El exilio de Guernica por Ivo Marinich

Carlos Riedel10 septiembre, 2024

El 10 de septiembre de 1982 el cuadro Guernica de Picasso regresa a España luego de permanecer 41 años en el exterior.

Esta es la historia de la obra de arte que eligió el exilio. Los libros nos arrojan apellidos de artistas que han hallado en el destierro una manera de conservar sus vidas, pero poco nos hablan de las obras que, con el mismo temor a ser silenciadas, buscaron refugio en el exterior.

Hablamos de Guernica, el óleo sobre lienzo pintado por Pablo Picasso en 1937, apenas semanas después del ataque aéreo a civiles de esa ciudad por parte de los sublevados contra la Segunda República Española. La pintura, acabada en poco menos de dos meses, representa desesperación, agonía y muerte mediante figuras cargadas de connotación simbólica.

Se dice que cuando en abril de 1939 se erige triunfador el franquismo, fue Guernica la que, consciente del inminente peligro, convenció a Picasso de la urgencia de su exilio. De acuerdo a esta versión de los hechos, jamás confirmada ni refutada por el autor, ocurrió a través un sueño: le habló el toro, las mujeres desconsoladas, el caballo agonizante, la cabeza mutilada y demás figuras con una voz única, telepática, que transfirió, eficaz, su mensaje. Apremiado y precavido por igual, el pintor hizo uso de sus medios para trasladar la obra al Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), con la condición de que fuera devuelta a España cuando estuviera restablecida la democracia.

Cinco mil ochocientos kilómetros separan Nueva York del territorio español. Aunque pueda parecer una distancia considerable, el verdadero obstáculo entre el cuadro y su país de origen no fue espacial, sino temporal. Durante cuarenta y dos años fue exhibido a lo largo y ancho de norteamérica y en naciones como Brasil, Italia, Bélgica, Alemania, entre otros. Aún cuando los cadáveres habían sido enterrados y acaso olvidados largo tiempo atrás, aún cuando no quedaba rastro de los edificios carcomidos por las bombas, aún cuando ya no se respiraba la espesa desesperación en el aire de la ciudad, Guernica conservaba su valor testimonial como viva representación artística de la condición humana más ominosa.

Picasso no vivió para ver el retorno de la democracia. Falleció en 1973, a los 91 años, en un pueblo al sur de Francia. Casi una década después, el 10 de septiembre de 1981, muerto el dictador, extinta la dictadura, Guernica regresó a España. La obra que le habló a su autor, la obra que eligió el exilio para enseñarle al mundo la representación simbólica de una abominación, hoy se exhibe en el Museo Reina Sofía de Madrid.