En “Libertad y Destino en Psicoterapia”, Rollo May plantea que la libertad es la liberación de todo dogma.
Escribe: “Libertad es capacidad de ensanchar nuestras teorías, de mirar por encima de nosotros mismos para descubrir nuevas posibilidades”.
Todo dogmatismo “encarcela” a la verdad.
Tanto el dogmatismo religioso que no admite la posibilidad de “otra” verdad.
Como el dogmatismo científico que encierra la verdad en una supuestamente absoluta investigación.
Como el dogmatismo en lo cotidiano que fija las formas, que declara inalterables, de hacer las cosas y conducir los comportamientos.
Un común denominador de los distintos modos de dogmatismo es el miedo al descubrimiento de lo ignorado, al encuentro con verdades (parciales) no contenidas en las afirmaciones dogmáticas.
De allí que la libertad va de la mano de la inseguridad.
La libertad de pensamiento no plantea una respuesta al principio y la muestra al final como resultado del proceso de pensamiento.
Se abre a la novedad y a la posibilidad cierta de la sorpresa y el misterio.
Se nutre de aquello no esperado y de aquello otro transitoriamente (al menos) indescifrable.
En las relaciones cotidianas, las actitudes dogmáticas carecen de la apertura necesaria para que lo “otro” ingrese al propio sistema de pensamiento para indagar, averiguar, interrogar, cuestionar, refutar.
No se reconocen de esa manera las tendencias repetitivas destinadas a mantener el orden arbitrariamente establecido.
Cuando una persona se identifica fuertemente con una concepción dogmática, una simple pregunta (“que”, “cómo”, “por qué”, “para qué”) es sentida por esa persona como un ataque a la integridad de sus ideas y construcciones y puede dar lugar a una defensa agresiva que fantasiosamente proteja el sistema organizado.
Y también, a una ofensa.
Un cuadro obsesivo gobierna este funcionamiento psíquico instalando y consolidando una parte del Yo como sumamente severa y hasta cruel y sádica con el Yo en su totalidad.
Yo que resulta sospechado de búsqueda de verdades no admitidas en el sistema erigido.
La constricción, el estreñimiento de pensamiento, la constipación en la expresión de los conceptos son activados a los efectos de conservar, intacto y no cuestionado, un sistema de ideas que necesariamente obstaculiza la felicidad.
La felicidad requiere de aperturas, diálogo, aventuras, capacidad de cambio, alegría por el descubrimiento, respeto por el misterio.
Es en la libertad donde reside, aun conflictiva e incómodamente, la posibilidad luminosa de la felicidad.

