CulturaDestacadosLa china de Omar Morgante, publicado por Ediciones del dock, 2022

Carlos Riedel2 noviembre, 2022

Fragmento de la contratapa (Carlos Cavalchini)

Un conjunto de tópicos -que son, en verdad, algunas de las obsesiones de Morgante desde sus poemas más tempranos- le dan a La China una entonación oriental: la referencia constante a la naturaleza, la idea de devenir, de fugacidad de las cosas que nos rodean, la mención de las estaciones del año como símbolo del carácter cíclico del tiempo. Asimismo, el empleo de nombres propios, la alusión a la leyenda o el homenaje a Li Po, el célebre poeta chino del siglo VIII. Pero el tema que se impone, el que recorre los poemas de La China, es el amoroso.

El amor en el sentido primero de la poesía lírica: el dulce-amargo que cantó Safo. El emperador Hung Taiji y Mei Ling, su amante predilecta, tensan la cuerda amorosa que atraviesa estos poemas cargados de imágenes potentes y de una extraordinaria sutileza.

Poema 1

Querida Mei Ling, no voy a enojarme por tu abandono.
He perfeccionado en muchas batallas el arte de la guerra
y tu efímero amor como mi confiable espada tiene dos filos.
Deberé pagarte con honor esta interminable tristeza,
por las noches imitaré a los grillos con mi flauta de bambú.

Poema 2

Soy Hung Taiji de la dinastía Qīng.
Puedo oír el canto de los grillos
encerrados en las piedras de jade.
Puedo apagar con una sola flecha
la luz de las luciérnagas del jardín.
Sin embargo, cuando Mei Ling
suelta sus lágrimas preciosas como perlas,
me convierto en un sirviente de su tristeza.

Poema 3

Sobre el mantel labrado con hilos de oro,
la porcelana con dibujos de grullas azules.
Mei Ling mueve sus manos como abanicos
y el viento agita el té de la taza en un abrir
y cerrar de ojos. Hung Taiji cruza el océano,
los torrentes amarillos golpean la embarcación.
¡Y ese estruendo de taza rota espantando las grullas!

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