urgente.

Para construir un país mejor.

Para construir un mundo mejor.

Acercarnos a nosotros mismos, conocer cómo sentimos, entender cómo pensamos, reconocer qué nos alegra y qué nos entristece, qué queremos y deseamos y qué rechazamos.

Saludarnos.

Cuidarnos.

Respetarnos.

Amigarnos.