CulturaDel libro inédito "Los inocentes" de Omar Morgante... "Siempre ella"

Carlos Riedel19 octubre, 2021

Un par de días atrás, había llegado a su ciudad natal donde solo le quedaba la casa de sus padres que pronto vendería. Sabía que los años de ausencia lo habían convertido en un extraño. Esa noche, el calor lo arrastró al puerto. Se sentó a una mesa frente al Paraná.

La cerveza y el tabaco lo sumieron en un sopor y, por la vista de sus ojos, el río no cesaba de hacer pasar barcos areneros. De pronto, su mirada prestó atención a una muchacha que daba vueltas a la manzana y volvía a cruzar por la vereda del bar.

Su forma de caminar, el movimiento de los brazos, el quiebre de la cintura, pero, sobre todo, la caída del cabello y la manera de pasar su mano para volverlo a su sitio, le recordaban sin remedio a Laura.

La chica terminó sentada a su mesa. Lo miraba con sus ojos verdes sin dejar aflorar del todo una sonrisa que se presumía triste. Él no dejaba de ver a Laura. En un momento de la charla, cuando ella le dijo: “me llamo Laura Deccesare, igual que mi madre”, lo supo.

Supo también que Laura había muerto y que ella había quedado sola, sin sustento. Entonces había empezado a prostituirse.

Más tarde, borrachos e inertes, tuvieron sexo en la cama matrimonial. Él creyó, por instantes, tener de nuevo veinte años. Ella lo trató con fingido cariño como a un cliente cualquiera.

Despertó y tardó en recomponer la mente para encajar su pensamiento en el rompecabezas de los acontecimientos recientes. Miró la desnudez de su cuerpo flácido, corroído por la vejez.

Después de vomitar, dejó la llave de la casa al lado del cuerpo de la otra Laura.

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