El Chino Benítez es zarateño, pero desde 2012 vive en Brasil, donde dirige a un equipo que este año debutará en la categoría más baja de San Pablo. En diálogo con Desde Abajo Rugby, el ex Ombú asegura: “Siempre recuerdo el esfuerzo que hizo Pancho Jeanmaire en Villa Eugenia para comenzar con el rugby en la zona. Me identifico con eso”.
(Gentileza Desde abajo Rugby)

Sentado en el living de su casa en Aguas da Prata, una ciudad ubicada a 230 kilómetros de San Pablo, el "Chino" Elbio Benítez acaricia con sus manos una pelota de rugby mientras intenta recordar cuánto tiempo pasó desde la última vez que tomó un vaso de fernet y cuánto desde que no puso un pie en el quincho de rugby de Náutico Arsenal Zárate, el club en el que jugó hasta 2011.
El zarateño se fue a vivir a Brasil por trabajo en enero de 2012 y antes de partir no tuvo en cuenta la posibilidad de llevarse algunas botellas del aperitivo en el bolso. Tampoco cargó alfajores ni dulce de leche. En su valija solo había espacio para algunos paquetes de yerba de su marca preferida. Eso no podía faltar.
Pero desde que aceptó el nuevo trabajo supo que lo que más iba a extrañar era esa ovalada obsesión y todo lo que gira en torno a ella.
El rugby argentino, su Zárate querido, sus amigos, el pasto de su club, su quincho y vestuarios, todo eso se quedaba acá. “¿Cuánto voy a aguantar?”, se preguntaba, seguramente para sus adentros, el Chino mientras el avión tocaba tierra en el aeropuerto internacional de Guarulhos. Y la verdad es que no soportó ni un mes alejado del mundo del rugby.
En febrero de ese año recibió un llamado que le pintó una sonrisa en el rostro: lo estaban invitando a ser el entrenador de los Tucanos Rugby, un equipo que había estado activo entre 2003 y 2009, hasta que su fundador se mudó y la escuadra se desarmó.
Pero en febrero volvieron a darle un nuevo impulso al proyecto, y el Chino debía ser el DT.
“El nivel de acá está mejorando mucho, se puso muy competitivo en los últimos dos años. Por lo que vi en videos, antes era muy desprolijo, pero ahora está siendo muy bueno el nivel”, explica Benítez desde la tierra de la samba y la caipirinha.
Desde que se anunció la incorporación a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 del rugby en su formato de seven, el deporte de la ovalada empezó a crecer con mayor vigor en el país donde el fútbol es una religión.
Realmente del rugby de allá extraño a mi club y a mis amigos con los que jugué mucho tiempo, extraño el quincho, las comidas de los jueves, las previas de los partidos y el fernet en el tercer tiempo," jaja Acá no consigo fernet”, cuenta a través de Internet, su principal vía de contacto con sus seres queridos.
El Chino reconoce que en Brasil lo recibieron con los brazos abiertos. “Acá me hacen sentir como en casa, hay mucha camaradería y realmente los terceros tiempos son muy buenos, me animo a decir que mejores que los de allá”, arriesga.
Pese al fuerte crecimiento del rugby en los últimos años, la brecha con el fútbol sigue siendo abismal: “Si el rugby en Argentina es amateur, imaginate acá, o pais do futebol, ninguno le da bola al rugby, poca gente lo conoce, pero ahora está cambiando con la muy buena campaña de la CBRU (Confederación Brasilera de Rugby), sumado a la TV que con ESPN y Band Sports están pasando bastantes partidos de rugby”.
Como el rugby no es tan popular, el Municipio no le brinda ningún tipo de apoyo a la actividad. Por eso los Tucanos, que no tienen predio propio, se entrenan en una cancha de fútbol que pertenece al Estado y solo tienen ciertos días y horarios disponibles (miércoles y sábados), ya que el resto de los turnos están ocupados por el fútbol.
Tampoco tienen vestuarios ni un espacio para el tercer tiempo. “Nos arreglamos como podemos, es todo esfuerzo. Siempre recuerdo el esfuerzo que hizo Pancho Jeanmaire en Villa Eugenia para comenzar con el rugby en la zona. Me identifico con eso”, relata.
En líneas generales, la infraestructura de los clubes de rugby en Brasil es precaria, a excepción de los grandes de la capital de cada estado, que gozan de mayores privilegios.
En San Pablo, por ejemplo, conviven varios de los pesos pesados del rugby nacional: SPAC, Bandeirantes, Sao José, Pasteur y Rio Branco.
A partir de este año, los Tucanos integrarán el Torneo Paulista del Interior junto a otros 14 clubes (7 en la Serie A y otros tantos en la Serie B). Como recién está volviendo al ruedo a partir de esta temporada, el conjunto del Chino arrancará en la “B”. Bien desde abajo.
También está el Torneo de la Capital, que durante la primera parte del año se divide en Paulista A, B y Acceso. En la segunda parte, los mejores de cada estado juegan el Súper 10, con los diez mejores equipos de todo el país.
Por otro lado, se juega la Copa Brasil con los campeones de cada estado. El que gana la Copa juega con el último del Súper 10 y el que gana queda en el top del rugby brasilero.
“Para llegar a eso tenemos que ganar todo y salir campeones del Paulista Capital B, un torneo complicado, pero que se pone lindo”, se ilusiona el DT, quien agrega: “Ya vamos casi un año de esta nueva etapa y tengo muchas alegrías con el club: hay chicos que empezaron sin conocer nada y hoy son titulares indiscutidos. El primer torneo que participamos fue de seven en abril de 2012 y salimos campeones invictos. El año pasado solo hicimos amistosos: fueron 9 partidos en total contra equipos que están jugando el campeonato y también con equipos en formación, ganamos 7 y perdimos 2”.
El equipo está formado por jugadores de dos ciudades que están muy cerca una de la otra, a unos 9 kilómetros de distancia (“como Zárate y Campana”, compara), y se llaman Aguas da Prata y Sao Joao da Boa Vista.
También hay dos jugadores argentinos y un irlandés, y a veces colabora con el cuerpo técnico un sudafricano que va desde San Pablo.
“Es muy valioso el aporte del sudafricano, Keith Young, formado en Natal Sharks y también jugó rugby profesional en Inglaterra, estamos aprendiendo mucho con él”.
Debut y expectativas: “Este año es nuestro debut en el Torneo Paulista del Interior y esperamos hacer buen papel, hay muchos argentinos formando parte de distintos clubes, de hecho el que dirige la liga en el interior es un ex pucará, Carlos Pazos”, cuenta.
El Chino también compartió partidos y terceros tiempos con Carlos Elkan (de Hebraica) y Amadeo Jiménez (de Centro Naval).
“No puedo nombrar a todos, pero hay cordobeses, porteños y hasta uruguayos, también muchos hijos de argentinos jugando en distintos clubes”, enumera.
Y llega la despedida “Un abrazo para todos, fuerza para todos los clubes que siempre la estamos luchando contra todo, es la esencia del rugby, en lo que a mi me tocó vivir los clubes de los Grupos III y IV de la URBA. Mantengamos vivo lo más lindo de nuestro deporte: el espíritu del rugby que siempre nos mantiene en movimiento, no aflojemos y pongamos pilas en entrenar infantiles y juveniles, que son nuestro futuro. Y un especial saludo a toda la gente de mi querido Ombú que extraño tanto, algún día volveré a compartir rugby con todos ustedes”, cierra el Chino desde Brasil.

(Fotografías: Elvio Benítez )
