“CORDIALES, EMOTIVOS, HUMANIZANTES” por Guillermo Rivelis

Redaccion General31 diciembre, 2025

Hace ya muchos años escribió Alfredo Palacios en su libro “Esteban Echeverría. Albacea del Pensamiento de Mayo”:

“Se declara tabú a los sentimientos y por norma ideal se nos ofrece la índole materialista, implacable y exacta de la máquina. A esa deshumanización creciente de la vida que amenaza conducirnos a períodos de ferocidad como jamás se hayan conocido en el curso de la historia, necesitamos contraponer la cualidad cordial y emotiva que es predominante en nuestro pueblo”.

Lamentablemente, muy lamentablemente, pudo haber sido escrito hoy.

Habitamos un mundo atravesado por guerras, amenazas de invasiones, incertidumbres angustiantes, pobreza, injusticias, desigualdades lacerantes, dolores que por momentos parecen no tener remedio, agresiones de todo tipo… y cualquiera de nosotros podría seguir enumerando.

Nuestro amado país no es ajeno a esa realidad.

Muchas cosas están a la vista.

También los pueblos del mundo contienen cualidades cordiales, emotivas, solidarias, empáticas, socialmente comprometidas.

En esa tensión vivimos.

Tendencias puramente materialistas y deshumanizantes.

Tendencias constructivas, éticamente generosas y profundas, altamente humanizantes.

No aparece como una guerra establecida.

Y considero preferible que así sea.

Pero en forma a veces latente y en otras manifiesta, estas fuerzas ejercen continuamente sus acciones en sus declaradas o no declaradas intenciones.

No hay neutralidad.

Toda conducta humana tiene una dirección, constituye un sentido, contiene un valor.

No hacer es una forma de hacer.

No hacer es “hacer, no”.

No existe la indiferencia.

La indiferencia es una silenciosa e, incluso, probablemente desconocida, toma de partido.

Ocupamos un lugar en el mundo.

Un lugar que otros ocuparon antes de nosotros.

Un lugar que otros ocuparán después de nosotros.

O estamos de acuerdo, para poner un ejemplo, con la contaminación del agua.

O no estamos de acuerdo.

Y si nuestra actitud es de no opinar, de quedarnos al margen, de no estar de acuerdo ni en desacuerdo, entonces, objetivamente, es como si estuviéramos de acuerdo.

Lamentablemente, hay muchas, muchísimas personas que por la situación de vida que atraviesan, por aislamiento, por desconocimiento o por otras cuestiones complejas y habitualmente dolorosas no tienen posibilidad de formar, tomar, expresar una opinión.

Me dirijo a quienes sí la tenemos.

O levantamos la voz ante la crueldad o la toleramos por temor, por subordinación, por acuerdo o complicidad.

Muy probablemente, Sigmund Freud vincularía estas dos tendencias con su conceptualización y diferencia entre Pulsiones (tendencias) de Vida y Pulsiones (tendencias) de Muerte.

Si no hacemos y no decimos, estamos haciendo y diciendo en un sentido: el sentido de la deshumanización.

Si esa es nuestra opción, no engañemos ni nos engañemos y asumámosla aunque nos dé vergüenza.

Porque entiendo que dé vergüenza.

Y si estamos de acuerdo con las tendencias constructivas, cordiales y emotivas, que forman parte del continuo proceso de humanización, comprometámonos con nosotros mismos, con nuestros semejantes, con el prójimo, con la vida.