Crónicas de Historia RecienteDestacadosEntrevista a Juan Cruz Fernández por Luis Ignacio Ibañez*. "Al 2020 no me lo olvido más"

Carlos Riedel20 noviembre, 2021

(*Alumno de la Tecnicatura Superior en Comunicación Social del Instituto Superior en Formación Docente y Técnica Nº 15 de Campana/ Materia: Práctica Profesional I. Periodismo Gráfico - Docente: Lic. Luciana Fernández)

El campeón mundial de remo y referente social campanense relata cómo fue su vuelta a los merenderos y comedores barriales durante la pandemia: las misiones solidarias de los “Titanes del Sanjón”, el espíritu solidario de los argentinos y la dolorosa pérdida de Vero, su compañera de vida.

Las puertas de madera barnizada abren paso a su negocio. Una placa metálica sobre la pared exterior le recuerda a los visitantes que están frente a un campeón mundial de remo. Apostado detrás del mostrador espera un tipo grandote, de barba tupida y voz potente. Juan Cruz Fernandez, el héroe del barrio de la Plaza Italia, se apura a mostrar objetos antiguos de su colección: posters de películas épicas, publicidades deportivas de antaño y hasta un “Terminator” de tamaño real conviven con frascos de complementos vitamínicos y accesorios de entrenamiento.

“Tuve que reinventarme en medio de la tormenta”, cuenta mientras se acomoda el barbijo que parece flotar en su mentón peludo. “Comencé a vender accesorios para entrenar en casa y me ayudó muchísimo. No fue el mejor año, pero sí uno de los buenos”.

El 2020 no sólo trajo acertadas decisiones comerciales. Ineludible, emerge a la charla lo que sin dudas marcó a fuego sus días de cuarentena.

Luego de luchar durante varios meses con una enfermedad terminal, su compañera Verónica Fernandez deja este mundo.

“Lo de Vero fue fuertísimo, por el contexto. Imaginate que si quedaba hospitalizada yo no tenía posibilidad de verla, de estar a su lado. Iba a quedar en una guardia porque ya básicamente era una paciente terminal. Al final la trajimos a casa. Los enfermeros no querían venir por temas de protocolo y tuve que aprender a cuidarla mientras me ocupaba del negocio. Se fue en junio, al 2020 no me lo olvido mas”.

Su entrenamiento deportivo de alto rendimiento fue clave para afrontar la pérdida de Vero. Juan cuenta que el deporte lo ayudó durante toda su vida y que gracias a él, pudo transitar momentos de plenitud y alegría, pero también de derrotas y profundo dolor.

Otro de los grandes motores de su vida son las misiones solidarias que emprende con los Titanes del Sanjón (así, con “s” de sanjón de barrio).

El grupo se formó en el año 2014 como parte de una gresca con el Municipio que no quería autorizar los festejos de carnaval. Hoy su misión es otra: comandados por Polincho, el personaje de Juan Cruz, organizan ollas populares y actividades recreativas para ayudar a los más necesitados. El año pasado fue particularmente doloroso, ya que fue la primera vez que los Titanes salieron sin una de sus integrantes más solidarias: “Tormenta Justiciera”, el personaje que vestía Vero.

-¿Cómo fue retomar las misiones solidarias durante la cuarentena?

-Fue muy especial volver a salir. No estaba mi compañera, mi “segunda”. La que me empujaba cuando el cansancio aparecía. Muchas veces fue mi sostén para seguir adelante con la ayuda social que veníamos haciendo desde hace tiempo. No estaba a mi lado. Pero consideré que la mejor manera de recordarla y de mantener vivo su legado era cambiar dolor por amor, buscar sus ojos en la mirada de los nenes.

-¿Por qué decidieron salir nuevamente en la etapa más dura del aislamiento?

-Había que salir a ayudar en el difícil momento que estaban atravesando infinidad de familias y que aún hoy la siguen pasando mal. Lamentablemente este año continuamos con mucha actividad, nos contactan infinidad de personas para pedirnos ayuda.

-¿Con qué situación se encontraron?

-Lo que vimos, es duro decirlo, fue hambre. Chicos que añoraban la escuela para ir a comer. Familias enteras que iban a buscar comida a los comedores y merenderos. Falta de vestimenta, abrigo. Nunca antes vimos esto. También hay una necesidad en lo que respecta a la infraestructura. Los comedores no tienen cocinas en condiciones. Faltan mesas, vasos, platos. Hay una infraestructura muy precaria. “Los ñoquis titánicos”, una de las misiones solidarias de éste año, se organizó en el merendero que más ayudaba Tormenta Justiciera: Sueño cumplido, del barrio Las Praderas. Hicieron alrededor de 100 viandas de ñoquis con estofado de pollo, pan y postre. Polincho y Pepino atendieron personalmente a quiénes se acercaron con su “taper”.

Mientras las cocineras hacían bailar los ñoquis dentro del agua hirviendo, el dúo solidario improvisó un partidito con los más chicos y filmaron para sus redes sociales, una versión libre de la receta que incluyó papas y cebolla para el sabor, una alpargata de soga para dar firmeza a la masa y una cabeza de payaso para aportar alegría al tuco.

-¿Qué otras personas están involucradas en la ayuda?

-Las chicas que manejan los comedores y merenderos. Son las verdaderas Titanas sin máscara, como les decimos nosotros. Ellas se ponen al hombro la situación todos los días. Y lo más lindo que nos pasó en este último año y medio es que las chicas de los diferentes comedores se ayuden entre sí. Que se haya formado esa unión barrial, ese grupo, que si a algún merendero le falta algo, el otro automáticamente lo da.

-¿La sociedad argentina es solidaria?

-En esta pandemia se vió mucha solidaridad. Fue impresionante. Quizá me hubiese gustado que la chispa que se vio durante los primeros meses perdurara y se convirtiera en una fogata. Somos un pueblo solidario. Nuestra labor no existiría si no fuera por la solidaridad de la gente.

 

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