El sábado, con emoción, esperanza y fe cientos de fieles se unieron en la expresión de Iglesia Católica en el marco de la edición N° 47 de la Peregrinación a Pie a Luján.
Desde Lima los fieles partieron a las 11hs y ya en Zárate, frente a la Parroquia Nuestra Señora del Carmen se concentraron para esperar al resto de los peregrinos e instituciones de la comunidad que prestaron colaboración junto a otros vecinos que se sumaron al momento previo al inicio de la Peregrinación.
Como cada año se sumaron Bomberos Voluntarios, Cruz Roja, Boy Scouts, Armada Argentina y vecinos colaboradores que acompañaron con torta frita y mate cocido. Los peregrinos de la Diócesis Zárate-Campana llegaron a las 06hs de este domingo a la Basílica de Luján y formaron parte de la Santa Misa presidida por el Obispo Monseñor Pedro María Laxague.
NOVENO ANIVERSARIO DE LA DESIGNACIÓN DEL OBISPO
En un comunicado por el noveno aniversario de su designación como obispo de Zárate-Campana, el clero diocesano destacó la figura de monseñor Pedro María Laxague, quien desde aquel 3 de noviembre de 2015 «caminaría junto a nosotros, pastores y laicos, para animar y consolar, para compartir e iluminar a estos tus hijos y hermanos».
«Llegaste a nosotros con ‘olor a familia’, cosa que nos ayudó a sanar heridas y recomenzar nuestra marcha de peregrinos», puntualizaron.
Los sacerdotes y diáconos de la diócesis le agradecen la sabiduría y el buen humor, que -afirmaron- «nos han ayudado a superar juntos las tormentas de nuestras vidas».
«Tu temple sereno, tu corazón paternal y fraterno, nos supieron aconsejar y hacer experimentar la presencia de Jesús el Buen Pastor, el que siempre está dispuesto a darlo todo», agregaron.
Texto del comunicado
Querido Pedro:
El 3 de noviembre del 2015, fiesta de San Martín de Porres, nos enteramos que por Gracia de Dios y voluntad del Santo Padre Francisco, eras nombrado Obispo de Zárate-Campana: ¡nuestro Obispo!, aquel que en adelante caminaría junto a nosotros, pastores y laicos, para animar y consolar, para compartir e iluminar a estos tus hijos y hermanos. Llegaste a nosotros con «olor a familia», cosa que nos ayudó a sanar heridas y recomenzar nuestra marcha de peregrinos.
Por esto y mucho más, damos Gracias a Dios por ser Obispo con nosotros. Agradecemos tu sabiduría y tu buen humor, que nos han ayudado a superar juntos las tormentas de nuestras vidas. Tu temple sereno, tu corazón paternal y fraterno, nos supieron aconsejar y hacer experimentar la presencia de Jesús el Buen Pastor, el que siempre está dispuesto a darlo todo.
En estos días, donde tuviste que superar un problema de salud y que gracias a Dios ya es una anécdota, queremos expresar nuestro cariño y cercanía, y renovar nuestro compromiso de ser buenos colaboradores del orden episcopal, fieles a la Santa Iglesia y al Santo Padre, quien en Evangelii Gaudium 67, nos exhorta: «Mientras en el mundo, especialmente en algunos países, reaparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos insistimos en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos «mutuamente a llevar las cargas» (Ga 6,2).
Caminando juntos hacia la celebración de los 50 primeros años de la Diócesis, queremos ser nosotros los que te bendecimos tanto a vos como al Obispo Auxiliar que nos ha regalado el Papa Francisco: Justo Rodríguez Gallego. ¡Sí, los bendecimos! por todo el Bien que hacen, y por ser ejemplo de verdadera comunión episcopal entre ambos.

