Y esa luna que amanece,
Alumbrando pueblos tristes,
Qué de historias, qué de penas,
Qué de lágrimas me dice.
“Pueblos tristes” bellísima canción de Otilio Galíndez, venezolano.
Bella y profundamente interpretada por Mercedes Sosa.
Ayer, nuestro pueblo, o, tal vez, una parte muy importante del mismo, tuvo una gran alegría.
El Senado de la Nación rechazó el veto presidencial a la ley que protege a las personas con discapacidades.
Una alegría en medio de mucha tristeza.
Enojo, vivencia (y realidad) de pérdidas, angustia por el futuro, graves dificultades para resolver el presente, entre muchas otras muchas cosas.
Miedo, mucho miedo por el presente y por el futuro.
Por nosotros, por nuestros hijos, por nuestros nietos y bisnietos, por la vida que en sí misma es hermosa, pero…
Sentimos la dificultad de levantarnos a la mañana.
No tenemos la certidumbre de un día nuevo que nos brinda nuevas oportunidades.
Más bien, tenemos a la mañana la sensación de tener que recorrer un día, como si fuera escalar el Everest.
Sé que escribí hace muy poquito acerca de la tristeza.
Repetiré, también, la imagen que acompañó esa nota.
Porque la tristeza insiste.
Se repite.
No tenemos manera de olvidarnos de ella.
Está presente aun en los momentos de alegría.
Es un fondo, un común denominador de muchos otros estados de ánimo.
No es posible erradicar la tristeza si no se modifican las situaciones que la producen.
Es más, no es bueno intentarlo.
Si no cambian las circunstancias y condiciones es sano que los pueblos estén tristes.
Pero… podemos trabajar y luchar activa y pacíficamente para intentar que tales condiciones y circunstancias sean, en principio, cuestionadas
Punto de partida para que puedan modificarse.
Se modificarán cuando quienes gobiernan, ahora o después, sean conscientes de la necesidad de cambio.
Para que eso suceda, nosotros, el pueblo debemos seguir insistiendo y haciéndonos escuchar.
Eso es luchar activa y pacíficamente.
Y luchar activa y pacíficamente, con la esperanza como horizonte, en el contexto de la tristeza, nos alegra.

