“FUMATA BLANCA” PARA EL PAN Y PARA LA PAZ, por Guillermo Rivelis

Redaccion General8 mayo, 2025

“Pan de amanecer y vendrás
De las entrañas de Juan
Horneando el pan de la paz”.

De la canción “El mundo prometido a Juanito Laguna”.

El niño (todos los niños) entrañablemente representado por Antonio Berni.

Canción admirablemente interpretada por Mercedes Sosa.

Millones de personas (católicas y no católicas) estamos hoy esperando la “fumata blanca”.

Estamos esperando el nombramiento del nuevo Papa.

Estamos esperando una definición clara hacia el pan de los niños.

Indispensable condición para la instalación y consolidación de la paz.

No se trata ya de una opción ideológica, aunque también lo es.

Se trata de una urgente necesidad.

Entiendo que para la dignificación humana.

Y a esta altura de las circunstancias para la continuación de la existencia de la humanidad.

Porque:

O contribuimos al pan para los niños y para la paz.

O pronto nos veremos devorándonos unos a otros en la desesperada búsqueda de salvación individual.

Salvación individual que ya no es posible en el complejísimo mundo que inventamos y habitamos.

Salvación individual que se hace imposible en un mundo concentrado en la disputa sin límites por la conquista del poder, la dominación mundial y la aniquilación del otro.

O paramos, o iremos desapareciendo.

De a uno, de hambre, de desprotegidas migraciones, de contaminación ambiental, de guerras.

Y esperamos de los Cardenales que participan del Cónclave, su contribución fundamental a que la humanidad pueda, digníficándose, seguir parada sobre sus pies para continuar con una existencia que valore su estar, sus necesidades y su espiritualidad.

Todos nos perjudicamos de la falta de pan y de paz.

Todos, salvo quienes, pocos pero poderosos, se benefician ostensible y perversamente de la falta de pan y de paz para la mayoría.

Perversos ilusos.

También a ellos les llegará el problema y en términos apocalípticos.

No nos engañemos.

No nos dejemos engañar.

En el fondo, están asustados.

Sólo que la respuesta supuestamente defensiva consiste en potenciar la agresión y, por lo tanto, el problema.

La paz es paz en serio.

Es paz con justicia social.

Es la posibilidad de expresar, de decir, de reclamar, de protestar y apoyar.

No es la supuesta paz del silencio y del silenciamiento.

Francisco les dijo a los jóvenes “hagan lío”.

Nunca les dijo “hagan silencio”.

Desde otro espacio, el político Socialista Alfredo Palacios, incansable trabajador en la defensa de los derechos de los trabajadores, en su obra “El Nuevo Derecho”, escribió:

“Los tiranos abaten la libertad, invocando el orden y el bienestar económico; se proclaman así los salvadores de sus pueblos; pero el orden y el bienestar son compatibles con la libertad , y sin la libertad, el orden y el bienestar son dones despreciables”. (p.346).

Esperamos la “fumata blanca”

De la paz, del indispensable pan.

¿Conservadores?, ¿Moderados?, ¿Progresistas?

No tenemos, tal vez, totalmente en cuenta las diferencias.

No son sencillas conceptualmente.

Esperamos de Ustedes, Cardenales, seguramente inevitables y, probablemente necesarios, discusiones y acuerdos.

Los esperamos amplios, con las mejores intenciones.

Esperamos un Papa comprometido con el pan y con la paz.

Comprometido con su pueblo.

Nuestra tarea no consiste sólo en esperar.

Mientras tanto, y después, somos y seremos responsables de participar con nuestras elecciones, nuestras decisiones y nuestras acciones.