Simplemente un ejemplo de gobernante dedicado a un pueblo... Calixto B. Dellepiane

Carlos Riedel18 marzo, 2023

Nacido en Campana un 4 de diciembre de 1917, en la sección de islas, fue hijo de una de las familias patricias cuya presencia se remonta a los orígenes mismos del Partido.

Egresado como Maestro Normal de la Escuela Normal "Eduardo Costa", se caracterizó por su estampa de hombre simple y trabajador. Tuvo el honor de conducir los destinos de Campana en los siguientes períodos:

02-01-1958 al 17-04-1962
17-04-1962 al 06-05-1963
20-05-1973 al 21-05-1976
10-12-1983 al 10-12-1987
10-12-1987 al 10-12-1991
10-12-1991 al 10-12-1995

Los hechos históricos más trascendentes de la historia inmediata de los campanenses atravesaron sus gobiernos, como la puesta en marcha, en 1964 de la acería de la por entonces joven Dálmine Siderca, los sucesivos golpes militares que interrumpieron la vida institucional; hasta el retorno definitivo de la democracia.

Fue una constante de su gobierno el aliento y promoción de la educación, siendo parte del balance positivo la creación de numerosas escuelas y la donación de los terrenos donde hoy se levanta el Centro Regional Campana de la Universidad Nacional de Luján. Su política social tuvo como uno de los hitos más importantes la cesión de numerosos terrenos fiscales para la construcción de planes habitacionales, como el Barrio Municipal, o el Plan de viviendas del Sindicato Municipal, VITRAMU.

Su nombre trascendió los límites de la ciudad, siendo uno de los dirigentes más prestigiosos de la Provincia de Buenos Aires.

La Unión Cívica Radical le ofreció varias veces ocupar cargos de importancia, distinciones que siempre resignó por seguir al frente del destino municipal. Fue uno de los hombres políticos más activos de la historia institucional de nuestro país, un verdadero récord en su momento, en permanencia al frente de una institución municipal.

Un sello particular de su gestión fue su infaltable presencia a las cinco de la mañana en el corralón municipal, supervisando personalmente que salieran los camiones y las máquinas a trabajar. Quería que todo estuviera casi a la perfección.

De traje, camisa y corbata siempre, no se lo veía jamás vestido de otra manera, concurriendo a las celebraciones con su amada esposa Ondina, mostrándose como un esposo cariñoso y atento, lo mismo con sus hijas y luego con sus nietos y biznietos.

Quien puede dudar de su honestidad? De la austeridad con la que desarrolló su vida? Vivió en la casa natal, en la calle Dellepiane, en la que luego compartiría con su esposa casi 60 años de matrimonio. Cuando partió su esposa, fue un duro golpe que minó sus energías, dedicándose desde entonces a la lectura, a recibir a su familia y amigos.

En 1996, como homenaje de su comunidad recibió la Orden de la Campana, en reconocimiento a su trayectoria, a la entrega con la que dedicó toda su vida a cimentar el progreso de una ciudad que reconocerá, por siempre en su nombre, al gobernante, al vecino, al hombre de familia.

(Archivo La Auténtica Defensa)