PALABRA DE HONOR por Guillermo Rivelis

Redaccion General5 julio, 2025

PALABRA DE HONOR

Tengo setenta y tres años.

Lo escuché desde siempre y seguramente me antecede.

Comencé a comprenderlo en la escuela primaria.

No había compromiso más serio que comprometer el honor en la palabra.

Bellamente seria, la expresión “Te doy mi palabra de honor” honraba a quien la decía y a quien la recibía aceptándola y otorgándole credibilidad.

¡¿Qué decir si eso iba acompañado de un apretón de manos?!

Cuarenta y nueve años de ininterrumpida vida democrática nos comprometen.

Con la realidad democrática y con la palabra “democracia”.

Por mi edad, me tocó vivir en más de una dictadura.

“Les doy mi palabra de honor”, la palabra “democracia” me sigue emocionando.

En estos cuarenta y nueve años hemos ganado mucho.

Especialmente en “derechos humanos”, que en este momento sentimos tambalear.

Las cosas que hemos perdido en ya tantos años no son adjudicables a la democracia.

Negligencia, despreocupación, falta de interés, cambios de criterios con connotación negativa…

Entre las cosas que se han ido perdiendo hay una que duele, lastima, entristece, lacera.

Es la estrecha vinculación entre el honor y la palabra.

Cualquier cosa puede decirse hoy.

Descomprometidamente, livianamente, impúdicamente.

Sin honor.

Especialmente grave es cuando observamos tan lamentable fenómeno en personas que tienen responsabilidades políticas.

Responsabilidades formales, pero no responsablemente ejercidas.

Particularmente grave se torna este hecho cuando quienes lo producen ejercen funciones de gobierno.

El agravio, el insulto, la frase despectiva, entre otros procedimientos, no tienen sus cimientos en el honor.

Creo que sería importante  que cada uno de nosotros pensáramos que nos honra y nos dignifica fundamentar la palabra en el honor.

Es algo a nuestro alcance, es algo que podemos hacer para mejorar y embellecer nuestra democracia.