Amor a la carta, cine de la India, el sábado 20 de agosto en el ciclo cine debate de Amigos de la Música de Zárate

Carlos Riedel19 agosto, 2022

El sábado 20 de agosto a las 18:30 hs en Moreno 132 de Zárate, continuará el ciclo de cine debate 2022 organizado por la Asociación Amigos de la Música de Zárate. En esta oportunidad se proyectará Amor a la carta ( 2003 ) el primer largometraje dirigido por el indio Ritesh Batra. Realizada en Bollywood, la gigantesta maquinaria cinematográfica de la India, este film es uno de los pocos que alcanzaron difusión en occidente, tal vez porque no responda, como fue el caso también de La boda años atrás, a los rasgos típicos del cine de aquella productora de entretenimientos, más proclive a historias sencillas y desbordantes de sentimentalismo. La selección del material y la presentación están a cargo de Armando Borgeaud. La entrada consiste en un bono contribución de doscientos pesos.

Ficha técnica: Amor a la carta (Dabba The Lunchbox, India-Alemania-Francia/2003). Dirección y guión: Ritesh Batra. Fotografía: Michael Simmonds. Música: Max Richter. Edición: John Lyons. Diseño de producción: Shruti Gupte. Elenco: Irrfan Khan, Nimrat Kaur, Nawazuddin Siddiqui, Denzil Smith, Bharati Achrekar, Nakul Vaid. Distribuidora: CDI Films. Duración: 103 minutos.

Alimento para el alma

El director, Ritesh Batra, es un joven documentalista, cuyo interés primigenio fue hacer una investigación respecto de los dabbawalas (repartidores de comida) en Bombay. Es una costumbre que se mantiene desde hace más de cien años y consiste en el envío de la comida del almuerzo por parte de las esposas a sus maridos, quienes están trabajando en algún lugar de la populosa ciudad, lejos de casa.

Finalmente, Batra prefirió tratar el tema a través de una ficción, donde el ir y venir de las viandas es el eje de un relato que permite mostrar otros aspectos de la vida y las costumbres de su país.

“Amor a la carta” es una historia de amor que demuestra que lo insólito o inesperado que irrumpe en la rutina de una vida mediocre y sin expectativas puede ser la llave para encontrar algo interesante y descubrir nuevas posibilidades a personas que parecen atrapadas en un destino rígido y estructurado, por lo general, insatisfactorio.

Si bien la película tiene un final abierto, la experiencia les sirve a los personajes protagónicos para tomar decisiones importantes y realizar cambios que les permiten mirar el futuro con renovadas esperanzas.

Por Laura Osti
Fragmento de la crítica del filme publicada por el diario El Litoral

Amor a la carta

Por Beatriz Molinari

La Voz del interior

Trenes atestados de personas, tantas como las palomas urbanas, cruzan Mumbai. La tradición en la ciudad india señala que cada día, las mujeres envían las viandas con el almuerzo a sus maridos, utilizando un complejo y aceitado servicio de postas: bicicleta, tren y otra vez bicicleta.
Ila, a contrarreloj, prepara la comida, envía la hija a la escuela y se ocupa de los quehaceres domésticos esperando el reconocimiento mínimo en boca de su esposo. A la espera de ese rayo de sol, comparte recetas con su tía que vive en el piso superior, hablando por la ventana. "Tía, tía", es el llamado de Ila para consultar sobre condimentos y tiempos de cocción. Un error en el sistema infalible de traslado de viandas cambia la vida de la mujer y un comensal no buscado.
Saajan está pronto a jubilarse. Hace trabajo contable en una empresa estatal, revisando asientos en la sección Reclamos. Eso es todo. Y tiene mal carácter.La película de Ritesh Batra es tan sencilla como hermosa, una comedia que pone en escena la idea de que el género es el reflejo de vida y costumbres. En esa caja de resonancias se desarrolla una historia de amor tan romántica que echa mano al recurso de la comunicación epistolar.
En Amor a la carta (el título tira abajo la poesía del guion) las relaciones y las cosas se consiguen con una ayuda del destino y mucha fuerza de voluntad.Un error es la clave para que aquello que parece imposible ocurra, en medio de millones de personas, autos, bicicletas, en la vorágine del trabajo, cuando parece que nada puede cambiar ni echar atrás la maquinaria que mueve los días.La sutileza del guion pone imágenes elocuentes y el paso del tiempo se percibe a través de muy pocos elementos: la vianda, la carta, así como la fabulosa transformación en los personajes.
"Todos quieren lo que tiene el otro", escribe Saajan, el hombre viudo, metódico, agrio, callado. El actor Irrfan Khan (en La vida de Pi, interpreta a Pi adulto) pasa por todos los estados, desde el asombro hasta la crisis existencial. Va dosificando la mutación, mano a mano con el joven Shaikh, que ocupará su lugar en la empresa. Nawazuddin Siddiqui compone con mucho humor y ternura al hombre que sobrevive a toda desesperanza.
En el rol de Ila, Nimrat Kaur ofrece la sensualidad de la mujer que toma conciencia de su matrimonio y encuentra un respiro en las cartas. Paulatinamente los personajes se descubren a sí mismos y se animan a soñar. También hay espacio para la cultura romántica de telenovelas y canciones populares indias que alimentaron el imaginario de las generaciones de Bollywood. La película no abusa del melodrama. Se sirve de las posibilidades del primer plano, siempre efectivo si se cuenta con buenos actores, del poder evocador de la música y los contrastes entre el trajín exterior y el ritmo interno de Ila y Saajan.
"Olvidamos algunas cosas si no tenemos a quién contárselas", escribe él. La película montada como un ritual en medio de la metrópolis muestra los ingredientes que necesita una buena comida para volverse inolvidable