Ludwig von Mises (1981 - 1973) escribió en su libro “Liberalismo” (1927).
“Es casi imposible mantener una paz duradera en una sociedad en la que son diferentes los derechos y los deberes de los distintos estamentos”.
Este libro resume de alguna manera textos de las primeras plumas del liberalismo, tales como John Locke (1632 - 1704), considerado padre del liberalismo clásico, Adam Smith (1723 - 1790), John Stuart Mill (1806 - 1873).
El liberalismo en la actualidad tiene aspectos en común y aspectos distintos respecto de ese primer liberalismo.
El liberalismo actual suele ser denominado “neoliberalismo” por opositores al mismo, pero ese término no es utilizado por los propios liberales.
Lo que considero importante y quisiera resaltar es ese principio del liberalismo en su origen: la necesidad de que todos los seres humanos, independientemente del estrato al que de hecho pertenezcan, tengan los mismos derechos y deberes.
Planteo “que de hecho pertenezcan” porque si bien, e indudablemente, existen clases sociales, afortunadamente, las mismas no están configuradas “de derecho” como en épocas anteriores en las que las diferencias sociales estaban legisladas.
Y entiendo como sumamente importante que en los países cuyos gobiernos, legítimamente elegidos, tienen una impronta fuerte y fundamentalmente liberal, los ciudadanos estemos atentos al cumplimiento de ese principio básico del liberalismo respecto de la igualdad de derechos y deberes.
Además del valor ético y moral de esta condición de igualdad en deberes y derechos, el autor señala algo de máxima importancia: esa condición es prácticamente indispensable para el mantenimiento de la paz.
Votar es una importantísima forma de participación política.
Esta participación se amplía y enriquece si los ciudadanos nos preocupamos y nos ocupamos de observar y demandar el cumplimiento de los postulados expresados.

