Inseguridad 2 - Seguridad 0

Carlos Riedel28 enero, 2013

En estos días en que la discusión respecto de la “inseguridad” llevó a los partidos en el gobierno – ejecutivo, deliberativo – de Campana a elaborar un “Petitorio”, para ser elevado al gobierno provincial, donde la ¿”solución”? consistiría en poner más agentes de la policía en la calle, he decidido asumir mi compromiso militante y dejar sentada mi posición al respecto agregando, además, propuestas que no coinciden con el pensamiento de un gobierno al que considero despojado de ideas lo mismo que a la ¿oposición?

La convocatoria realizada por los poderes que ¿gobiernan? Campana, no aportó solución alguna al problema; solo se buscó mostrar que el ejecutivo y legislativo están “unidos” más allá de las diferencias políticas.

Desde mi punto de vista lo único que les preocupa es que, de seguir esta ascendente escalada delictiva, peligra el negocio político que vienen construyendo desde hace casi treinta años.

Por otro lado, la convocatoria solo demostró que, más allá de “Manzaneras”, “Comadres”, “Punteros” y esa larga lista de “Planes de todo tipo”, ya les cuesta “juntar”, “reunir”, “congregar” a ese rebaño, que permite suponer, que ya les creen poco y nada. El 54 % de los votos, obtenidos en la última elección, esgrimido en oportunidades de distinta índole, cuando los argumentos escasearon, sirvió para tapar bocas que intentaban abrirse para tratar de susurrar sus verdades.

Hoy, cada vez más, son muchas las bocas que comienzan a expresarse haciendo oír sus reclamos en distintos ámbitos de la geografía lugareña y zonal.

Pero es obligación del militante no solamente criticar sino hacer públicas sus propuestas para demostrar el porqué de su disidencia y mostrar hacia qué horizonte apuntan sus ideas.

Desde la década del 90’ vengo sosteniendo que la degradación de la educación en nuestro país nos llevaría a tener graves problemas sociales en un futuro no muy lejano.

Lamentablemente no me he equivocado y si a esto le sumamos las pésimas políticas sociales, donde el asistencialismo apunta solamente a sostener el caudal de votos del PJ y no a que las familias más desprotegidas tengan cierta contención por parte de un Estado que tiene la obligación de hallar la solución a sus problemas en forma definitiva, llegamos a este momento con elecciones legislativas a la vista, que hace que las bandadas carroñeras busquen “alimento” para subsistir dos años más.

Debo volver al tema de la educación, que considero fundamental en todo aquel país que quiera salir de su mediocridad y mostrarse al mundo como referente de una sociedad que quiere demostrar su interés de ser algo más que un lejano país perdido en el extremo más austral del continente americano.

La Argentina, que durante muchas décadas en su historia ocupó los primeros lugares en el ranking mundial respecto de la calidad de su educación en todos los niveles, hoy ha revertido ese privilegio y se ubica, lamentablemente, en los últimos lugares de ese ranking, siendo sobrepasada por países asiáticos que lejos estuvieron siempre de nuestro nivel intelectual-cultural.

Nuestro país que pudo, en su momento mostrar orgulloso desde su ubicación en el mundo, contar que de sus cinco premios Nobel tres de ellos pertenecen a las ciencias – Bernardo Houssay, Luis Federico Leloir y Carlos César Milstein – hoy está muy lejos de exhibir el producto de su educación a ese mundo que nos mira con asombro por ver como hemos perdido nuestra ubicación en el concierto mundial del conocimiento.

Si bien el presupuesto para la “educación” ha aumentado su porcentaje en el presupuesto nacional, esto no se ha visto acompañado por un programa educativo acorde con las necesidades de un mundo que aumenta sus conocimientos científicos a una velocidad que está lejos de nuestra lentitud en rectificar errores inocultables en nuestras políticas educativas.

Tal vez sea difícil continuar aumentando el presupuesto en educación, también sería inútil continuar haciéndolo si no se “agiornan” los programas a llevar adelante; pero hay algo que creo es de tener muy en cuenta debido a las circunstancias que nos toca hoy vivir y es lo siguiente: no solo la educación estatal ha descendido a un nivel alarmante, también la educación privada ha descendido en la misma proporción, educación privada que es subsidiada por el estado nacional y que cobra cuotas altísimas, a las que no pueden acceder la mayoría de las familias trabajadoras y que pagan a sus docentes, en la mayoría de los casos, los mismos salarios que paga el estado a los suyos.

Al margen de esto y en detrimento de la educación privada, hoy la Universidad pública en la Argentina continúa siendo la de mejor nivel académico. Lo cierto es que, creo, se debería estar revisando estas políticas respecto de la educación privada.

Aquí quiero detenerme y dejar sentada mi posición al respecto: no debemos continuar subsidiando a la educación privada, la que en algunos casos recibe un doble aporte – uno directo y otro indirecto (escuelas dependientes de la iglesia católica) – y volcar paulatinamente esos dineros a la escuela pública y así mejorar los salarios docentes, dotar a las escuelas de mejoras que hoy escasean y actualizar seria e inteligentemente los programas educativos, que tal vez necesiten algunos años para mostrar sus bondades, pero que no sean “parches” como han sido hasta ahora.

También se debería dejar de subsidiar a la iglesia católica y a cualquier otra institución de índole religiosa y así tener total independencia respecto de creencias que, a mi entender, no aportan a la cultura y menos al conocimiento.

¿Cómo debería hacerse esto?

Si bien mis conocimientos económicos son escasos por no decir nulos, lo expresaré desde el sentido común que solo necesita de la observación de un fenómeno para tratar de explicarlo.

Mi propuesta es la siguiente:

1°) en el próximo proyecto de presupuesto nacional, la llamada Ley de Leyes, debería contemplarse solamente el 50% de lo dispuesto para la educación privada en el presupuesto del año anterior.

2°) el 50% restante se debería descontar de forma tal que en cuatro años más llegara a 0% para la educación privada. Éstos fondos se deberán destinar a engrosar el porcentaje dedicado a la educación pública; el 50% el primer año y el resto de la misma forma en que se establezca el descuento a la “privada”. De esta manera y teniendo en cuenta la capacidad económica de las escuelas privadas evitaría su desfinanciamiento.

EL ESTADO NACIONAL ES EL ÚNICO RESPONSABLE EN LA ELABORACIÓN DE POLÍTICAS EDUCATIVAS DE CARA AL FUTURO Y LA EDUCACIÓN DEBERÍA SER UNA POLÍTICA DE ESTADO.

Lo otro, muy importante y tal vez demasiado difícil para un gobierno dependiente, es restarle absolutamente el aporte de la Nación a la Iglesia y esto debería hacerse en el próximo presupuesto y de una sola vez, pues debe tenerse en cuenta que la iglesia católica depende de un Estado – el Estado Vaticano – sumamente poderoso económica y políticamente hablando, que no haría peligrar su continuidad en un país que necesita más de realidades tangibles que de abstractas creencias religiosas.

Tal vez la pregunta que se esté haciendo aquel lector preocupado por la inseguridad es la siguiente : ¿qué tendrá que ver la educación con la inseguridad?.

Si bien la respuesta es relativa debo decir que, desde mi punto de vista, tiene mucho que ver; el presente proyecto educativo del estado nacional ha llevado, con la creación de los llamados “comedores escolares”, a sacar al niño-adolescente de la mesa familiar y del ojo corrector de los padres, haciéndolos transitar por un camino alejado de la familia que es, en definitiva, el lugar natural de su educación respecto a la “pertenencia” y comprometiendo a la escuela en una tarea que no le compete, restándole tiempo a la altísima responsabilidad que tiene en la instrucción del educando.

Sabemos – existen innumerables teorías psicológicas que lo explicarían – que la suma de voluntades negativas apuntan a hacer más complejo en forma exponencial el problema, aquí estaría pasando algo por el estilo; solo haría falta – yendo al lugar común – una manzana en mal estado para que el resto del cajón sea insalvable.

LA FAMILIA DEBE RECUPERAR SU RESPONSABILIDAD EN LA EDUCACIÓN SOCIAL DE SUS HIJOS Y ESTO SE LOGRA RECUPERANDO LA CAPACIDAD ECONÓMICA DEL SALARIO, ELEVANDO EL MÍNIMO IMPONIBLE O ELIMINANDO TOTALMENTE EL “AGRAVIO” DEL IMPUESTO A LAS GANANCIAS DE UN SALARIO QUE NO ES “GANANCIA” SINO EL PAGO POR UN APORTE A LAS ENORMES GANANCIAS DEL PODER ECONÓMICO.

Esto respecto de la educación; pero existe otro flagelo en la sociedad argentina: EL JUEGO DE AZAR.

Es tanta y tan variada la oferta de diversas modalidades de juego de azar que sería demasiado extenso enumerarlas, sólo me detendré en una de ellas por considerarla la más aviesa, la más cruel, la más “contagiosa”: LOS BINGOS.

Estos verdaderos centros de esquilmar a los ingenuos concurrentes están ligados estrechamente al gobierno nacional, Lázaro Báez, su mentor – dueño de los casinos del país – es amigo personal de la familia de la señora Presidente y, en los últimos años, se ha visto beneficiado por innumerables “favores” respecto de su actividad “comercial”.

Pero tal vez éste no sea tema a desarrollar en esta nota; si el de los Bingos. A estos sitios concurre, en la mayor parte de los casos, gente humilde, que pretende “salvarse” ganándole a la máquina tragamonedas.

Argentinos que viven de un magro salario o, en el peor de los casos, de uno de los tantos planes que se dan desde el gobierno. Por supuesto que cada uno hace con su dinero lo que le da la real gana, pero se debe tener en cuenta el paulatino envilecimiento del individuo.

El juego es enfermizo; crea adicción y contagio y la cura de ésta “enfermedad” es casi imposible, NO BASTA EL CARTELITO DE “EL JUEGO ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD”, con este anuncio, el estado estaría reconociendo el alto grado de peligrosidad del mismo, esto demostraría el carácter de cómplice de un estado inoperante.

El argumento de que a los Bingos concurre todo el espectro de la sociedad es, por lo menos, falas. Las clases altas, adineradas, concurren a lugares donde pueda jugarse mucho más dinero, donde pueda “lavarse dinero” o, en último caso, a casinos de Las Vegas o Montecarlo; para esta franja de la sociedad los Bingos son “grasas”.

No me extenderé más en estos temas, quedan para otro análisis el alcohol, las drogas, la prostitución y alguno de los tantos flagelos que han invadido el cuerpo social argentino desde hace un par de décadas.

Aparentemente me habría ido de tema, pero no es así; si bien el breve análisis y la propuesta ligada al mismo estarían lejos de ser tratados por el gobierno municipal, este debe tener en cuenta estos puntos de vista, esta mirada desprovista de toda especulación política y, solamente, relacionada con la nostalgia de haber tenido y vivido en un país mejor, de haber pensado – como la mayoría de los funcionarios de este gobierno – durante los años de lucha contra las dictaduras , en un país mejor; y hoy ver que aquellos ideales fueron sepultados por los años, los votos y los dólares, la verdad duele mucho; 30000 compañeros desaparecidos están reclamando otra cosa.

 Campana, 27 de enero de 2013.