ColumnistasDestacados"Sectas" por Guillermo Rivelis

Carlos Riedel22 septiembre, 2022

 

Una vez más, aclaro que en mi opinión en Argentina hay una sola grieta: la que divide a sus habitantes con una línea horizontal.

Por encima de la misma, quienes tienen diariamente la alimentación cubierta y también otras necesidades básicas.

Por debajo de la misma, quienes no.

La otra tan mentada grieta remite más bien a intereses vinculados a las disputas de poder.

La inestabilidad de la misma, puesta en evidencia por el pasaje de personajes a uno y otro de los lados, la pone en situación de muy relativa credibilidad.

Aun así, logra fanatizar mentes y emociones dando lugar a conductas agresivas y centradas en odio.

Por lo tanto, los renglones que siguen omiten esa grieta.

Los lectores podrán leerlos y hacer las atribuciones que crean adecuadas.

Una secta es una organización (frecuentemente, pero no siempre, religiosa) que se aparta de doctrinas tradicionales y oficiales.

Adquiere carácter secreto para quienes no la integran.

Una secta es, entonces, un agregado de personas que se relacionan entre sí y comparten la conciencia de pertenencia.

Cada vez más se conocen y reconocen sectas cuyas orientaciones no son religiosas, sino filosóficas, de bienestar personal, ufológicas…

Habitualmente, los creadores de las sectas son personas perversas, sin escrúpulos, que han puesto en marcha una operación para aprovecharse de personas desprevenidas a las que hacen caer en sus redes.

Las sectas alejan a hijos y cónyuges de sus familias.

Son absorbentes.

Los seguidores de las sectas tienen ideas extravagantes, impredecibles.

En general, el perfil del dirigente sectario es el del fanático.

Los grupos inducen sumisión y obediencia al dirigente.

Los adeptos ejecutan las sugerencias u órdenes con acatamiento y convicción.

Las sectas pueden cometer delitos, acciones violentas y exigir condiciones estrictas (incluso económicas) para ingresar a ellas.

La secta, a su vez, puede ser captada por organizaciones políticas más extensas, con un funcionamiento racionalmente programado y habitualmente orientado hacía la destrucción del diferente (persona, grupos, organizaciones políticas, grupos de interés, movimientos…).

La captación a fines políticos generalmente se orienta dentro de una concepción maniquea - paranoide, según la cual se busca la aniquilación del oponente.

La secta que manifiesta aficiones similares es un grupo ideal para llevar a cabo las acciones y fines del grupo mayor que, si bien político, se mantiene oculto respecto de esas cuestiones específicas.

De allí que en un artículo anterior, me referí a "contexto" (situación más abarcativa contenida en un grupo mayor) y "emergente' (grupito sectario que muestra a la vista aquello que en el grupo mayor orienta las acciones y marca su sentido).

Asistimos a un intento de asesinato a la Vicepresidenta.

Cada uno pueda pensarlo como quiera o pueda hasta que la justicia se expida.

Mientras tanto, considero que sería conveniente que quienes tienen acceso a hablar en los medios públicos sean más cautos en sus apreciaciones y las transmitan como tales y no como verdades.

Si algunos dicen que todo se debe al odio de los otros y los otros que se trata de "loquitos sueltos" difícilmente podamos profundizar en la comprensión.

Tampoco, acceder a un diagnóstico.

Y sin buen diagnóstico no puede haber buen tratamiento.

Reflexionemos

Aún estamos a tiempo.

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