Crónicas de Historia Reciente¡Uy! ¡Cómo cantan!

Carlos Riedel1 agosto, 2020

Pensando en la primavera del año 2020, la profe Adriana propuso una competencia de Canto a capela, de la cual participarían alumnos y docentes de escuelas del distrito. Transcribimos los fundamentos de ese proyecto y ofrecemos el pliego completo de esta propuesta cultural a quienes la deseen realizar.- El editor.

Por Prof. Adriana Musumeci

Todo sistema económico, político y social necesita reproducir no solo los productos de consumo y los medios que los producen sino, sino también las condiciones que permiten que ese sistema no sea cuestionado y que la sociedad lo acepte como “inevitable”.

El filósofo francés Louis Althusser llama a estas instituciones aparatos ideológicos del Estado.

Debemos saber que, al margen de los esfuerzos individuales de algunos docentes para romper con la fuerza de estas estructuras, la escuela es una de esas instituciones.

En nuestro país, la destrucción del sistema productivo por gobiernos de distinto signo político, provocó un multitudinario ejército industrial de reserva de desocupados y excluidos.

¿Cuál es su rol? – Hacer que en el “mercado del trabajo” aumente la competencia entre obreros, para que se vean obligados a aceptar salarios cada vez más bajos o condiciones de trabajo cada vez más precarias… ¡o sean fácilmente manipulados por el Poder Político!

La escuela pública es hoy uno de los principales aparatos ideológicos. Allí se forma a la gran masa de la población “de reserva”, que tiene pocas expectativas de conseguir trabajos calificados, impidiéndoles tener una visión crítica de su situación y del mundo en que vivimos.

La pensadora india, Gayatri Chakravorty Spivak es experta en crítica literaria y en teoría de la literatura, autora de un texto fundamental ¿Pueden hablar los subalternos? .

En el afirma que las teorías clásicas acerca de las clases sociales deben incorporar la reflexión sobre matices que el desarrollo social ha hecho indispensable:

¿Cómo poner en la misma balanza a un proletario francés, blanco, hombre, perteneciente a un sindicato, y a una colonizada hindú, de piel oscura, mujer o equis, analfabeta y sirviente del sirviente? El primero es un explotado, la segunda es una subalterna.

¿Cuál es el criterio para esta distinción, además de las condiciones sociales de existencia de cada uno?

El subalterno o la subalterna no pueden hablar en la medida en que no hay institución que escuche y legitime sus palabras. No puede llevar a cabo eso que se denomina un acto de habla, entre otras cosas porque carece de autoridad para hacerlo. El subalterno no puede ser representado, ni habla él ni podemos hablar por él. Es un silencio irrecuperable, una voz cuyos sonidos y marcas trituraron el tiempo y la nada.

¿Qué relación tienen estas categorías con la realización de un Concurso de canto a capela?

Nuestros alumnos son, en gran parte, subalternos. No tienen voz, no son escuchados por las instituciones, sobre todo por aquella en la que pasan gran parte del día, en la que aprenden muy poco y que es el centro de su socialización y sometimiento a la ideología dominante: la escuela.

¿Un concurso de canto puede modificar esta situación?

No. El mundo que los rodea solo cambiará con luchas sociales, con gritos que no puedan ser triturados y con prácticas que hagan que el explotado y el subalterno dejen de serlo.

Pero, una experiencia de expresión del mundo propio puede contribuir a la construcción de identidad, certeza y confianza en sus propias fuerzas.

La propuesta de este concurso en el que los alumnos se organicen, canten lo que quieran y nos hagan escuchar aquellas canciones que los adultos desconocemos.

Se trata que los alumnos compartan ese espacio con sus pares e impongan que los docentes y sus familias los escuchen y valoren.

Desde el ¡Uy! ¡Cómo cantan! los alumnos podrán abrir un ámbito donde –libres de las normas, contenidos e indicaciones trasmitidas por los adultos, los docentes y los aparatos ideológicos del Estado- sean ellos -desde si mismos- los protagonistas.

 

x