Por: Luis Sellán... En la noche del miércoles, se volvió a presentar el grupo teatral independiente zarateño: SIDERAL. Dirigidos por Julio Chiorazo y la actuación de los actores-alumnos de su taller, quienes representaron tres monólogos, adaptados por el propio Chiorazo.

La primera representación en subir a escena fue: “Hay cosas peores”, adaptación de un cuento del escritor alemán Marc Ego e interpretado muy bien por Celeste Galluzzi.

Una metáfora que juega con la invisibilidad que muchas veces padecemos los seres humanos, en un contexto de desigualdades, abusos y opresión. Vane, es una humilde empleada municipal, que fortuitamente -o no tanto-, se reencuentra con un poderoso empresario, quién está en la ruina y al borde del suicidio. Se presentan temas como la satisfacción de la venganza, el abuso y de, que a pesar de todo siempre las cosas pueden ser peores o mejores, según como se las vea.

En la segunda puesta, Sergio Del Bianco, se pone en forma muy bien lograda, en la piel de un rudimentario hincha de fútbol, mediante el texto: “El pichón de Cristo”, de Roberto Fontanarrosa.
Sergio interpreta a un personaje marginal, cuya vida parece circunscribirse solamente al mundo del fútbol y sus circunstancias, mientras monologa e insulta con términos procaces a un imaginario hincha de su clásico rival, desde la ventana de su casilla. Esta obra, es una metáfora absurda, sobre la incapacidad, que quizás provoca la precariedad del personaje, de poder ver más allá de sus propias narices.
El último texto representado, fue: “Un río que pasa por debajo de la ciudad”, de Griselda Gambaro, brillantemente interpretado por Micaela Díaz.
Aquí, a diferencia de los anteriores, el drama se presenta de una forma más agobiante para el espectador. Mientras aquellos dejan espacio para la comedia, este quizás solamente para alguna risa nerviosa. Aquí una joven “sirvienta”- así se define la protagonista-, sin nombre, o todos los nombres según el antojo de sus ocasionales patronas, lidia con sus fantasmas y su inexorable realidad de opresión: “Los pobres, no tenemos derecho a extrañar”, dice la protagonista con una mezcla de tristeza y odio. El tema medular de este texto es la ausencia de identidad, o el robo de la identidad-tema tan sensible en nuestra realidad política-, dónde se entremezclan otros tópicos, como: La vejez, el abandono y también la invisibilidad.
En definitiva, hemos disfrutado de buen teatro independiente, como el que nos propone el grupo SIDERAL, bajo la batuta de Julio Chiorazo y sus actores alumnos, con mucho talento, pero también con “prepotencia” de laburo. Como debe ser en el arte en general y el teatro en particular.
