Fue el maestro Florestano Andrade uno de los primeros educadores con que contó el pueblo de Zárate, lugar donde se radicó hacia 1856, procedente de su Galicia natal. Probablemente inició su carrera docente como maestro de la escuela de varones N° 3.
En 1871 se presentó ante un tribunal examinador para optar al título de maestro infantil ate la Dirección de Escuelas de la Provincia obteniendo en todas las materias notas sobresalientes. Años después, en 1879, dirigió desde su creación, la primera escuela pública rural del Partido, hasta su jubilación en 1889.
Precisamente, un documento fechado en aquel año da cuenta de la trayectoria del maestro Andrade y de las razones de su retiro de las aulas, como consecuencia de una caída del caballo cuando regresaba de cumplir sus tareas docentes.
El texto dice: Los abajo firmantes vecinos de este pueblo certificamos: 1) Que don Florestano Andrade desempeñó en este distrito escolar de Zárate desde el año 1860 el cargo de preceptor público [maestro]; 2°) Que durante este largo trascurso de más de veintiocho años ha llevado sus modestas pero arduas tareas de educacionista, con aplauso de sus superiores de la Dirección General de Escuelas, de las autoridades locales y habitantes de este pueblo y distrito; 3°) Que hace 16 o más años ocupa un puesto en un colegio distante a legua y media de este pueblo y que desde entonces, a pesar de las inclemencias del tiempo y de su decaída salud, originada no sólo por su edad avanzada sino por un fuerte golpe recibido últimamente del caballo al venir del colegio a su casa, recorre así mismo un espacio de tres leguas diarias; 4°) Que muchos de sus ex alumnos ocupan puestos distinguidos tanto en este pueblo como en la capital de la República y en la de la provincia. En fe de lo expuesto firmamos este certificado.
El texto suscripto, entre otros, por Manuel de la Torre, Julio Otálora, Eulogio Díaz, Marcelino y Juan Ibar, Rómulo Noya y Antonio Gassó, no puede ser más descriptivo del grado de respeto y reconocimiento social hacia la persona de este maestro, reconocimiento que se reprodujo en el momento de su fallecimiento., en mayo de 1900.
El periódico El Eco de Zárate, decía sobre su trayectoria, el extinto, persona muy querida y respetada por cuantos le conocían, ejerció largos años el magisterio y hacía años que estaba jubilado. Su muerte ha sido muy sentida, entre sus muchas relaciones, prueba elocuente la numerosa concurrencia que asistió a su sepelio de tan honorable anciano.
Poco tiempo después de su muerte, la calle que por entonces se llamaba Santa Fe fue rebautizada con su nombre.
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(*) Licenciado en Historia e Historiador. La historia compartida es un fragmento extraído de su libro Los que pasaron. Gentes en la historia de Zárate. Colección: Biografías, vol. 4 Contacto: serrob2009@hotmail.com

