Los sueños se cumplen Villa Dálmine. Los objetivos se logran cuando detrás están las ganas, el empuje,la responsabilidad y la conciencia que un grande es siempre eso:Un Grande. "El Monumental del Ascenso" otra vez late de noche como desde 1996 que no la hacía. En Mitre y Puccini , se hizo la luz con un invitado que fue Boca Jrs. pero por sobretodo la gran familia violeta, familia de verdad con hijos, hijos de hijos y todos con la sangre del mismo color.
Las torres fueron encendiéndose de a poco, como jugando con la emoción de esas 5.000 almas que se dieron cita en Mitre y Puccini.
Emoción que para los que ya tenemos un poco platinada la cabellera nos retrotrajo a los años 66/67 cuando eran habituales los partidos nocturnos del Viola y Velez Sarfield, con Daniel Willington, un Platense, Ferrocarril Oeste o Chacarita, los tres de primera, eran los convidados. Tampoco nos olvidamos de la primera y única visita de Boca Jrs. a Campana.
Emoción que se tradujo en ojos humedecidos de muchos cuando la luces estuvieron a pleno y el estadio se estremecía con los versos hechos canción y homenaje en la voz de su autor, Jorge González, la marcha de Villa Dálmine.
En el centro de la cancha estaba la dirigencia y autoridades municipales y fueron las palabras de agradecimiento del Presidente, Jorge Milano, el preámbulo del gran festejo que comenzó con el homenaje al prócer de los 250 partidos con la gloriosa violeta sobre el pecho: Horacio Falcón y continuó con el primer encuentro bajo los haces de las nuevas luces.
El selectivo Sub-20 de Boca Jrs. con la dirección técnica de Victor Marchesini, fue el rival y el partido no fue una anécdota, se jugó para ganar.
En el anfitrión sirvió para darle fútbol a muchos jugadores que hoy no tienen rodaje de competición, en el "xeneize" para mostrar los que vienen empujando desde "abajo" con aliento de primera.
Y fue un tiempo para cada uno, con pocas llegadas en el primero, donde prevaleció la dinámica visitante y cierta desconección en las líneas violetas.
Los cambios en el segundo inclinaron el juego para el local que le sacó lustre, en ciertos pasajes, a ese fútbol que lo convirtió en la sorpresa del Campeonato de la B Metropolitana y fue un 2 a 0 a favor.
Goles de Néstor Nárvaez en contra, tras "peinar" un centro y descolocar al arquero Aquino y el paraguayo Francisco Da Rosa cerró el resultado, tras aprovechar un error en la salida de la defensa boquense. Un pintoresco "gusanito" rubricó el festejo.
También hubo tiempo para un penal atajado por Ramírez, reemplazante de Aquino , en la valla visitante a Sergio Diduch.
Pero el cierre del festejo vino con el pitazo final del árbitro Octavio Steawart porque los fuegos de artificio ganaron el cielo y terminaron de iluminar una noche inolvidable. La noche que Villa Dálmine cumplió otro sueño, el sueño de los grandes que poco a poco empiezan a ser realidad.
¡Salud Violeta! y gracias por tantas alegrías.









