Año de contrastes

Redaccion General 220 octubre, 2012

Terminó la temporada 2012 del Grupo IV de la Unión de Rugby de Buenos Aires para Ciudad de Campana y quedó un aroma a  irregularidad, a encontrar y perder el rumbo con la facilidad.

El equipo de primera división de rugby del Club Ciudad de Campana exhibió dos facetas opuestas durante la temporada 2012 del Grupo IV de la Unión de Rugby de Buenos Aires.

Fue un año de contrastes para la escuadra dirigida por Ariel Aguilar: del elevado nivel que lo llevó a pelear hasta la última fecha por la clasificación al torneo de Reubicación de Grupo III en los primeros meses, a este desenlace deslucido, con poco brillo, hay un abismo.

Después de un 2011 que no lo tuvo como protagonista principal en la pelea por el ascenso –ese es el máximo objetivo de los campaneros en los últimos años–, las esperanzas se renovaron de cara al comienzo de la nueva temporada. La presencia de un grupo que se viene consolidando desde 2008 con una mixtura de tipos experimentados y mucha sangre joven, le daban crédito a las ilusiones de llegar bien lejos.

Veintiocho puntos, producto de seis triunfos y tres derrotas, lo elevaron a la cuarta posición de la Zona A del Grupo IV durante la primera parte del año. No le alcanzó para clasificarse a la Reubicación de Tercera, instancia a la que accedieron los dos primeros de cada zona, pero sirvió como medida para saber dónde estaba parado el equipo: le faltaba un poco para estar en lo más alto.

Una derrota inesperada en el debut, como local, ante Virreyes, lo condicionó por el resto del torneo, lo hizo correr siempre desde atrás.

Las estupendas victorias sobre Almafuerte (al que no vencía desde hace más de cinco años), El Retiro (no le había podido ganar en los dos últimos años) y Hebraica (un rival que siempre había vencido al Ciudad), sumadas a los éxitos frente a los tres conjuntos que cerraron la tabla de posiciones (Berisso, Glew y SAPA), lo infundieron de un envión anímico arrollador en el transcurso del certamen.

Pero le faltó la última estocada. Por la 4° fecha viajó hasta Laferrere para enfrentar en un duelo clave al escolta, Obras Sanitarias, y lo perdió. En la última jornada fue a La Plata para visitar al líder, Albatros, y se volvió con las manos vacías. Campana falló en los momentos justos y ante los rivales más fuertes. Por eso no se clasificó a la R III.

La segunda ronda (Reubicación de Grupo IV) no le deparó grandes resultados. Perdió casi la misma cantidad de partidos de los que ganó (6 contra 8) y quedó lejos, a años luz, de los conjuntos que pugnaron por el liderazgo. Un dato que reflejó su campaña en la R IV: el CCC terminó en la octava posición y solo pudo vencer a un equipo de los primeros siete (San Miguel).

El Tricolor llegó a los Playoffs como punto en el cruce con Obras Sanitarias, y la lógica imperó: perdió con claridad ante un rival que lo superó en buena parte del encuentro. Con ese traspié bajó el telón de la temporada oficial (en el formato de quince jugadores, ya que aun resta disputarse el Seven de la URBA).

El sabor amargo prevalece, pero la sensación de que el objetivo no es un sueño tan lejano también aparece en su horizonte. ¿Qué le falta? Definir, llevarse por delante a su rival en los últimos metros (su mayor déficit en los últimos años ha sido el ataque), no bajar la intensidad, sostener la concentración durante los 80 minutos y creérsela un poco más, sentirse más protagonista.

¿Qué tiene? Capital humano, un grupo de jugadores que se conoce de memoria, un pack duro (fue lo mejor del equipo en 2012) y grandes individualidades por el lado de los backs. Con trabajo y más sacrificio, el ascenso será cuestión de tiempo.