Este fin de semana un grupo de jugadores de Arsenal Zárate Rugby, fueron a Concepción de Uruguay a jugar un seven playero, a su regreso nos encontramos con Maximiliano Iavicoli y tuvimos una linda charla con uno de los jugadores fundamentales en el plantel, primero porque más allá de su juego es una pieza clave en el grupo y es un trabajador nato y fundamental a la hora de organizar y administrar situaciones de grupo.

Con una buena lectura del juego asociado, Maxi el año pasado jugó muchos partidos con la camiseta número 9, y cuando Mateo Montero volvió a jugar de medio scrum, Maxi se corrió a una de las puntas, donde pudo apoyar una buena cantidad de tries.
JC: Maxi, primero, ¿cómo fue la experiencia del seven playero?
MI:El seven se jugó esta vez en una cancha improvisada al lado del balneario Itapé en la zona sur de la cuidad, ya que por el tema de la crecida del río, el Banco Pelay, sede habitual del certamen, estaba cerrado. Participaron 12 equipos divididos en 3 zonas de 4.
Arsenal Zárate; Alumni; Liceo Naval, Vilo, Daom, Cucu A y B (Concepción), Jockey (Concepción), Carpinchos (Gualeguaychú), Gualeguaychú 7, Crar (Rafaela), Trébol (Uruguay).
En la fase de grupos empatamos con Gualeguaychú 7 2-2, perdimos contra Trébol 5-2 y le ganamos a Jockey 3-2, clasificamos segundos para la copa de Oro, jugamos cuartos de oro contra Liceo y perdimos 5-3 (los perdedores jugaban semis de Plata). Las semis se las ganamos a Vilo, y en la final perdimos con Daom.
En lo que respecta al fin de semana en general, los resultados son anecdóticos, ya que lo más importante fue la unión del grupo.
Nos unimos en las adversidades y nos divertimos mucho. Además hicimos muchos amigos, no solo con los otros equipos sino que hubo muy buena onda con los árbitros (participaron Filomena y Laureana Papaterra de Mar del Plata, esta última es árbitro internacional, el “Tucu” Rafael Conti ) y los organizadores del seven. Así que fue un gran fin de semana de rugby y amigos.

JC: La mayoría de los miembros del plantel no dejaron la actividad física desde la finalización del torneo del año pasado,¿cómo estas trabajado antes de la pretemporada?
MI: Después de terminado el campeonato me tomé una semana de vacaciones y arranqué el gimnasio con una rutina preparada por César Gigena. A partir del miércoles 3 de enero, continúe con el gimnasio y le sumé trote para empezar a agarrar aire de nuevo y para que no cueste tanto el comienzo de la pretemporada. Todo esto siempre dirigido y preparado por César que no es solo el entrenador, sino también el preparador físico.
JC: ¿Qué expectativas tenés con respecto a este año rugbístico?
MI: La idea es poder ser parte del primer equipo del club, todos los esfuerzo están enfocados en el sábado 6 de abril, a las 15:30 cuando juguemos con Luján. Voy a dejar todo para merecerme la camiseta número 9, y si no la merezco porque algún compañero puede desempeñar una función mejor para el técnico, el objetivo es estar dentro de la cancha en el puesto que sea, si el entrenador necesita un primera línea, yo estoy dispuesto a hacer el sacrificio, jaja.

Maxi tiene una linda sonrisa, es cordial y amable, siempre dispuesto al dialogo franco, es profundamente alegre y optimista, siempre está viendo el lado positivo de las cosas y en la faceta donde demuestra mayor personalidad, es en la exigencia personal y con sus compañeros, fundamentalmente cuando alguien atenta contra la unidad del grupo.
JC: ¿Cómo ves al grupo, pensás que hay madurez para buscar el ascenso?
MI: Creo que el año que pasó, sobre todo el final del campeonato, nos sirvió para darnos cuenta de lo que ya hace tiempo nos venia diciendo César, solo depende de nosotros y de nuestro sacrificio. En este sentido creo que nuestra forma de ver las cosas cambió. Hoy somos un grupo que confía en nosotros mismos, y en la identidad de juego que logró imponer César, y es por eso que creo que el ascenso, si bien hay que ir partido a partido, no es algo tan lejano o imposible, nadie juega para perder en este deporte, nosotros vamos por todo, no vamos a bajar ninguna ilusión. También sabemos que todos los jugadores de rugby sueñan con ganar, tanto nosotros como todos nuestros adversarios piensan de la misma forma. Lo importante es que no tenemos que perder ni las ilusiones, ni las esperanzas como tampoco la humildad. Nosotros no somos mejores que otros clubes, solo queremos ganar y ganarnos, porque como dice la canción, “la lucha es de igual a igual contra uno mismo”.
JC: ¿Cuáles son tus metas personales?
MI: Como te dije anteriormente, ser parte del primer equipo del club es mi gran aspiración con respecto a lo deportivo, y con respecto al club en general, mi idea es poder ayudar en todo lo que más pueda para seguir haciendo grande este club. El jueves pasado en el tercer tiempo de la tocata que organizamos todos los jueves, Mateo Montero organizó que nos visitara Pancho Jeanmaire. La iniciativa del Colito nos permitió charlar con Pancho, a quien agradezco eternamente haber difundido el rugby en esta ciudad. Fue una charla increíble, contó como fue que su idea loca de crear un club de rugby se hizo realidad. Fue mucho el trabajo y el sacrificio que hizo este hombre, con un montón de gente que lo siguió, porque el se encargó de decirnos que las cosas no se hicieron sino con la participación de muchos. Pero que bueno fue escuchar esas anécdotas. Entonces me fui a casa pensando que hay que ser parte activa del crecimiento, y hacia ese lugar vengo apuntando desde siempre, lo que pasa es que uno no es consciente el grupo te va llevando. Pero si lo tenés en la cabeza, sabés que siempre tenés que aportar algo, ese es el compromiso que me propongo, hacía ahí apunto mis fuerzas fuera de la cancha, de esa forma aportar mi parte para hacer más grande a nuestro querido Ombú.
JC: Hacéme una breve reseña de tus años de rugby.
MI: Yo llegué al club gracias a mi hermano de la vida, Fede Montero, al que le agradezco ser parte del rugby. Empecé a los 14 años jugando en M15, teníamos de entrenadores a Wally Cambeiro y Facha Guerrero. Al año siguiente pase a M-16 con chicos nuevos porque la camada de Fede era más chica y quedaba en M-15, pero con grandes amigos como Miki Ricciutti y Matias Lizarraga. En M15 jugaba de wing, y gracias a Fede y el Colo que me insistían, un día agarré a los entrenadores que eran el Chimpa Farrán y el Percha Pertossi y empecé a jugar de 9 en la M16, y fue ahí que arranque a jugar en esta posición. En M-17 segui jugando de 9, los entrenadores eran Gastón Defago y Mauro Lizzi, siempre manteníamos el mismo grupo. Luego nos juntamos nuevamente con la camada anterior y volví a jugar de wing ya que el dueño de la 9 era el mejor y siempre, el Colito Montero estaba ahí. Mirá, yo quiero jugar con la 9, pero Mateo es mi amigo y además lo admiro como jugador, pero yo doy todo lo que tengo para ponerme la 9. En M17 el Colo estaba intratable, siempre fue un gran jugador pero sus años de juveniles fueron magníficos. Después dejé un tiempo, me alejé del club, y volví a entrenar en el 2006, ya en el plantel superior y no me voy a ir nunca más, quiero ser de esos viejos como vos que sábado a sábado los vemos en la cancha.
La entrevista estaba divertida y al borde de la emoción, Maxi habla con el corazón en la mano, es de los mejores chicos del club, es fundamentalmente una persona buena y cristalina.
JC: ¿Qué te dió el rugby y el club?
MI: El rugby me dio una forma de ver y vivir la vida, me enseñó el valor de la amistad, del respeto, que con sacrificio y esfuerzo se logran los objetivos. Me dio muchísimos amigos, personas a quienes admirar, y tener de referentes. Todas las decisiones de mi vida las tomo como un rugbier y basado en los fundamentos del rugby, compromiso, lealtad, amistad, sacrificio, respeto, solidaridad, humildad por nombrar algunos. No sé si existe alguna actividad humana que reúna tantos valores. El rugby, en esencia, me dio todo para ser la persona que soy hoy, lo que hace que me sienta agradecido a los mayores del club, porque yo no sé si es así en todos los clubes, lo que sé, es que esto es así acá, en nuestra casa, debajo de este hermoso Ombú.
JC: ¿Cómo ves el juego planteado por el actual entrenador César Gigena?
MI: Cesar generó una identidad de juego en el club. Creo que se puede estar de acuerdo o no con la manera de jugar que plantea, pero es indiscutible que nos dio una identidad que necesitábamos. Con respecto al juego, me encanta lo que plantea, jugar de todos lados, generar un rugby dinámico y lindo de ver, eso esta buenísimo. Lleva un gran esfuerzo mental y físico poder lograrlo y sostenerlo en el tiempo, pero me siento cómodo con este juego que hacemos hoy.
JC: ¿Por qué jugás al rugby?
MI: Juego porque llena todos los espacios de mi vida, puedo estar contento, enojado, triste o alegre, al rugby, que es como decir al grupo de amigos que lo conforman, no le importa, te banca siempre. El rugby es el gran compañero de mi vida. Juego porque como dije, el rugby me dio todo lo que soy.


One comment
Cartucho
23 enero, 2013 at 10:09 am
Delo unico que se tiene que cuidar Maxi es de si mismo ...porque tiene el corazon tan grande que no le entra en el pecho...
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